"EQUIVALE A HACER DECENAS DE MILES DE PCR"

Madrid se vale de las aguas residuales para insistir en su plan por zonas básicas de salud

El proyecto de análisis de las aguas residuales avanza y se ha convertido en un arma indispensable para el Gobierno a la hora de tomar decisiones como autoridad sanitaria

Foto: La presidenta de la Comunidad y el viceconsejero de salud pública. (EFE)
La presidenta de la Comunidad y el viceconsejero de salud pública. (EFE)

El estudio de las aguas residuales en la Comunidad de Madrid, un proyecto impulsado por las consejerías de Sanidad y Medio Ambiente que Isabel Díaz Ayuso anunció a finales de julio como una herramienta importante que ayudaría en la detección del coronavirus, se está convirtiendo poco a poco en una de las principales armas del Gobierno regional en la lucha contra la infección. Aunque continúa siendo "un elemento de apoyo más", en esta segunda ola y, de cara al otoño, el instrumento ya empieza a servir para tomar decisiones en las medidas adoptadas.

La Comunidad seleccionó 293 pozos del Canal de Isabel II entre localizaciones de redes de alcantarillado y estaciones depuradoras, en las que se recogen muestras semanalmente para ver la incidencia del virus en las aguas fecales. Hasta el momento, se han llevado a cabo 4.060 análisis con cerca de 300 muestras semanales. El Ejecutivo regional asegura que las medidas de prevención de las últimas semanas se tomaron con los primeros resultados del proyecto en la mano, capaz de predecir entre 24 y 48 horas el número de ingresos hospitalarios.

En la viceconsejería de salud pública y plan covid-19 que dirige Antonio Zapatero, insisten en mirar más las tendencias que los valores absolutos por ahora, pero afirman que la última etapa del estudio, en la que han participado matemáticos y físicos, "permite establecer una relación muy llamativa entre la presencia del coronavirus en las aguas residuales y la infectividad en toda la Comunidad, y con el número de ingresos en los centros hospitalarios".

La cuestión es que la amplia capacidad del muestreo en el sistema de alcantarillado permite hacer posible la asociación geográfica de la detección del virus a una determinada área de actuación sanitaria. Desde la viceconsejería de Zapatero aseguran que los 293 pozos que forman parte del estudio equivalen en gran medida a las zonas básicas de salud. Es decir, los resultados permiten hacerse una idea de la situación por zonas básicas y, por supuesto, por distritos. Es uno de los motivos por los que la hoja de ruta de la Comunidad lleva tiempo encaminada a actuar por estas áreas en vez de apostar por confinamientos que afecten a municipios completos como impuso el Ministerio de Sanidad, primero con su orden y, después, con el estado de alarma.

Además, la Comunidad de Madrid asegura que el mecanismo puesto en marcha "equivaldría a hacer decenas de miles de PCR a la población donde se identifica perfectamente aquellas cuencas y zonas donde hay más presencia del virus". Insisten en que se trata de uno de los estudios más importantes que han realizado desde el punto de vista del diagnóstico y la protección de la ciudadanía.

Las primeras muestras, como publicó este diario, se comenzaron a tomar en julio. Posteriormente, ya en septiembre, el Gobierno lanzó una nueva versión de la herramienta de seguimiento de la toma de las muestras. La metodología es la siguiente: cada semana, se toman varias muestras de cada uno de los puntos seleccionados. Se introduce una pértiga con un envase estéril en los pozos o depuradoras que se analicen. Posteriormente, las muestras se envían, debidamente identificadas y refrigeradas, a los laboratorios, que las analizan para registrar la cantidad de copias de material genético de SARS-CoV-2, y que en muchos casos están fuera de Madrid.

Por eso, el objetivo del Gobierno regional es poder realizar internamente esta labor de análisis a partir del año que viene. El Canal de Isabel II cuenta con analistas y con un laboratorio de aguas depuradas que se está preparando para asumir esta tarea con las máximas garantías en su laboratorio de aguas depuradas de Majadahonda.

El Ejecutivo regional defiende este instrumento como uno de los pilares que le permite tomar decisiones por zonas básicas de salud. Cuando el próximo viernes el estado de alarma decaiga, Madrid tendrá que tener lista una nueva orden con restricciones. La cuestión vuelve a ser si habrá acuerdo político con el Gobierno central. El ministro Salvador Illa ya dejó claro que el Ejecutivo agotará los 15 días de alarma —"esperemos que sea suficiente"— pero exigirá en los próximos días a la Comunidad madrileña su nuevo plan.

La presidenta autonómica ha defendido desde el primer momento su hoja de ruta, basada en actuar "quirúrgicamente" en las zonas con mayor incidencia acumulada y evitando confinamientos severos que obliguen a parar la actividad económica. También Ayuso vio reforzada su postura cuando el TSJM tumbó el cierre total de Madrid y otros municipios que impuso la orden del Ministerio y de la que ella renegaba. La justicia, en cambio, había avalado las restricciones de movilidad por áreas como proponía la Comunidad. A la espera de conocer los detalles, fuentes del PP madrileño insisten en que la propuesta seguirá en línea con esa hoja de ruta.

Madrid

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