1.050 casos en humanos desde 2010

La leishmaniasis se asienta en Madrid a pesar de la caza de 65.000 conejos y liebres

El escenario ha cambiado para esta enfermedad parasitaria. Desde 2017 la mayoría de los casos ya no se dan en la zona del virulento brote de 2010-2013, los municipios del sur

Foto: Control de la población de conejos por parte de la Comunidad de Madrid.
Control de la población de conejos por parte de la Comunidad de Madrid.

La leishmaniasis, una enfermedad parasitaria de origen tropical que transmite un insecto, se ha asentado en Madrid. De hecho, es ya la comunidad con más casos. Aunque no podemos hablar de brote (como sí ocurrió entre 2010 y 2013), la enfermedad está viajando por la región. Los datos de 2017 (los últimos completos) confirman el nuevo escenario: ya hay más personas infectadas en otros puntos de Madrid que en la zona del brote: los municipios de Fuenlabrada, Leganés, Getafe y Humanes. La Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad no dice dónde, pero transmite tranquilidad: "Las cifras de incidencia humana son muy bajas".

Todavía está muy reciente el mayor brote de leishmaniasis conocido hasta le fecha "en la cuenca mediterránea". Por eso hace dos semanas el responsable de Salud Pública tuvo que comparecer en la Asamblea de Madrid para hacer balance de la situación. En 2010 saltaron las alarmas cuando se detectaron 131 casos en seres humanos, cifra que se disparó hasta los 226 en 2011. En 2012 hubo 190, bajando a 133 en 2013 y 119 en 2014. Los casos se redujeron a 83 en 2015 y a 73 en 2016. En 2017 hubo un ligero repunte con 87. En total, 1.050 casos entre 2010 y 2017 (ambos inclusive).

Lo más llamativo es que se ha producido un cambio de tendencia. Porque siempre ha habido muchos más casos en la zona del brote (los municipios del sur de Madrid) que en otras zonas de Madrid. Hasta 2017. Algunos ejemplos. De los 131 casos de 2010 unos 97 fueron en la 'zona cero' y solo 34 fuera. La proporción en 2011 fue: de 226 casos, 197 dentro y 29 fuera. Lo mismo en 2012 (197 casos dentro y 29 fuera), 2013 (87 dentro y 46 fuera), 2014 (86 dentro y 33 fuera)... aunque la situación se ha invertido en 2017, donde de los 87 casos solo 27 se han registrado en la zona del brote y 60 fuera.

Un escenario que demuestra que aunque la enfermedad se ha asentado en números relativamente bajos, se ha extendido. Y eso que la Comunidad de Madrid ha continuado con su labor de control y prevención y ha autorizado ya la caza de 62.748 conejos y 2.128 liebres. Y es que la leishmaniasis se agrava cuando interactúa con estos lepóridos, provocando incluso la muerte en el ser humano. La enfermedad se transmite por la picadura de un insecto que alberga un parásito, un protozoo. En este caso, el insecto que amenaza ya todo Madrid es la hembra del flebotomo 'perniciosus', más pequeño que un mosquito y que no emite zumbido al volar. Su periodo de vuelo va de mayo a octubre. No es ni una mosca ni un mosquito, es un díptero de color amarillo y cuerpo peludo, no pasa de los 3,5 milímetros y vuela a saltitos. Su vuelo es silencioso. Habitan las madrigueras, las cuevas, oquedades en los árboles, vertederos y alcantarillas.

Heridas cutáneas provocadas por la picadura.
Heridas cutáneas provocadas por la picadura.

La picadura provoca dos tipos de enfermedad. La cutánea, el llamado tradicionalmente 'botón de Oriente', que suele ser más leve; y la visceral o 'kala azar', que es mortal si no se trata porque afecta al bazo y a la médula ósea. El 40% de los casos detectados en Madrid ha sido visceral. Su presentación clínica obviamente es diferente. La cutánea consiste en una lesión que evoluciona posteriormente hacia una úlcera indolora, y –salvo sobreinfecciones- puede curarse espontáneamente o puede evolucionar hacia la cronicidad. La visceral evoluciona a una enfermedad febril de curso prolongado con afectación de bazo, hígado o médula ósea.

La leishmaniasis se transmite al ser humano a través de la picadura del flebotomo, exclusivamente a través de la picadura; en concreto, de las hembras que han ingerido previamente sangre de un reservorio (perro, conejo o liebre) infectado por los parásitos. La enfermedad no se transmite por contacto directo ni por ingesta de ningún alimento ni por cualquier otra vía. El problema es que el parásito se ha vuelto mucho más virulento cuando interactúa con conejos y liebres, y en muchas zonas de Madrid hay miles de lepóridos. Una investigación de la Universidad Complutense concluyó que en el 70% de los casos tratados en nuestra región el parásito afectó a personas que tenían buena salud, que no estaban inmunodeprimidos, individuos en los que por norma general la picadura del fletobomo no presenta complicaciones.

Desde Sanidad reconocen que están ante un problema de salud pública pero que están funcionando los planes de control y vigilancia. Por ejemplo, se han llegado a capturar 141.000 flebotomos en 729 trampas. El problema es que la densidad de los insectos en algunas zonas "es absolutamente inusual", porque la media de todos estos años es de 121 flebotomos por metro cuadrado, cuando por encima de 50 insectos por metro cuadrado es suficiente para mantener la transmisión de la enfermedad. Desde la comunidad se han realizado también medidas de control ambiental de los lepóridos, destruyendo centenares de vivares y madrigueras. "No hay ningún tipo de predador natural y por tanto la proliferación de estos animales ha llegado a tener unas densidades asombrosas que ha habido necesariamente que controlar gracias a la Consejería de Medio Ambiente y a los municipios afectados", explican desde la consejería.

Para capturar conejos y liebres se utilizan cinco métodos: hurones, aves de cetrería, perros de persecución, redes y armas de fuego. El problema es la combinación perfecta que se está dando en la región: miles de insectos, conejos con parásitos que han hecho más virulenta la enfermedad, y un montón de población a la que picar. De los ejemplares analizados en la zona del brote, por ejemplo, se puede concluir que la situación no ha mejorado. En el año más virulento, en 2011, la enfermedad tenía una prevalencia en el 13% de los conejos y el 33% de las liebres. En el 2017 el porcentaje era del 31% y 47% respectivamente.

Proceso de captura de liebres y conejos en Madrid
Proceso de captura de liebres y conejos en Madrid

El explosivo cóctel siempre se ha dado en Bosque Sur, un parque forestal de 323 hectáreas construido entre Fuenlabrada, Getafe y Leganés donde los conejos y las liebres campan y se reproducen a sus anchas sin depredadores naturales y muy cerca de núcleos urbanos bastante poblados. En esa zona, sin embargo, ya no se está dando la mayoría de los casos. En 2017 solo se han registraron 27: 15 casos de leishmaniosis cutánea y 12 casos de visceral. Para el resto de la Comunidad de Madrid: 20 cutáneas y 40 viscerales. Aunque Salud Pública no especifica dónde.

Los datos parciales de 2018 son 29 casos, aunque estos se suelen registrar con mucha demora. La Consejería de Sanidad elaboró un mapa con zonas de riesgo alto o muy alto. Áreas con una elevada densidad poblacional, bien durante todo el año, bien durante periodos concretos (fines de semana y vacaciones), y con zonas de ocio próximas a entornos naturales. Sanidad midió parámetros como la vegetación, la temperatura media, el número de lepóridos y la media de precipitaciones. Estas áreas son algunos barrios de Madrid y los municipios de Humanes, Parla, Pozuelo de Alarcón, San Martín de Valdeiglesias, Alcobendas, Rivas-Vaciamadrid, Colmenar del Arroyo, Valdemorillo, Chapinería, Collado Mediano y Navacerrada.

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