Un artista afea a 'Mask Singer' que usara su diseño sin permiso: "¿Os han pagado la licencia? Porque a mí no"
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Se plantea demandar

Un artista afea a 'Mask Singer' que usara su diseño sin permiso: "¿Os han pagado la licencia? Porque a mí no"

El creador ha puesto el asunto en manos de abogados, que están valorando qué acciones legales tomar. Pero ¿qué recorrido tendría una eventual demanda?

placeholder Foto: El Cocodrilo y Arturo Valls, en 'Mask Singer 2'. (Atresmedia)
El Cocodrilo y Arturo Valls, en 'Mask Singer 2'. (Atresmedia)

Hace unos días, un artista madrileño denunció en Twitter que Mask Singer, el programa de Antena 3, había usado el diseño de una de sus máscaras en una de las actuaciones. La careta, con forma de cerdo, se vendía en su página web, Hekreations, donde especificaba que estaba destinada exclusivamente para uso personal. "¿Os han pagado una licencia para uso comercial a vosotros? Porque a mí no", denunció el autor, Héctor Zamarriego. Además, criticó que, mientras pequeños y medianos artistas le piden permiso para utilizar sus creaciones en videoclips, la cadena de televisión, "con millones de espectadores y presupuesto, la usa sin preguntar absolutamente nada". Preguntado por este medio, el artista ha señalado que ya ha puesto el asunto en manos de abogados, que están valorando qué medidas legales tomar. Pero ¿qué recorrido tendría una eventual demanda?

Para empezar, y como su propio nombre indica, las licencias personales permiten el uso del producto o la obra a título individual y particular. Por ejemplo, para un trabajo académico o para un evento como una fiesta de disfraces con amigos. Son muy habituales en las ventas de productos a través de internet, donde los autores tienen un menor control sobre qué uso hace la persona que compra su obra. En cambio, la licencia comercial permite cualquier utilización o explotación que suponga un rédito económico. Así, en el caso de un dibujo, este permiso ampararía colocar el diseño en camisetas y venderlas después. No obstante, el autor debe indicar de forma clara y visible qué tipo de autorizaciones permite en cada una de sus creaciones.

¿Qué pasa si el artista decide tomar acciones legales contra la cadena? Noemí Brito, socia de privacidad de Ceca Magán, considera que la clave reside en determinar si la máscara está blindada por derechos de autor. Si el creador ya registró ese diseño ante el organismo correspondiente, cuenta con una ventaja significativa. Este parece ser el caso de Hekreations, cuya página web indica expresamente que la máscara de cerdo (igual que otros diseños) está protegida por derechos de autor y su uso está destinado "exclusivamente para uso personal".

placeholder Detalle del producto máscara de cerdo de la página web de hekreations.com.
Detalle del producto máscara de cerdo de la página web de hekreations.com.

Pero no haberlo inscrito no implica necesariamente que la creación esté desamparada. "Es un malentendido común. En realidad, la protección se activa instantáneamente si el diseño cumple con el requisito legal de originalidad, haya sido registrado o no", aclara la abogada. No obstante, este segundo escenario es algo más conflictivo. Al fin y al cabo, obliga al artista a probar ante un tribunal que su obra merece protección legal. Para ello, deberá probar, por un lado, que no se ha copiado una creación ajena. Y, por el otro, el diseño deberá gozar de una "altura creativa mínima consecuencia de la expresión de la personalidad del autor", señala.

Ahora bien, ¿qué ocurre si 'Mask Singer' alega que no compró la máscara, sino que la creó internamente? Al fin y al cabo, lo que vende Hekreations son diseños en papel que permiten al comprador imprimirlo y montar a partir de ahí la careta. "En este caso, el artista podría alegar que se ha producido un plagio si la careta usada por el programa es un calco de su boceto", indica Brito. Y agrega que la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) permite a los autores solicitar el cese del uso ilegítimo de la obra y exigir una indemnización.

En los casos más graves, incluso, "se podría demandar por la vía penal", advierte la letrada. Nuestro Código Penal (CP) recoge en su artículo 270 los delitos contra la propiedad intelectual, y castiga con penas de cárcel de entre seis meses y cuatro años (además de multas) al que, "con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de un tercero, reproduzca, plagie, distribuya, comunique públicamente o de cualquier otro modo explote económicamente, en todo o en parte" cualquier tipo de una obra sin la autorización de los titulares.

El Código Penal castiga con entre seis meses y dos años de cárcel a los que vulneren los derechos de PI con la intención de lucrarse

No obstante, Brito cree que esta es una posibilidad remota en el caso de 'Mask Singer'. Principalmente, porque la normativa exige que, para desencadenar responsabilidad penal, debe existir un ánimo de lucro y un perjuicio a terceros. Aunque el programa genera un beneficio económico, subraya la letrada, es cuestionable que el hecho de incorporar un elemento visual en un momento puntual del programa haya generado ingresos.

Está en internet, pero no es de todos

La cuestión de fondo en todo este conflicto es, según Brito, la 'Digital Services Act' (DSA), un conjunto común de normas impulsadas desde Europa que pretende dar un marco normativo a los intermediarios de los servicios digitales de internet, estableciendo ciertas obligaciones y una rendición de cuentas. De esta forma, Bruselas pretenden impulsar nuevas oportunidades, garantizando al mismo tiempo un elevado nivel de protección a todos los usuarios, con independencia del lugar donde residan en la UE.

Foto: Margrethe Vestager. (EFE)

Uno de los elementos más relevantes que recoge este documento es, precisamente, la retirada del material que se está usando de forma ilícita, para garantizar de esta forma una mejor protección de los derechos de propiedad intelectual. En este sentido, muchos de los comentarios al tuit de Zamarriego argumentaban que la web pone a la venta de forma pública sus productos, por lo que no existe legitimidad para reclamar en el caso de que un tercero adquiera esa obra para fines que van más allá de lo personal. Esa visión es precisamente la que intenta combatir la DSA, "que en esencia defiende que el hecho de que un contenido esté en abierto en internet no significa que sea libre", concluye Brito.

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