LOS NUEVOS MATRIMONIOS RESISTEN AL COVID-19

Boda en mitad de la pandemia sin familia ni luna de miel: "Nos hemos hecho una paella"

El Ayuntamiento de Madrid decretó que las bodas oficiadas por concejales fueran a puerta cerrada. Muchas parejas siguen adelante sin sus familias y ni un solo restaurante en el que celebrar

Foto: Mercedes y Luis brindan tras casarse en los Jardines de Cecilio Rodríguez, dentro del Retiro
Mercedes y Luis brindan tras casarse en los Jardines de Cecilio Rodríguez, dentro del Retiro

Cuando Mercedes y Luis tramitaron los papeles para casarse en mayo del año pasado no podían imaginar que el día de su boda, casi un año después, acabaría siendo así. Durante semanas aguardaron pacientes delante del ordenador para elegir la fecha. El Ayuntamiento de Madrid permite a sus concejales oficiar matrimonios un fin de semana al mes. Los sábados son los días más cotizados y, teniendo en cuenta que esta pareja tiene a su familia en otras provincias, tenían especial interés en poderlo hacer así. Por fin pudieron marcar el día en el calendario: 14 de marzo.

Hasta la semana pasada no querían ponerse en lo peor. La crisis del coronavirus no había terminado de estallar y sus familias, de Murcia y Alicante respectivamente, esperaban impacientes el viaje a Madrid. Eligieron como espacio municipal el pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez, dentro del Retiro, uno de sus sitios preferidos en la ciudad. El enlace iba a ser discreto, en compañía de sus respectivos padres, cuñados y hermanos. Después tenían una reserva en el mítico Asador Donostiarra, y la semana que viene una amplia celebración con todos sus amigos en Petrer, municipio alicantino de donde procede el novio. Todo estaba listo.

Los planes saltaron por los aires al inicio de semana, cuando las autoridades sanitarias y políticas empezaron a desvelar que el escenario se había agravado por completo: colegios y universidades debían cerrar. El restaurante se adelantó incluso a su llamada: todo se cancelaba. Con la luna de miel, de hecho, llevaban semanas sin esperanzas. Tenían reservado un tour por el norte de Italia que incluía destinos como Milán (epicentro europeo del Covid-19), Verona o las ciudades costeras de la Riviera italiana conocidas como Cinque Terre.

El pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez preparándose para el enlace
El pabellón de los Jardines de Cecilio Rodríguez preparándose para el enlace

El traje de novia se quedó en la percha y sin estrenar. Pero hubo boda. Sin familiares, ni restaurante donde celebrar, ni los testigos iniciales (tuvieron que intercambiarlos por otros dos amigos que viven en Madrid), los novios llegaron este sábado al parque del Retiro —cuyo cierre también ha sido decretado por el consistorio, como el resto de parques— para darse el sí quiero en una ciudad fantasma.

Reconocen a este diario que durante algunos días pensaron en aplazar la boda. "Dudamos porque no podíamos creernos que pasara esto. Pero al final pensamos que lo importante era que nos queríamos casar, formalizarlo todo y que ya habrá tiempo de celebraciones", explican al otro lado del teléfono.

El pabellón acristalado en el que se casaron en la mañana de este sábado lucía un vacío extraño. Una sola mesa cubierta por un mantel de color azul. En frente, cuatro sillas. Dos para los novios y las otras dos para los testigos, que se ocuparon de llevar una botella de cava y cuatro copas. Nadie más alrededor. El concejal y delegado de Urbanismo, Mariano Fuentes (Ciudadanos) fue el encargado de oficiar el enlace. Ofició un total de siete a lo largo del día. El consistorio decretó el miércoles que las bodas serían a puerta cerrada y con un límite de invitados. El aforo seguirá siendo limitado para garantizar la distancia de, al menos, un metro entre asistentes.

Los novios y los testigos, únicos presentes en el enlace
Los novios y los testigos, únicos presentes en el enlace

A Mercedes y Luis les dio tiempo a casarse la misma mañana en la que se celebraba el Consejo de Ministros extraordinario que aprobó oficialmente el estado de alarma en España para los próximos quince días como mínimo. Ambos asumieron desde el primer momento que sus familiares no podían viajar hasta la capital. A pesar de que muchos ciudadanos decidieron huir de la cuarentena hacia sus provincias de origen, Murcia y Alicante, ellos tenían claro que no podían contar con su familia en este momento. "Es una irresponsabilidad".

Aseguran que a pesar de la situación excepcional el Ayuntamiento y la junta del distrito de Retiro pusieron todas las facilidades. Sueñan con poder hacer su viaje de novios cuando todo recobre la normalidad. No harán planes por ahora, eso sí. Ni fechas, ni destinos. "Ya veremos", dicen. En el caso de Mercedes, enfermera en un hospital madrileño, volverá al trabajo la próxima semana con el anillo puesto y al combate de la pandemia.

Lo primero, dicen, será celebrarlo en condiciones en cuanto sea posible. Después de firmar y brindar, sus amigos se volvieron a casa. El estado de alarma ya estaba anunciado desde el día anterior. Los recién casados hicieron lo mismo y celebraron su boda con una paella casera. "Vamos a hacer algo rico. Un arroz. Que se note de donde somos", decían. "Vamos a ver quién cocina", se decía el matrimonio desde el Retiro, completamente vacío en pleno centro de Madrid.

Madrid
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