en LA ESTELA DEL PAÍS MÁS AFECTADO DE EUROPA

En siete días, España llegará a la situación en que Italia puso todo el país en cuarentena

El país transalpino, con más de 10.000 contagios, se ha convertido en el termómetro de todo lo malo que el Covid-19 puede traer. Reino Unido va un mes por detrás de Italia. España, apenas una semana

Foto: Un cartel en Milán que reza: Coronavirus, detengámoslo juntos. (Reuters)
Un cartel en Milán que reza: "Coronavirus, detengámoslo juntos". (Reuters)

El Reino Unido está "cuatro semanas por detrás de Italia" en términos de la escala que puede llegar a alcanzar la pandemia del coronavirus en las islas. Así lo resumió Sir Patrick Vallance, el asesor científico del primer ministro británico, Boris Johnson, al explicar las medidas contra el brote en el país, que a última hora del jueves contaba con 590 casos de Covid-19 y 10 fallecidos por la neumonía asociada a la enfermedad. Los ingleses no son los únicos que emplean Italia como el termómetro de todo lo malo que puede llegar a pasar.

En nuestro país —con más de 3.000 contagiados y 84 muertes—, esas cuatro semanas por detrás de Italia se han convertido en un puñado de días, aproximadamente entre siete y 10, si nos guiamos por la curva epidémica que España parece estar trazando. Al utilizar Italia como escaleta para guiarnos en esta crisis, y quizás evitar los errores que ellos cometieron, la sensación es que España llega tarde.

Si las proyecciones de crecimiento siguen al ritmo actual, nuestro país no tardará más de siete días en superar los 7.000 casos, que era el número con que contaba Italia cuando decidió aislar Lombardía y otras 11 provincias el 8 de marzo. Al día siguiente, extendió la cuarentena a todo el país, y dos más tarde —el 11 de marzo—, endureció las restricciones cerrando todos los comercios y negocios no esenciales. Para muchos, todavía es difícil de imaginar, pero puede que la semana que viene estemos adentrándonos en ese escenario. Un desafío económico, social y sanitario sin precedentes y de consecuencias todavía inciertas.

Campaña 'Quédate en casa', del Gobierno de Italia.
Campaña 'Quédate en casa', del Gobierno de Italia.

Las autoridades han lanzado la campaña 'Quédate en casa' para concienciar a la población a hacer su parte. En uno de los carteles, aparece una mujer en la cama de un hospital bajo el aviso: "¿Qué tal ha ido el aperitivo?". Tiendas, restaurantes, peluquerías, gimnasios, cines, museos, teatros, discotecas, escuelas y universidades cerrados. Aeropuertos clausurados, tránsito "no esencial" prohibido y pocas reuniones sociales. El país echa el cierre en una cuarentena colectiva plagada de escenas surrealistas, mucha incertidumbre y temor. “Que nadie se piense que mañana veremos los efectos”, avisó el primer ministro, Giuseppe Conte, al explicar que las medidas tardarán al menos dos semanas en hacer efecto. ¿Hacia allí nos dirigimos?

El 'momento Codogno'

En realidad, el virus SARS-CoV-2 debió entrar en España e Italia más o menos en las mismas fechas: en torno a la semana del 24 al 31 de enero. Italia confirmó su primer caso el 30 de enero, mientras que en nuestro país fue el 1 de febrero —pese a que las autoridades estudiaban casos sospechosos desde el 25 del mes anterior—. En ambos países, el virus estuvo circulando bajo el radar de las autoridades durante varios días o semanas. Hasta que por fin estalló en Codogno.

Hace pocas semanas, pocos italianos podían situar de memoria en el mapa este pequeño pueblo de 16.000 habitantes en el norte de Lombardía. Ahora, la población se ha convertido en símbolo del despertar a la crisis sanitaria del Covid-19, marcando un antes y un después en el rumbo de actuación del Ejecutivo italiano. Hasta entonces, el primer ministro, Giuseppe Conte, como Pedro Sánchez y la mayoría de líderes europeos, llevaba semanas limitándose a observar desde la distancia cómo la epidemia se expandía desde China a varios países de Asia. No se tomó ninguna medida especial, salvo la repatriación de los connacionales en Wuhan, epicentro de la epidemia en China, y la contención de algunos focos aislados generados por casos importados.

Sin embargo, cuando los infectados comenzaron a multiplicarse en el norte del país —pasaron de 20 casos a 200 y de un muerto a siete en apenas dos días—, las autoridades italianas tomaron cartas en el asunto. La 'paciente uno' de Codogno, una mujer de 38 años sin enlace aparente con China, fue al hospital el 18 de febrero. Su caso no se diagnosticó como coronavirus hasta 36 horas después, cuando ya llevaba dos semanas enferma. Para frenar el rápido avance de la enfermedad, se decidió poner en cuarentena varias ciudades de las ricas regiones de Lombardía y el Véneto.

Allí se delimitó una ‘zona roja’ con toque de queda y prohibición de viajar para más de 50.000 personas. Se solicitaron cuarentenas voluntarias de dos semanas para aquellos que hubieran tenido contacto directo con personas infectadas. Los eventos religiosos, deportivos y culturales fueron cancelados. Aquellos que intentaran abandonar las zonas controladas, se enfrentaban a multas. Cuando Venecia se vio obligada a cancelar su célebre carnaval, el país comenzó a asumir que el coronavirus no iba a ser 'una gripe más'.

Un policía, en un control de carretera en Codogno. (Reuters)
Un policía, en un control de carretera en Codogno. (Reuters)

Una semana tarde

El mismo día en que Italia cerraba sus primeras ciudades, el director del Centro de Coordinación y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, aseguraba que "en España ni hay virus ni se está transmitiendo la enfermedad", refiriéndose a que ninguno de los dos casos confirmados hasta la fecha eran autóctonos. En realidad, ya se había producido un muerto, el 13 de febrero, que no sería confirmado hasta casi 20 días después. España había sido pionera al cancelar el Mobile World Congress en Barcelona, previsto para mediados de febrero, debido a la epidemia en China. Pero desde entonces se ha enfrentado a la crisis de forma reactiva.

Comparando las cronologías de actuación de ambos gobiernos, el 'momento Codogno' en España ya pasó. Se podría ubicar en torno al 5 de marzo, cuando se registraron tres muertos y más de 200 infectados. Ahí ya se comenzaba a identificar Madrid como uno de los epicentros de la epidemia, después de que una residencia de ancianos detectara 14 casos positivos. Hasta entonces, las medidas tomadas por el Gobierno se centraron en focos precisos del Covid-19, como el contagio múltiple en un hotel de Tenerife o los asistentes a un funeral en La Rioja. Pero lo que estaba sucediendo en Italia en ese momento fue un aviso al que no reaccionaron las autoridades españolas.

Pese a que Italia tomó medidas drásticas en el norte, eso no impidió que el virus continuara expandiéndose. El 8 de marzo, con 336 muertos y 7.375 casos, las autoridades ampliaban la zona de aislamiento a todo el norte del país, incluyendo Milán —motor económico del país— y 11 provincias en cuatro regiones. Unos 16 millones de personas se pusieron en cuarentena, mientras cerraban escuelas, museos, gimnasios, centros culturales y piscinas. Al día siguiente, lunes 9, Conte ampliaba las restricciones a todo el país, y el miércoles 11 endurecía las medidas ordenando el cierre de bares, restaurantes y peluquerías.

En siete días, España llegará a la situación en que Italia puso todo el país en cuarentena

En España, estamos lejos de haber seguido esa partitura. Pese a ver el avance de la enfermedad, se mantuvo la agenda pública, incluida la manifestación por el Día Internacional de la Mujer del 8 de marzo. Y no fue hasta el 9 de marzo, con 35 muertos y casi 1.700 casos, que se anunciaron las primeras acciones contundentes con el cierre de los colegios y universidades en Vitoria y Madrid, donde los casos habían pasado de 202 a 436 en un día. Por el momento, se han tomado algunas medidas adicionales, como el progresivo cierre de colegios en varias comunidades, la suspensión de eventos como las Fallas y otras medidas para evitar aglomeraciones.

Qué funcionó en Italia

Las acciones extremas de Italia todavía no están arrojando resultados para frenar la expansión a gran escala. Los infectados por el coronavirus de Wuhan suman ya 12.000 casos en el país y más de 1.000 muertos —el país más afectado fuera de China—. Sin embargo, los últimos números apuntan a que una cuarentena rápida y exhaustiva ayuda al control del virus. Los casos de contagio en las primeras poblaciones sobre las que se impuso la cuarentena —la llamada 'zona roja' de Codogno, Castiglione d'Adda y Casalpusterlengo— se han ralentizado respecto a la cuarentena general de Lombardía, implementada el 8 de marzo.

"Del 1 al 4 de marzo, en la 'zona roja' hubo una tendencia estable y una disminución del 30% en comparación con el periodo 21-25 de febrero. Leyendo con extrema precaución este dato, podemos plantear la hipótesis de que las medidas de contención del virus (disminución de las interacciones sociales) pueden haber contribuido al no aumento de las infecciones", según un análisis publicado en 'Il Corriere de la Sera' con datos de la Unidad de Crisis del Gobierno italiano.

Sin embargo, el camino para Italia sigue siendo muy complicado. Para el 3 de marzo, cerca del 10% de los trabajadores médicos en Lombardía se había infectado del virus, según informaciones del 'Washington Post'. Y una semana después, más del 80% de las 1.123 camas para cuidados intensivos de la región estaban dedicadas a pacientes de coronavirus. Muchos otros afectados por otras dolencias tuvieron que ser trasladados, y centenares de cirugías, pospuestas.

Hoy, la zona roja es Italia. Pero en 10 días puede ser Madrid, París o Berlín

Si las previsiones italianas se cumplen, lo peor está por llegar y será de forma escalonada y desigual por regiones. A 12 de marzo, en el Lazio, región de Roma, se registraba tres muertos —para un total de nueve— y 20 en terapia intensiva. Mientras, Lombardía está al límite, con 127 fallecidos en un día, y ya suma 744 muertos, según cifras oficiales. Pero la sensación de pánico se ha instalado en todo el país, algo que puede acabar sucediendo en España.

“Hoy, la zona roja es Italia", reconocía el ex primer ministro italiano Matteo Renzi en una entrevista con el 'New York Times', "pero en 10 días puede ser Madrid, París o Berlín”.

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