La guerra entre asesorías jurídicas y bufetes por los recién graduados
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Todos quieren fichar a los mejores

La guerra entre asesorías jurídicas y bufetes por los recién graduados

Los abogados de empresa no lo tienen fácil para incorporar a letrados jóvenes, que en general prefieren empezar su carrera profesional en un despacho

placeholder Foto: Un estudiante de la Universidad de Harvard. (Reuters)
Un estudiante de la Universidad de Harvard. (Reuters)

En el sector legal hay una obsesión con la atracción del talento joven. La fuerte competitividad hace que esta sea una preocupación primordial para los despachos, que llegan incluso a mandar ojeadores a las universidades para adelantarse al resto y fichar a las jóvenes promesas cuando apenas acaban de empezar la carrera. Pero no es una inquietud única de las firmas. Las asesorías jurídicas de las empresas también luchan por incluir en sus filas a las mentes más brillantes del derecho. No obstante, este no es un combate igualado. A los 'in house' les cuesta más llamar la atención de unos recién graduados cuya preferencia tiende a ser el bufete. Ejercer en el departamento legal de una compañía es una alternativa que no suelen tener en mente, y si la tienen, se desvanece en cuanto reciben las jugosas ofertas de las firmas, que prometen a los júniors contratos indefinidos y salarios que pueden alcanzar los 38.000 euros anuales. En Estados Unidos van más allá y algunas han subido los salarios de los más noveles hasta los 200.000 dólares al año con el objetivo de fidelizarlos.

"Atraer el talento joven es un verdadero reto", subraya Jorge Muñoz, director legal y de 'compliance' de Gilead España, que relata cómo alguna vez un candidato se ha caído de un proceso de selección tras recibir una oferta de un bufete. Confirma esta realidad Elia Esteban, directora adjunta de la asesoría jurídica del grupo Asisa y presidenta de la sección de abogados de empresa del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM), y califica de desmotivador "ver que, para los alumnos que están en el máster de acceso, la única opción es el despacho". Según una encuesta elaborada el año pasado por El Observatorio, un 'think tank' enfocado en la gestión de personas del sector legal, el 75% de los estudiantes de primer año tiene entre sus opciones preferidas una firma grande o mediana, frente al 41% que opta por el mundo de la empresa.

Foto: Foto: IStock.

Aunque admite que la retribución puede ser un factor relevante, Muñoz descarta que sea el único. Al fin y al cabo, las grandes corporaciones pueden ofrecer sueldos del mismo nivel. El motivo principal, opinan ambos letrados, es el desconocimiento. Durante la carrera, las universidades suelen orientar a los alumnos al mundo del despacho o de la oposición, y difícilmente hablan de las asesorías jurídicas como una opción a valorar. "En algunas, ni se ofrecen prácticas en empresa", lamenta Esteban. Ejemplo de ello es la Universidad Carlos III de Madrid. Como explica la directora de la escuela de posgrado de derecho, Pilar Perales, la política del máster de acceso es ofrecer convenios únicamente con bufetes. "Es el primer paso. Luego ya pueden estudiar otras alternativas", explica.

Los bufetes: el destino natural

La explicación de esta limitación es, según indica Perales, que el destino natural para los estudiantes de Derecho es un despacho. "Durante la carrera e incluso en el máster de acceso, muchos todavía no tienen muy claras sus preferencias o qué rama les gusta más", por lo que un bufete es un buen primer contacto con la profesión. A esta indecisión se une el hecho de que las asesorías jurídicas valoran muy positivamente a los letrados que han pasado por una firma, por lo que si a un joven letrado no le convence ese mundo, siempre puede cambiarse, mientras que el salto contrario no es tan habitual.

Foto: El pueblo de Sieste (Huesca) y sus alrededores. (Jorge Alarcón)

En esta línea, Perales opina que, en general, los departamentos legales no tienen tanto interés en fichar a recién graduados, sino que suelen incorporar a perfiles más 'seniors'. "Mi experiencia con los alumnos es que las asesorías jurídicas reciben el talento 'a posteriori', buscan a abogados con a partir de cinco años de experiencia", describe. Por su parte, Muñoz comparte esa reflexión, pero matiza que solo ocurre en las compañías de menor tamaño, mientras que las grandes organizaciones "tienen la misma inquietud que las firmas por atraer el talento joven".

Ahora bien, la directora admite que hay muchos falsos mitos en relación con la abogacía de empresa que hacen inclinar la balanza en favor de las firmas. Uno de ellos es la falsa percepción de que en los bufetes la carga de trabajo es más grande y los asuntos de mayor entidad, por lo que muchos quieren empezar allí su carrera para hacer callo, curtirse y luego barajar otras opciones. Una visión que, no obstante, desmienten los 'in house', que recuerdan que la presión en las asesorías jurídicas también puede ser elevada, y las labores que se desarrollan son de lo más variadas. En este sentido, Esteban recuerda un comentario de una recién graduada que, tras incorporarse en el equipo, manifestó su sorpresa porque no se imaginaba que en una asesoría jurídica se trabajase así, tanto en lo que respecta a la cantidad como a la calidad. Asimismo, la letrada agrega que muchos jóvenes tienen la sensación de que un abogado interno no puede actuar con total libertad e independencia, "ya que su 'cliente' es su empleador".

Dobles grados y la indiferencia por el prestigio

Aunque los jóvenes prefieren por regla general el bufete, lo cierto es que el interés por trabajar en una organización ha aumentado en los últimos años. De hecho, la encuesta de El Observatorio revela que a medida que pasan años universitarios, esta opción va ganando popularidad, pasando a ser de las favoritas para el 41% de los de primer año a interesar al 46% de los que terminan. En los despachos, en cambio, la tendencia es a la inversa (de un 75% a un 56%).

Los jóvenes no se dejan llevar únicamente por la retribución o el prestigio y valoran otros aspectos como la posibilidad de conciliar

¿Cómo se explica este incremento? "Los dobles grados han tenido mucho que ver", revela Pilar Galeote, profesora de IE Law School de IE University. En general, la carrera de derecho está muy centrada en lo puramente técnico y teórico, por lo que los jóvenes muestran una predilección previa, y una formación en otro ámbito como el económico puede generar cierto rechazo inicial. Al compaginar los estudios con otros grados, como ADE o Relaciones Internacionales, se consigue ampliar el foco de los alumnos, y desde el principio se plantean otras salidas que van más allá del puro ejercicio de la profesión. "Nos encontramos con muchos jóvenes que quieren trabajar en un banco de inversión o en una gran organización", revela.

Otro elemento relevante en este sentido, señala, es que las nuevas generaciones no se dejan llevar únicamente por la retribución o el prestigio que pueda ofrecer una gran firma y valoran cada vez más otros aspectos, como la posibilidad de conciliar y tener tiempo libre. De la misma opinión es Lola Conde, 'chief operating officer' (COO) de Santander Legal y copresidenta de la sección de abogados de empresa del ICAM, que agrega que las grandes compañías ofrecen ciertas ventajas que son muy valoradas por los jóvenes de hoy en día, como la variedad multicultural en los equipos o la movilidad internacional, "y, en consecuencia, la oportunidad de conocer otras jurisdicciones y culturas".

Foto: Foto: iStock.

También ha ayudado el cambio de enfoque de las asesorías jurídicas en los últimos años, que hasta ahora habían mantenido un perfil más bajo en lo que respecta a la atracción del talento, mientras que las firmas acudían a las universidades y tenían un papel muy activo en las ferias de empleo joven. Para Conde, ahora los departamentos legales están en primera línea y, en su opinión, se perciben como una alternativa igual de atractiva que los despachos. No obstante, descarta hablar de competencia. "Son opciones diferentes. Ni ofrecemos ni queremos lo mismo", subraya.

Cercanía con el negocio

Para Alberto Regueiro, asesor legal en Globant, ejercer como 'in house' siempre fue la primera y prácticamente única opción. "Lo tuve claro casi desde el principio", admite. Durante la carrera, se dio cuenta de que había dos áreas que le gustaban más allá del derecho, las farmacéuticas y el sector tecnológico, por lo que irse a una compañía era la vía lógica. "La empresa te da la oportunidad de estar cerca del negocio", reflexiona. Ver el funcionamiento de una compañía por dentro y ser consciente realmente de cómo la labor del letrado ayuda a su desarrollo son dos factores que Regueiro califica de "impagables", lo que explica que rechazara todas las ofertas de despachos y consultoras que recibió durante la universidad y ya trabajando. "Nunca me tentaron", resume.

Por último, señala otra ventaja de trabajar en una asesoría jurídica: la forma de trabajar. "Aunque la exigencia es la misma que en un bufete, creo que el trato es más amable", reflexiona. Esto se debe, aclara, a que trabajas con tus compañeros y no para un cliente, mientras que en las firmas, aunque también puede (y debe) existir confianza con los internos, no dejan de facturarse las horas, por lo que se genera un estrés añadido.

En el sector legal hay una obsesión con la atracción del talento joven. La fuerte competitividad hace que esta sea una preocupación primordial para los despachos, que llegan incluso a mandar ojeadores a las universidades para adelantarse al resto y fichar a las jóvenes promesas cuando apenas acaban de empezar la carrera. Pero no es una inquietud única de las firmas. Las asesorías jurídicas de las empresas también luchan por incluir en sus filas a las mentes más brillantes del derecho. No obstante, este no es un combate igualado. A los 'in house' les cuesta más llamar la atención de unos recién graduados cuya preferencia tiende a ser el bufete. Ejercer en el departamento legal de una compañía es una alternativa que no suelen tener en mente, y si la tienen, se desvanece en cuanto reciben las jugosas ofertas de las firmas, que prometen a los júniors contratos indefinidos y salarios que pueden alcanzar los 38.000 euros anuales. En Estados Unidos van más allá y algunas han subido los salarios de los más noveles hasta los 200.000 dólares al año con el objetivo de fidelizarlos.

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