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Así es la sauna Paraíso, foco del brote de viruela del mono en Madrid
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CERRADA POR LAS AUTORIDADES SANITARIAS

Así es la sauna Paraíso, foco del brote de viruela del mono en Madrid

La Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid ha identificado el mayor brote en este local, uno de los iconos de la comunidad gay

Foto: La fachada de la sauna donde se detectó el brote de Madrid. (Google maps).
La fachada de la sauna donde se detectó el brote de Madrid. (Google maps).

La consejería de salud de la Comunidad de Madrid procedió ayer al cierre de la sauna Paraíso, en Madrid, al identificarla como la zona cero del brote de viruela del mono que está sufriendo España estos días. La clausura ha sido pactada con los responsables del local, que han preferido esclarecer la situación lo más rápido posible en vista al pico de actividad anual del negocio, la semana del Orgullo Gay, que arranca a finales de junio.

La sauna Paraíso es la mayor y una de las más populares de Madrid. Ubicada en el barrio de Malasaña, cuenta con unas instalaciones de 1.400 metros cuadrados en las que se encuentran una sauna finlandesa, un baño turco, un bar, una piscina climatizada, varios cuartos oscuros e incluso una zona de BDSM dentro de una celda y equipada con un potro. También hay una sala de cine, donde hace un par de semanas se emitió en directo la gala del Festival de Eurovisión, congregando a decenas de clientes en torno a la pantalla.

Distintas fuentes que han frecuentado la sauna la describen como un espacio siempre abierto, cualquier día y a casi cualquier hora (solo cierra por las noches entre semana), lo que le genera una importante cantidad de parroquianos de toda la ciudad. Además, por su condición céntrica y presencia en las guías internacionales, siempre hay turistas. Junto a las saunas Center y Príncipe, forma el eje más popular entre los que visitan la ciudad. En los días de más afluencia, los sábados por la noche y los domingos, a menudo se pueden ver largas colas en la entrada, un hecho que ha sido denunciado por los vecinos.

Cuesta 16 euros. Se pagan en una taquilla acristalada nada más entrar. Por ese precio, el cliente obtiene dos toallas, unas chanclas, un preservativo y una taquilla para guardar su ropa. Si necesita más preservativos, puede comprarlos en el bar, abierto las 24 horas. Algunas fuentes indican que en la zona de taquillas, con el mismo tamaño y aspecto de las de un gimnasio mediano, también se pueden adquirir otras sustancias. Algunos clientes van con una toalla anudada a la cintura, otros circulan desnudos y guardan sus pertenencias en la toalla.

Una vez dentro, la estancia se parece a una bodega. O a una mazmorra. Es difícil recrear un plano mental en las primeras visitas, explican, no solo por lo sinuoso, sino porque también está oscuro y a menudo masificado. Describen que, un sábado de madrugada, la sauna Paraíso puede acoger a más de 100 personas. "Entras y es la guerra, no ves más que gente y gente yendo de un lado para otro", dicen.

"Hay un pasillo con luz ultravioleta donde los hombres desfilan mirándose en silecio"

Una serie de largos pasillos, abovedados y de estilo mudéjar, conducen a las diferentes estancias. Todas las ventanas son traslúcidas, a menudo decoradas con vinilos que imitan a una vidriera de muchos colores, pero ninguna se abre. Desde la pandemia, los responsables de la sauna ventilan el local varias veces al día, siempre abriendo las puertas de entrada durante unos minutos. Situados estratégicamente hay una serie de sofás, a menudo dispuestos en grupos, para que los clientes puedan relajarse y observar el paisaje carnal.

En Madrid hay saunas de todo tipo: para gente mayor, para osos, para parejas, de 'swingers', sadomasoquistas… la sauna Paraíso es para gente joven. La mayoría son hombres de entre 18 y 35 años, lo que conlleva una serie de peculiaridades. "En la Paraíso se ve a grupos de 4 o 5 chavales, que se hacen con una estancia y la hacen suya. Ponen música alta, fuman, van drogados y en ocasiones he visto a alguno pedirle dinero a otro más maduro por tener relaciones", dice una de las fuentes.

Los contactos sexuales tienen lugar en cualquier parte del local. Por higiene y privacidad, se recomienda a los clientes alejarse del circuito de paso cuando la situación pasa a mayores. En cualquier caso, continúan las fuentes, una relación sexual a la vista de todos no significa que cualquiera pueda sumarse: "Hay que acercarse con respeto y entablar contacto visual. Por muy bueno que sea el ambiente, y normalmente en esta sauna lo es, convertir una relación en un trío por la fuerza está muy mal visto".

Foto: Raúl Rivas González. (Cedida)

Sin embargo, existe en esta sauna un pasillo oscuro, iluminado solo por luz ultravioleta, en el que se abandona cualquier concesión al cortejo. Es un mercado de la carne en el que solo importa el físico: "Unos caminan en una dirección y otros en la contraria. La gente se va mirando al pasar, en silencio, como en una pasarela de moda. Cuando ves que hay 'feeling' con alguien, lo agarras de la mano y lo metes en una cabina".

El Paraíso dispone de 30 cabinas donde los clientes pueden mantener relaciones sexuales lejos de la vista del resto. Algunos deciden dejar la puerta abierta de la cabina, una invitación de facto para unirse a la fiesta. "En esas situaciones es donde suele haber grupos más grandes. Se hacen fiestas a puerta cerrada y ahí cada uno se mete lo que tenga y le da igual 8 que 80. En otras saunas he visto salir de cabinas hasta a 8 personas", continúan las fuentes.

Intercambio de toallas

Uno de estos contextos sexuales en grupo podría haber sido el origen del brote de viruela del mono. Contra lo que se ha publicado en los primeros días, la viruela del mono no es una enfermedad de transmisión sexual. "El 'monkeypox' no es como la viruela normal, que tiene una capacidad de infección muy grande por las vías respiratorias", dice Estanis Nistal, virólogo y profesor de Microbiología en el CEU San Pablo. "Y tampoco he visto pruebas que demuestren una transmisión sexual. Este virus se transmite por fluidos y por el simple contacto con la piel, con las pústulas que genera, que tienen una elevada carga viral. De ese modo, basta con tocar la piel de un infectado y después llevarse las manos a los ojos o la boca para infectarse", dice.

El virólogo no ve probable un contagio por vías respiratorias en la sauna, pese a que estos locales a menudo cuentan con una ventilación deficiente. "No es tan sencillo. Hace unos años hubo un brote de 'monkeypox' entre unos niños de Estados Unidos, pero solo se contagiaron los que habían estado jugando con animales, no por pasar mucho tiempo juntos bajo el mismo techo", dice Nistal. En su lugar, el experto identifica un riesgo mucho mayor en compartir toalla, algo muy habitual en sauna Paraíso: "Todas las toallas son iguales y a menudo hay mucha gente, de modo que lo normal es salir de la piscina y que alguien se haya llevado tu toalla. ¿Qué haces entonces? Puedes pedir otra en la barra, donde no siempre tienen, o usar la primera que te encuentres, que es lo más normal", dicen las fuentes que han visitado la sauna.

"Desde luego, usar la toalla de una persona infectada durante un tiempo es una buena forma de infectarse", recalca el virólogo. Según El Periódico de España, los responsables de sauna Paraíso consideran que el evento de contagio pudo producirse el 1 de mayo, festivo en Madrid, cuando otras saunas cerraron por descanso y la Paraíso se hizo con su clientela por un día.

Contagiar a los demás sin saberlo es complicado. La enfermedad tiene un periodo de incubación de entre una y dos semanas, tiempo en el que el paciente es asintomático y no transmite el virus. A partir de ese momento empieza la fiebre, se inflaman los ganglios cercanos a la vía de infección, surgen las pústulas y se empieza a contagiar. "Cuando alguien tiene esa erupción, es lógico que piense que se tiene que quedar en casa, no ir a una sauna. Por eso tiendo a pensar que ha podido haber un mal diagnóstico de algún médico de cabecera; no están acostumbrados a ver este tipo de infecciones y quizá no han sabido valorar la amenaza", dice Nistal.

Por último, el virólogo sostiene que solo son susceptibles de infectarse aquellos que nacieron después de 1980, ya que hasta entonces se vacunaba a todos los niños de la viruela. "Pero si alguien se contagia, que no cunda el pánico. El 'monkeypox' no es una enfermedad grave y, con el apoyo de un sistema de salud, no debe dar problemas mayores. Incluso si no se trata es una enfermedad autolimitante, que termina por desaparecer. Una vez se supera, los pacientes quedan fuertemente inmunizados, con la garantía de que no volverán a sufrir esa enfermedad", dice.

Viejos conocidos

No es la primera vez que la sauna Paraíso, que abrió sus puertas hace más de 40 años, salta a los medios por motivos luctuosos. En septiembre de 2020, durante lo más crudo de la pandemia, la sala fue desalojada por la Policía al ver a varios clientes en la puerta sin mascarilla. Una vez dentro, los agentes encontraron a más de 100 personas que incumplían la normativa sanitaria y fueron detenidos ocho de ellos por posesión de drogas. Además, la Policía Nacional informó que en el local se hallaron "gran cantidad de sustancias estupefacientes" tiradas por el suelo. Algo similar sucedió en enero de 2021, cuando los municipales volvieron a entrar, a raíz de las denuncias vecinales, y se toparon con la misma situación de unos meses antes: casi 300 personas sin mascarilla ni respetando la distancia de seguridad, fumando en un recinto cerrado y adquiriendo bebidas alcohólicas, algo que no permite la licencia de la sauna.

El empresario dueño de la sauna Paraíso, Francisco Herrero, que posee otros dos locales similares en Madrid, ganó popularidad a comienzos de siglo por denunciar que los funcionarios municipales cobraban a los locales de fiesta para agilizar la tramitación de sus licencias. Aunque su intención no era la de denunciar la extorsión, sino que se agilizasen aún más los plazos, sirvió para que se desencadenase la Operación Guateque en Madrid, con más de 30 imputados que finalmente quedaron en libertad al anularse todas las pruebas.

Las autoridades sanitarias sospechan, a la vista del nuevo foco de contagio en Canarias, que detrás de estos focos pudiera estar una práctica conocida como 'chemsex', muy extendida entre la comunidad homosexual. Se trata del uso de drogas psicoactivas como mefredrona, metanfetamina y GHB para mantener relaciones sexuales. El uso de estas sustancias produce una sensación de gran liberación y deshibimiento, lo que fomentaría no solo una mayor frecuencia en las actividades sexuales, sino que estas se produzcan en grupos mayores a lo habitual.

La consejería de salud de la Comunidad de Madrid procedió ayer al cierre de la sauna Paraíso, en Madrid, al identificarla como la zona cero del brote de viruela del mono que está sufriendo España estos días. La clausura ha sido pactada con los responsables del local, que han preferido esclarecer la situación lo más rápido posible en vista al pico de actividad anual del negocio, la semana del Orgullo Gay, que arranca a finales de junio.

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