españa ha pedido su extradición

Un exdirectivo del Canal pagó mordidas y cedió fondos a la iglesia de su madre 'santera'

Colombia detiene a Diego García Arias, exgerente de Inassa y una de las piezas clave en las operaciones bajo sospecha. Su madre es pastora de la Iglesia Castillo de Oración y Milagros

Foto: Diego García Arias, con un círculo. A su derecha, Edmundo Rodríguez Sobrino, expresidente de Inassa. ('En Blanco y Negro')
Diego García Arias, con un círculo. A su derecha, Edmundo Rodríguez Sobrino, expresidente de Inassa. ('En Blanco y Negro')

"En el año 2010, cuando yo lo conocí, era un subgerente financiero de la filial Metroagua en el municipio colombiano de Santa Marta, vaqueros, camiseta arrugada, sandalias de cuero y bolsa güajira colgada del hombro. En 2016, cuando dejé de verlo, había evolucionado hasta las últimas modas y marcas del lujo. Cambió el Casio por el Rolex. De la misma forma evolucionó su patrimonio, cosa de la que hizo alarde sin explicar cómo lo logró, tampoco hacía falta mucha explicación, resultaba bastante evidente. Incluso se movía con coche blindado, eso sí, de la empresa".

Quien habla es un exdirectivo de Inassa, la filial sudamericana del Canal de Isabel II, que se atreve a definir a Diego Fernando García Arias, exgerente de Expansión y Nuevos Negocios de Inassa. García Arias fue detenido el pasado 24 de agosto en el aeropuerto El Dorado de Bogotá (Colombia), cuando al parecer quería hacer un viaje a México. Aunque es un gran desconocido para la opinión pública, este ciudadano colombiano es uno de los principales investigados en el caso Lezo, que ha acabado con el expresidente madrileño Ignacio González en prisión. Es, de hecho, una pieza clave en las operaciones que el Canal realizó al otro lado del Atlántico y que están siendo analizadas por la UCO y la Fiscalía Anticorrupción. Entre ellas, la sospechosa compra de la empresa brasileña Emissao muy por encima de su valor.

De hecho, la Fiscalía ya trabaja con "datos probatorios" que demostrarían la "utilización de Inassa para su presentación en consorcio con terceras empresas a concursos públicos, licitados en países como Panamá, Colombia o República Dominicana, entre otros. El pago de comisiones a funcionarios públicos de dichos países habría permitido la adjudicación concertada de dichos contratos". El juzgado de instrucción número 6 de la Audiencia Nacional ya ha solicitado a Colombia la petición de extradición para que García Arias declare en España.

El nombre de Diego García Arias estuvo desde el primer momento sobre la mesa de la Fiscalía Anticorrupción, que conoce a la perfección su papel en todo este entramado. Como ya adelantó El Confidencial, directivos de Inassa utilizaron el efectivo de la tesorería de la compañía para pagar mordidas a políticos sudamericanos. El pago de los sobornos se hacía cogiendo dinero depositado en cajas fuertes de Inassa. Se metía en bolsas o maletas y a veces el directivo que se lo llevaba iba escoltado por el personal de seguridad contratado por Inassa, en muchos casos exmilitares colombianos. Este sistema tan directo y tan evidente motivó las quejas de algunos cargos de la compañía, que avisaron a Edmundo Rodríguez (expresidente de Inassa) de lo irregular de estos pagos y de lo peligrosos que eran. Las quejas cayeron en saco roto.

Edmundo Rodríguez Sobrino, considerado el hombre fuerte de Ignacio González en Latinoamérica. (EFE)
Edmundo Rodríguez Sobrino, considerado el hombre fuerte de Ignacio González en Latinoamérica. (EFE)

En una conversación intervenida por la Guardia Civil, el propio Edmundo Rodríguez relataba a su interlocutora, la ex directora financiera María Fernanda Richmond, que García Arias había pagado a políticos sudamericanos. "Bueno, lo que pasa es que él va a su bola, pero el que ha firmado ha sido él, no yo al final. No sé si me explico. Ha pagado campañas de presidentes, campañas de alcaldes, esto… los no sé qué", señaló Rodríguez. Los investigadores manejan indicios de que esos presuntos sobornos se produjeron, aunque ahora se están dilucidando las cantidades pagadas, los nombres de los receptores de los pagos y los contratos amañados.

Para ello cuentan con la ayuda de la Fiscalía colombiana, que ya ha abierto un procedimiento para investigar las irregularidades. La Audiencia Nacional sí tiene acreditado por ejemplo el pago de sobornos en República Dominicana. La Procuraduría General de Colombia también ha abierto una investigación paralela, aunque bajo su competencia solo está la de perseguir administrativamente a los cargos públicos que hayan cometido irregularidades, imponiendo sanciones e inhabilitaciones.

Las fuentes consultadas señalan que García Arias llegó a tener mucho poder en Inassa, convirtiéndose en la mano derecha de Edmundo Rodríguez. "El pícaro y el hidalgo", como apodaban al dúo. García Arias es hijo de un funcionario de la Triple A de Barranquilla (la empresa más importante del 'holding' que dependía de Inassa), gracias a lo cual empezó a trabajar en Metroagua (otra sociedad del grupo). Un hermano también trabajó en otra firma de Inassa, Recaudos y Tributos, "aunque fue despedido por malas prácticas", explican las mismas fuentes. Diego García Arias fue despedido tras su implicación en el caso el pasado 24 de abril.

Diego García Arias, cuando fue detenido.
Diego García Arias, cuando fue detenido.

Mención aparte merece su madre, Lyda Arias, pastora de la Iglesia Castillo de Oración y Milagros, con sede en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias. Los investigadores no solo están analizando los bienes adquiridos por Edmundo Rodríguez en Colombia, sino también los que compró en los últimos años su exsubalterno García Arias. Según destacan varios medios colombianos, este se hizo en agosto de 2014 con un apartamento en Cartagena valorado en 521 millones de pesos. También adquirió una propiedad en el condominio Brisas del Mar (en Cartagena) y propiedades en el edificio Bellini, en la ciudad de Barranquilla.

Los bienes fueron traspasados a su madre para que fueran incorporados a la iglesia de la que es pastora y de esta forma disfrutar de una serie de exenciones fiscales. Los investigadores tratarán ahora de dilucidar si García Arias ocultó fondos procedentes de negocios ilícitos en estas operaciones con su familia. García Arias sigue desde el 24 de agosto en la prisión de La Picota, en Bogotá. Ahora España deberá pedir formalmente la extradición del exdirectivo de Inassa, un proceso que puede durar un año.

Madrid

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