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Chabolas, barro y el germen de la cultura vecinal: viñetas del Vallecas de los años 60
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Chabolas, barro y el germen de la cultura vecinal: viñetas del Vallecas de los años 60

La novela gráfica 'Vallecas', publicada por Hoy es Siempre, el sello de Ismael Serrano, está dividida en breves relatos donde se cuentan las vivencias de sus vecinos hasta 1968

Foto: El espíritu reivindicativo de Vallecas sigue vivo años después de crearse los primeros movimientos vecinales. (EFE/Juanjo Martín)
El espíritu reivindicativo de Vallecas sigue vivo años después de crearse los primeros movimientos vecinales. (EFE/Juanjo Martín)

Un profundo olor a humedad. Eso es lo primero que recuerda Rodolfo Serrano cuando quiere viajar en el tiempo hasta Vallecas y los años en los que vivió allí, entre chabolas, barro y un sentimiento de vecindad único. Él, junto al dibujante Román López-Cabrera, ha intentado traer un trocito de aquel pasado al presente. Lo ha hecho de la mano de la editorial Hoy es Siempre, que se ha encargado de publicar la novela gráfica ‘Vallecas: Los años de barro’.

placeholder Una de las páginas del cómic. (Cedida)
Una de las páginas del cómic. (Cedida)

Algo más que un retrato de la época más dura del distrito madrileño, cuando aún las calles eran un lodazal y las casas se construían con lo que había, ladrillo hueco y chamizo para el techo, en línea recta y una al lado de la otra. Una especie de pasillo de la miseria, pero que también trajo mucha felicidad por ese sentimiento de comunidad tan especial que se creó. “Gracias a aquel anonimato de barrio podías ser alguien nuevo, casi sin pasado y, la verdad, también sin futuro”, reflexiona el escritor. Porque Serrano cuenta historias cercanas y vividas, llenas de cultura vecinal, política de barrio y lucha social.

Son siete capítulos que abordan, en poco más de ochenta páginas, muchas de las problemáticas a las que se enfrentó ese otro Madrid, el del sur obrero, en Palomeras Bajas. Un barrio que también fue conocido como la Pequeña Rusia, por la enorme cantidad de comunistas que se refugiaban en la zona. El cómic cuenta una serie de vivencias que Rodolfo ha ido recogiendo a lo largo de los años y, aunque esté protagonizado por un periodista jubilado, como él, deja muy claro que no es el protagonista.

Historietas vecinales

“Lo de mi alter ego lo sugirió Román y me pareció bien. Decía que se entendería todo mucho mejor”, indica Rodolfo, que se dejó seducir por el dibujante. Antes, este último, le envió ‘Memoria de una guitarra’, un homenaje a todos aquellos cantautores que tuvieron que lidiar con la dictadura. “Entonces me preguntó si yo tenía algo sobre aquella época. Y le comenté que guardaba una serie de relatos de cuando vivía en el barrio. Se los envié y a los pocos días me mandó un storyboard con la planificación de todo. La verdad, se ha documentado muy bien”, confiesa el que fuera también periodista de El País durante más de dos décadas y cronista para el periódico de la Asamblea de Madrid, un edificio que se sitúa en la actualidad donde aparecen las casitas bajas dibujadas por López-Cabrera.

placeholder Román López-Cabrera. (Cedida)
Román López-Cabrera. (Cedida)

Rodolfo hace memoria y recuerda la sensación de vecindad que había. “Era un sentimiento de solidaridad difícil de describir hoy en día, donde los problemas de los demás eran propios”, continúa explicando. En la década de los sesenta llegó a grabar un Super8 con algunas de las historias que aquí se cuentan. “Lo mostramos por todo el barrio. Luis Pastor ponía la música y mucha gente intervenía contando también sus experiencias. La película desapareció, la policía nos la arrebató en una de estas proyecciones. Una pena, porque era un documento único ”, se lamenta.

Una de las historias más surrealistas y verídicas es la que cuenta cómo consiguieron que la luz llegara al barrio, gracias a ir pasándose un urinario de chabola en chabola, ya que era necesario para conceder la cédula de habitabilidad. “A lo mas que se había llegado era a tener retretes sobre un pozo negro, que servia a varias chabolas a la vez”, cuenta en una de las viñetas. “Los críos lo teníamos más fácil. Nos íbamos a la vía y nos poníamos todos en fila, viendo pasar los trenes en cuclillas, con los pantalones por las rodillas y el cinturón colgando del cuello”.

Asociacionismo

La violencia, ejercida por los grises y la secreta, estaba a la orden del día: detenciones, palizas y secuestros indiscriminados. “Los viejos comunistas. Los recuerdo por las calles del barrio. La cabeza muy alta y baja la mirada. En sus cuerpos podía adivinarse un recuerdo de cárceles y golpes”, comenta Rodolfo.

El cómic tiene lugar entre 1958 y 1968, fecha del decreto de expropiación del barrio. “Queremos que haya una segunda parte si la historieta va bien. Nos gustaría contar ya todo lo relacionado con las asociaciones vecinales”, relata Rodolfo, que estuvo muy vinculado a la creación de la Asociación de Vecinos Palomeras y al movimiento vecinal. Esta agrupación fue la primera en crearse en toda España bajo el lema: 'Vallecas nuestro'.

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Una de las páginas del cómic. (Cedida)

Gracias a ellos se conseguirá lo que parecía un imposible, que el barrio se edifique —tras tirar los poblados chabolistas— con el acuerdo de los vecinos. “La transformación fue muy positiva, no hubo dispersión. Lo normal en otros lugares similares de Madrid era romper el lazo humano, pero aquí se consiguió mandar a la gente junta”, dice orgulloso. Rodolfo permaneció en el barrio hasta comienzos de los noventa, cuando se marchó a Pozuelo con una promoción inmobiliaria. “Me fui porque era más barato. Pero yo siempre me sentiré vallecano, también mis hijos se sienten más de aquí que de Pozuelo”.

Los Serrano

Con uno de ellos, Daniel Serrano, también un excelente periodista, trabajó en la publicación de uno de sus libros que más interés ha suscitado en los últimos años: ‘Toda España era una cárcel. Memoria de los presos del franquismo’, editado por Aguilar hace dos décadas, donde se recogen en diferentes entrevistas la vida en la prisión de importantes activistas durante el franquismo. “Fue maravilloso hacerlo. Para mí representa la demostración de que hay gente que ha dado su vida y su felicidad por cambiar este país”, indica, a la vez que enumera nombres como los de Eduardo Saborido o Mari Paz Ballesteros, encarcelados en aquel periodo.

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Una de las páginas del cómic. (Cedida)

El encargado de publicar el cómic es su otro hijo, Ismael Serrano, el cantautor responsable de la música de ‘Papa cuéntame otra vez’, incluida en su primer disco, 'Atrapados en azul'. La letra es de Daniel. Todas ellas aparecen en ‘Cancionero: 1997-2022’, un precioso libro de tapa negra recién salido del horno, que también se encarga de imprimir el propio Ismael en Hoy es Siempre Ediciones y en el que además de canciones hay algunos textos.

Entre ellos, el que le dedicó a Luis Eduardo Aute, hace un cuarto de siglo, tras verle en directo: “Tuve la sensación, aquella noche, de que nacía algo más que una promesa en la canción de autor. Ismael Serrano va a remover, con toda seguridad, las un tanto asépticas y estancadas aguas musicales de estos días”. Aute resultaba profético. Aún le quedaba mucho por recorrer al joven músico y a aquel padre al que le pedía: “Cuéntame otra vez ese cuento tan bonito”. Cuentos como los que ahora, por fin, ven la luz en 'Vallecas: Los años de barro'.

Un profundo olor a humedad. Eso es lo primero que recuerda Rodolfo Serrano cuando quiere viajar en el tiempo hasta Vallecas y los años en los que vivió allí, entre chabolas, barro y un sentimiento de vecindad único. Él, junto al dibujante Román López-Cabrera, ha intentado traer un trocito de aquel pasado al presente. Lo ha hecho de la mano de la editorial Hoy es Siempre, que se ha encargado de publicar la novela gráfica ‘Vallecas: Los años de barro’.

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