Ganadería: Revuelta en la España vacía por la burbuja de macrogranjas de cerdos con rumbo a China
aluvión de proyectos y polémica por la gestión de residuos

Revuelta en la España vacía por la burbuja de macrogranjas de cerdos con rumbo a China

La demanda de carne porcina crece año tras año con China como principal cliente. El sector se mueve hacia grandes explotaciones que generan rehazo por su elevado impacto ambiental

Foto: Cerdos de una de las instalaciones del Grupo Sánchiz.
Cerdos de una de las instalaciones del Grupo Sánchiz.

Una pista de tierra sin asfaltar se extiende sobre unos dos kilómetros desde un desvío en la carretera secundaria que une Ayora y Alpera, en la frontera entre las provincias de Valencia y Albacete. Al final del camino de tierra, en una ligera depresión, más de 7.000 cerdos engordan a base de piensos. Desde fuera no se les ve, no se les oye, apenas se les huele. Pero están ahí, en la granja de engorde que el Grupo Sanchiz, una empresa con central en Godella (Valencia), explota desde que hace poco más de dos años, cuando compró una instalación inicial con capacidad para 800 animales, la remodeló, amplió y modernizó.

Ahora ha solicitado a la Conselleria de Medio Ambiente la llamada autorización ambiental integrada para regularizarla, y ha presentado otros dos proyectos en Ayora y un tercero en el vecino municipio albaceteño de Alpera para una cuarta instalación. Si prosperan, tendrán capacidad para casi 30.000 cerdos, que multiplicados por los habituales dos ciclos anuales de engorde (pasan de 20 a 100 kg en seis meses) elevan la producción anual a unos 60.000 ejemplares. Es mucha carne; pero también mucho consumo de agua y muchos residuos en forma de purines.

China ya es el mayor comprador de carne de cerdo española, por encima de Francia e Italia. En 2016 copó el 45% de las exportaciones extracomunitarias

La producción porcina es un sector en auge en el interior del país. La 'España vacía' se está llenando de granjas de cerdos de gran tamaño. Solo en los últimos años se han presentado más de ochenta proyectos de explotación en Castilla-La Mancha. Han proliferado las instalaciones de este tipo también en otras autonomías como Aragón o Castilla y León. Se trata habitualmente de explotaciones impulsadas por ganaderos que sirven a los mataderos de las grandes procesadoras de carne porcina, como pueden ser Incarlopsa, El Pozo o Vall Companys, con los que firman contratos de venta de animales.

Las plataformas locales se han multiplicado en Castilla-La Mancha.
Las plataformas locales se han multiplicado en Castilla-La Mancha.

En España hay más de 29 millones de ejemplares de porcino en explotación y la cifra, con menos granjas pero que cada vez tienen más capacidad, no ha dejado de crecer ejercicio tras ejercicio, según datos oficiales del Ministerio de Agricultura. Sin embargo, el consumo de carne de cerdo en los hogares españoles apenas ha registrado variación en los últimos tres años, e incluso se ha reducido en el segmento de carne fresca. ¿Entonces, a qué se debe el boom de nuevas explotaciones? La razón está en la exportación. España, el mayor productor de la Unión Europea, se ha convertido en una potencia en producción porcina. Entre 2012 y 2018, las ventas al exterior de este tipo de carne ha crecido más de un 60%, con más de dos millones de toneladas anuales comercializadas. Pero en el caso de las exportaciones extracomunitarias, el crecimiento ha sido superior al 100%. Los mercados de fuera de la Unión representan ya el más del 37% del total.

¿Y quién es el principal cliente no comunitario? Adivinen. China ya es el mayor comprador de carne de cerdo española. En 2016 copó el 45% de las exportaciones extracomunitarias, por encima de Francia e Italia, receptores tradicionales europeos y ahora relegados al segundo y tercer puesto, respectivamente. Esta circunstancia explica, por ejemplo, que inversores chinos hayan puesto el ojo en productores de gran tamaño como la manchega Incarlopsa, actual proveedora de jamón de Mercadona, o que, ante la demanda creciente, se hayan disparado las solicitudes para montar nuevas explotaciones, como ocurre en Castilla-La Mancha o Aragón, donde el nivel de explotaciones todavía es inferior al de Cataluña o Andalucía.

Esto es una burbuja y se puede pinchar. Cuando China encuentre una zona más barata te pinchan la burbuja y los ganaderos se quedan con la deuda

Aparentemente, todo deberían ser parabienes para una actividad económica en zonas afectadas por procesos de despoblación en España. Pero no es así. Una plataforma vecinal compuesta por habitantes de Ayora y Alpera se ha alzado contra el proyecto del Grupo Sánchiz. En Pozuelo y Argamansón, otros dos pueblos albaceteños, ha surgido la misma respuesta a una mega explotación con medio centenar de unidades para 140.000 gorrinos de Cefusa, la filial ganadera de El Pozo. Hay muchos casos de respuesta vecinal similar en muchos otros municipios: Balsa de Ves, Tarancón, Villar de Cañas… Las plataformas vecinales se han agrupado bajo el paraguas de CLM Stop Macrogranjas y se han puesto en contacto con grupos vecinales de otras provincias con problemática similar, como Zamora o algunas comarcas aragonesas. En Yecla (Murcia), Cefusa-El Pozo tuvo que dar marcha atrás a un proyecto similar por el conflicto social que generó y ahora lo está intentando en la vecina provincia manchega.

Evolución del comercio exterior del porcino español en enero de 2018. (Ministerio de Agricultura)
Evolución del comercio exterior del porcino español en enero de 2018. (Ministerio de Agricultura)

"Esto es una burbuja y se puede pinchar. En el momento en que China encuentre una zona de producción más barata aquí te pinchan la burbuja y los ganaderos se quedan con la deuda. A lo mejor dentro de ocho años se van a los países del Este, Brasil o Argentina", dice Daniel González, uno de los portavoces.

Todas las plataformas coinciden en no demonizar a las explotaciones pequeñas y la ganadería extensiva, pero están unidas por una argumentación común contra las grandes granjas intensivas: advierten sobre la escasa capacidad para generar empleo de estas instalaciones industriales y las consecuencias sobre el medio ambiente y la salud humana que podría derivarse de las miles de toneladas de purines que generan. Son los restos de heces, orines y aguas sucias de las porqueras, y su composición se caracteriza por una alta concentración de nitratos o amoniaco. Aunque algunas explotaciones incorporan plantas de biometanización que permiten aprovechar energéticamente el metano y diluir los nitratos, solo hay una manera de desprenderse definitivamente de ellos: repartirlos por los campos circundantes, donde, en teoría, sirven de abono. La realidad es que la gestión de este residuo en cantidades industriales genera un problema porque pueden contaminar acuíferos, además convertirse en un fétido acompañante cuando se distribuyen en terrenos de siembra cercanos a núcleos urbanos o el viento arrastra su olor. “Nadie quiere oler a mierda, cuanto más lejos mejor”, confiesa uno de los vecinos afectados.

En Cataluña existen problemas de agua potable en 142 municipios, con el 41% de sus acuíferos con niveles de nitratos superiores al límite legal. En 2015, el Gobierno aragonés emitió 61 incidencias relacionadas con la calidad por contaminación de nitratos, según recoge un informe elaborado por Ángela Prado Mira, médico intensivista del Hospital General de Albacete. Esta profesional sanitaria ha advertido sobre los problemas para la salud que pueden derivarse del exceso de exposición a los amoniacos y otros gases.

El sector primario y la ganadería son claves en Castilla-La Mancha. Aquí no van a venir ni Microsoft ni la Ford

"Numerosos estudios han mostrado los efectos adversos del metano, el óxido de nitrógeno, el amoníaco, el sulfuro de hidrogeno y los olores en la salud física y mental, tanto de los trabajadores de las granjas, como de los habitantes de la zona. Estos efectos nocivos son mayores cuanto mayor es la extensión y el tamaño de las granjas. De hecho, las comunidades rurales localizadas a menos de dos kilómetros de instalaciones porcinas podrían estar expuestas a niveles de amoníaco hasta 40 veces mayores que las concentraciones promedio en el medio ambiente", escribe en su informe Prado Mira.

A preguntas de El Confidencial, el Grupo Sanchiz, una de las muchas empresas ganaderas en el ojo del huracán en los medios locales, evitar hacer declaraciones y ofrecer su versión sobre los riesgos a los que aluden las plataformas críticas. "Cumplimos incluso por encima de lo que dice la ley", se limitan a señalar. Trabajadores de las granjas defienden la limpieza de los procesos y advierten que el interior manchego no tiene muchas más alternativas. "El sector primario y la ganadería son claves en Castilla-La Mancha. Aquí no van a venir ni Microsoft ni la Ford. Antes aquí había dos personas trabajando y ahora somos dieciocho. La gente no sabe la cantidad de controles e inspecciones que se pasan. Esta familia está haciendo las cosas bien", señala un empleado sobre sus patrones en Ayora.

El papel de China como principal comprador de carne de cerdo española. (Ministerio de Agricultura)
El papel de China como principal comprador de carne de cerdo española. (Ministerio de Agricultura)

La presión social está empezando a hacer mella en el flanco político. La Junta de Castilla-La Mancha, que ha alentado los proyectos por considerarlos una actividad económica generadora de riqueza, ha acotado ahora su política de ayudas a las explotaciones más pequeñas. Los alcaldes que están en contra se ponen al frente de la manifestación, como son los casos de Cesárea Arnedo (PP), en Alpera, o Natividad Pérez (PSOE), en Balsa de Ves. Esta última libra una dura batalla contra una granja de reproductoras de lechones de Grupo Sanchiz, a la que atribuye los problemas de olores en núcleos urbanos del municipio. Acusa al empresario ganadero de incumplir sus promesas de empleo y advierte de que el paso de camiones está deteriorando los caminos y los purines pueden afectar a los acuíferos.

Lo que digan los técnicos

El alcalde de Ayora, el popular José Vicente Anaya, se muestra neutral y deja el asunto en manos de los técnicos, aunque sí ha presentado alegaciones para que las explotaciones de Sanchiz computen como un proyecto único o la Confederación Hidrográfica del Júcar limite la concesión de recursos hídricos. La misma CHJ, en una primera estimación, cree que no hay riesgo de contaminación del acuífero si la explotación cumple con los indicadores que ha presentado. Pero la autorización definitiva depende de la Conselleria de Agricultura y Medio Ambiente, que fía también su decisión a los informes técnicos y la sostenibilidad de los procesos que presente el promotor para minimizar el impacto, lo que se conoce como Mejor Técnica Disponible (MTD).

"El papel lo aguanta todo y pueden enviarnos a los ingenieros que quieran, pero hemos visto lo que hemos visto. El problema no es que haya granjas, el problema es la gestión de los purines. En el momento en que estos señores se vayan nos dejarán aquí un erial contaminado. Ellos no tiene que dar de beber el agua de aquí a sus hijos", dice Jaime Collado, uno de los vecinos de la plataforma de Ayora, que se ha reunido con los grupos políticos en las Cortes Valencianas para que sean sensibles a su reivindicación.

"Lo que está ocurriendo también es que en países como Holanda, Dinamarca o Alemania se ha endurecido la legislación por los purines y la contaminación de aguas subterráneas y están reduciendo el número de granjas, que se vienen a España, donde la legislación es más laxa", dice Rubén Miñano, de la plataforma de Pozuelo. "Van a pueblos con problemas de despoblación. Te dicen que en cinco años el colegio no tendrá niños y lanzan el discurso de que van a generar empleo. Pero en los pueblos donde se ha hecho, la población ha bajado y el paro ha subido. Esto no es la solución", remata.

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