la comunidad intenta erradicarlo

El mapache invade Madrid: de solo dos hembras en 2003 a 814 capturas hasta 2018

Este omnívoro americano, especie invasora de gran inteligencia, se ha aclimatado en los ríos de la región. Destruye cultivos, amenaza a la fauna autóctona y puede transmitir enfermedades

Foto: Uno de los mapaches capturados por la Comunidad de Madrid
Uno de los mapaches capturados por la Comunidad de Madrid

Los mapaches han colonizado la comunidad de Madrid. Este omnívoro americano, catalogado como especie invasora, campa a sus anchas en determinados ríos de la región. La Comunidad de Madrid los captura desde el año 2007 para intentar erradicar totalmente su población, ya que dañan cultivos, amenazan gravemente a la fauna autóctona y transmiten enfermedades a las personas. El Gobierno regional ha capturado entre 2007 y 2018 un total de 814 ejemplares, lo que demuestra que este hábil depredador se reproduce con suma facilidad, ya que un estudio del Instituto de Recursos Cinegéticos evidenció que la colonia madrileña surgió a partir de solo dos hembras.

Cómo llegó el mapache a Madrid es en cierta medida un misterio. Se sabe que había unos cuantos ejemplares, que vivían como mascotas, en chalés del municipio de Rivas Vaciamadrid, en el este de la región. Ya fuera porque se escaparon o porque sus dueños los soltaron cansados de tenerlos, el Parque Regional del Sureste, 31.550 hectáreas de alto valor ecológico por donde transcurre el río Jarama, detectó por primera vez en el año 2003 unas singulares huellas que nunca se habían visto. "La película Pocahontas [la divertida mascota de la protagonista era un mapache] ha hecho mucho daño", ironiza el biólogo Francisco José García, experto en mapaches de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (Secem).

La mano prensil de un mapache. (Foto: F.J.García)
La mano prensil de un mapache. (Foto: F.J.García)

"Y es que el mapache no es una mascota, es un animal salvaje. Parece simpático, gracioso, bonito, pero aquí en Madrid está fuera de su hábitat y con lo inteligente que es estamos ante una bomba de relojería", señala García. Los datos demuestran que el animal se ha extendido por Madrid como la pólvora. Hasta 2007 no se avistaron los primeros ejemplares y se pudo determinar que había colonizado 30 kilómetros del río Jarama. Hoy ya vive en las riberas del Henares y ha llegado a Guadalajara. En el norte se ha visto en Soto del Real, al oeste en Aldea del Fresno, y al sur en el río Tajo en Aranjuez, además de en la cuenca del Alberche y la cuenca alta del Manzanares.

Los expertos se dieron cuenta de que estaban ante una grave amenaza cuando en 2012 capturaron 192 ejemplares. "En 2011 pensamos que habíamos acabado con toda su población en el Parque Regional del Sureste, pero nos volvimos a encontrar mapaches domesticados, es decir, era evidente que habían sido mascotas y los habían abandonado", afirma García. Precisamente fue el Real Decreto 1628 del año 2011 el que incluyó al mapache como especie invasora, lo que conlleva la prohibición de su posesión, transporte, tráfico y comercio. "Antes se llegaban a vender por 600 euros, incluso en internet", explica García.

El problema es que el mapache es todo un superviviente. Su gran adaptabilidad a diferentes condiciones ambientales y su alta tasa de crecimiento poblacional le dotan de un gran potencial colonizador. En 2014 se capturaron 53 ejemplares, en 2015 la cifra ascendió a 73, en 2016 y 2017 hubo 85 capturas en cada año, y 2018 ha cerrado con 107 ejemplares apresados. Cada hembra suele tener una media de cuatro crías y cuando cumplen su primer año esas crías ya pueden volver a reproducirse. "Hay que concienciar a la gente de que el mapache no es una mascota, aquí no está en su hábitat y puede provocar daños económicos y ambientales", recalca García.

En Alemania, por ejemplo, se cazan 25.000 mapaches al año, lo que refleja el problema que supone esta especie invasora. "Nuestro objetivo es eliminar la población que hay en Madrid, o al menos intentar controlarla", señala Luis del Olmo, director general de Medio Ambiente del Gobierno regional. La ley (Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto) permite, por ejemplo, abatir a los mapaches con arma de fuego en cotos de caza en los periodos habilitados para ello. "La norma lo contempla, pero no es un procedimiento que se suele dar, ya que los mapaches suelen moverse por las riberas de los ríos que no son zonas de caza", explica Del Olmo.

Parque Regional del Sureste, donde más ejemplares de mapache se capturan
Parque Regional del Sureste, donde más ejemplares de mapache se capturan

Por eso, el método habitual para capturarlos es la jaula trampa, con un cebo interior. Para atraerlos se usa mantequilla de cacahuete, huevos de gallina y nubes de azúcar. En invierno también se recurre a sardinas en aceite vegetal, dado que con el frío la pasta de cacahuete se endurece y es menos olorosa. Las jaulas son grandes y es un sistema más aparatoso. "De hecho nos llegaron a robar ocho de un tirón", explica el biólogo García. Otro sistema es un tubo hueco con el cebo dentro. Al meter la mano (la del mapache es muy prensil, parecida a la de un mono) esta queda atrapada.

La Consejería de Medio Ambiente puso en marcha un estudio utilizando ocho ejemplares capturados para intentar conocer más a la especie. Tras esterilizarlos y balizarlos los volvió a soltar con el objetivo de investigar su capacidad de desplazamiento, lo que ha permitido diseñar un trampeo más efectivo. Uno de estos mapaches, apodado 'Israel', llegó a moverse por una zona que ocupa 1.675 hectáreas. "La distribución del mapache ha ido aumentando a pesar de las campañas de trampeo, lo que pone de manifiesto la necesidad de realizar una captura constante hasta lograr su erradicación total, incrementando el esfuerzo antes y durante la época reproductora. Resulta necesario pues iniciar las capturas antes de marzo con el fin de trampear y eliminar a las hembras reproductoras evitando el nacimiento de crías", concluye el estudio.

Los expertos consultados señalan que es difícil estimar el número de mapaches que hay actualmente en Madrid, teniendo en cuenta que la población ya se está mezclando con la que hay en Guadalajara. Lo único claro es que los datos obtenidos en los últimos años muestran una tendencia de clara expansión. "La colonia ha crecido partiendo solo de dos ejemplares en Madrid", recalca Francisco José García, que pide más coordinación entre todas las administraciones y la comunidad científica. "La clave siempre ha sido la detección temprana y la rápida actuación".

Lo que está claro es que el mapache es un animal de gran inteligencia adaptativa. Uno de los ejemplares que fue capturado y llevado a un centro de la Comunidad de Madrid, en Buitrago de Lozoya, fue capaz de escaparse abriendo el pasador de su jaula, luego dos puertas con pomo y una ventana corredera. Por abrir puede abrir hasta un frigorífico. Llegan a los 15 kilos y sus hábitos son sobre todo nocturnos. Además, pueden alimentarse de anfibios, moluscos, peces, aves, huevos y gran variedad de vegetales y frutas. Les gusta mucho el maíz, por lo que amenazan muchos cultivos de la región. En Madrid no tiene depredadores, por lo que también suponen otra amenaza para varias especies autóctonas y protegidas, como el galápago leproso.

Uno de los mapaches liberado con un 'radioemisor' para hacer el estudio
Uno de los mapaches liberado con un 'radioemisor' para hacer el estudio

"La gente tiene que ser consciente de lo dañinos que pueden ser para los ecosistemas y especies ibéricos", concluye García, que pone como ejemplo lo que pasó en Canarias hace unos años (en 2003), cuando un solo ejemplar que se escapó fue capaz de aniquilar numerosos pollos de un ave amenazada (la pardela cenicienta) que se intentaba recuperar en el Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote. El mapache acabó con más de un centenar de crías antes de ser capturado. Sin olvidar las enfermedades que transmiten. La Comunidad de Madrid asegura que los ejemplares capturados en la región no tenían tuberculosis, pero esporádicamente sí se ha detectado la presencia del parásito causante de la toxoplasmosis, así como el virus del moquillo.

Y es que el mapache actúa como reservorio de parásitos y patógenos que afectan tanto a la fauna silvestre (epizootias) como al hombre (zoonosis). Pueden transmitir la rabia, moquillo, toxoplasmosis o tuberculosis a personas, ganado y mascotas, así como un parásito intestinal muy peligroso que puede provocar graves problemas de salud en las personas, pero que afecta especialmente a niños (incluso provocando la muerte) en caso de contagio por un mapache infectado. "Dicho parásito ya se ha detectado en Alemania, e intentamos detectarlo en España para poder alertar rápidamente en caso de producirse una detección positiva".

Madrid

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