el viernes ya contestaron no a la propuesta

Los 'mails' desmontan la versión de Carmena sobre el homenaje a Miguel Ángel Blanco

Ni la polémica saltó antes de que el ayuntamiento recibiese la petición, ni Carmena se enteró por la prensa, pues respondió antes con una negativa, ni se solicitaba una pancarta "permanente"

Foto: Marimar Blanco, Cristina Cifuentes y Carmena durante el acto organizado por el Grupo Municipal del PP para rendir homenaje a Miguel Ángel Blanco. (EFE)
Marimar Blanco, Cristina Cifuentes y Carmena durante el acto organizado por el Grupo Municipal del PP para rendir homenaje a Miguel Ángel Blanco. (EFE)

Los homenajes realizados a Miguel Ángel Blanco en Madrid han quedado ensombrecidos por la controversia, los reproches cruzados entre formaciones políticas y no pocos episodios marcados por la tensión entre los asistentes y, sobre todo, los abucheos e insultos a la alcaldesa Manuela Carmena en forma de boicot al acto institucional. Imágenes que no se reprodujeron en ningún otro de los grandes municipios que celebraron actos similares de recuerdo a Miguel Ángel Blanco, incluido Ermua, donde participaron representantes políticos de todas las formaciones, sin excepción. Los actos celebrados este miércoles, coincidiendo con el XX aniversario del asesinato que provocó una respuesta social y unitaria sin precedentes, bautizada como el 'espíritu de Ermua', acabaron de la misma forma en que se iniciaron las gestiones para llevarlos a cabo: rodeados de una fuerte polémica.

Desde Movimiento contra la Intolerancia, el colectivo que promovió los homenajes y solicitó la colocación en la fachada del Palacio de Cibeles de una pancarta en memoria de esta víctima del terrorismo, achacan la crispación a la forma de actuar del equipo de Gobierno. A su silencio institucional durante dos días, a la negativa posterior a colocar la pancarta y finalmente la rectificación, a medias, que no llegó hasta el mediodía de este martes, escasas horas antes de la celebración del aniversario.

“Primero no reaccionaron, guardando silencio, luego lo hicieron negativamente y, ya sobre la marcha, después de que el PP convocase un acto porque el ayuntamiento no lo hacía, al igual que nosotros otro, rectifican”, explica el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, preguntado por las tensiones vividas durante los actos. “Todo viene provocado por eso, por su silencio y su negativa”, añade en referencia al equipo de Gobierno municipal. El diputado popular en el Congreso por la provincia de Ávila Pablo Casado, quien suena en las quinielas como candidato a la alcaldía en 2019, censuraba los abucheos tras el acto del PP, pero recordaba que su partido también había sufrido escraches de la PAH y la ocupación de una de sus sedes en Barcelona por la CUP.

La tensión que se vivió en el acto convocado por el PP, y en el que junto a Carmena y otros concejales del Ejecutivo municipal participaron representantes de todos los grupos del Ayuntamiento de Madrid, subió de intensidad en el homenaje institucional convocado poco después en la plaza de Cibeles. Varios de los manifestantes prolongaron el enfrentamiento verbal a las puertas del consistorio, tras cerrarse el acto, a cuenta de la negativa a colocarse la pancarta. El propio Ibarra pidió explicaciones a la portavoz municipal, Rita Maestre, al finalizar el homenaje, quien le trasladó la dificultad de colocar la pancarta porque se habían enterado de su petición por la prensa en el último momento.

La respuesta oficial, como recoge el correo de respuesta firmado por el jefe del gabinete de la alcaldía, Felipe Llamas, es que “colocar esa pancarta supondría destacar a una víctima sobre todas las demás, lo que no parece procedente desde el punto de vista institucional”. El mismo argumento que han mantenido este miércoles tanto la alcaldesa como la portavoz municipal. En una entrevista este miércoles para Onda Cero, recogida por El Condfidencial, la alcaldesa defendió que varias víctimas de ETA se han puesto en contacto con el consistorio para comunicarles que “están muy de acuerdo con que no hagamos diferencias". “Ni un solo edificio público pone los nombres de las víctimas”, insistía, considerando inviable que cada vez que ocurra algo se coloque en la fachada una pancarta.

Hasta este mismo miércoles, Carmena sostenía que se había enterado de la iniciativa del homenaje a través de la prensa, por lo que no habría reaccionado hasta el pasado domingo, si bien el primer correo está fechado el 5 de julio y la respuesta dos días después, además de numerosas informaciones a lo largo de esos días haciéndose eco de la propuesta. "El señor Ibarra nada nos dijo, ni siquiera nos pidió una entrevista", añadía la alcaldesa en la mencionada entrevista.

Por otra parte, señala que "cuando nosotros estábamos recibiendo la carta, la noticia estaba en los medios de comunicación", si bien la primera información al respecto se publica, por este diario, al día siguiente a su envío y tras pedir una valoración a los responsables del ayuntamiento sobre este asunto, quienes alegaron que "no ha llegado nada". También evitaron posicionarse aún tras informarles de que el resto de grupos municipales sí habían recibido la misma petición y que incluso Ciudadanos ya la había valorado positivamente respaldando la iniciativa.

Asimismo, criticaba que la propuesta del Movimiento contra la Intolerancia era colocar la pancarta "permanentemente", lo cual desmiente el primer correo electrónico, donde se solicita que permanezca colgada solo hasta el 13 de julio. Ante la insistencia de Carlos Alsina, el entrevistador, repreguntándola sobre esta cuestión, la alcaldesa reconoce que la petición no era permanente. Los correos ponen en entredicho una buena parte de las respuestas de la alcaldesa, así como el relato esgrimido respecto a la gestación de la polémica.

El tira y afloja, tanto sobre la colocación de la pancarta como por la convocatoria de actos institucionales de homenaje, ha estado presente desde el primer momento en el que se cursó la petición, aunque ha ido 'in crescendo' para acabar con una fuerte controversia. Hasta el punto de que fuentes de la dirección del grupo municipal socialista reconocían al finalizar los actos el “malestar” generado ante lo allí vivido y criticaban que se había producido “una encerrona”, en referencia a que habían consensuado todos los grupos el acto de homenaje tal y como se realizó, para que no fuese utilizado de forma partidista.

Como muestran los correos a los que ha tenido acceso este diario, la petición cursada tanto al gabinete de la alcaldía como a los cuatro grupos con representación para convocar un homenaje institucional y colocar una pancarta se produjo el pasado miércoles 5 de julio a las 12:45. Durante esos dos días, Ciudadanos, en primer lugar, y el PP, posteriormente, dieron un paso al frente adhiriéndose a la petición y haciéndola suya, mientras el ayuntamiento seguía guardando silencio, tanto ante las preguntas de los medios como del resto de grupos. La críticas se intensificaron y el gabinete de la alcaldía envió su respuesta, negativa, el viernes 7 de julio a las 11:53, aunque no trascendió hasta el domingo. Ese es el momento en que Movimiento contra la Intolerancia contesta a la negativa del ayuntamiento y la polémica adquiere unos mayores tintes, tanto a nivel mediático como político.

En esa respuesta, el ayuntamiento se negaba tanto a colocar la pancarta como a convocar un acto institucional. Con todo, aseguraba: “Respaldaremos los actos de recuerdo que organicen las asociaciones de víctimas y la sociedad civil en este u otros casos”. El lunes, la polémica centraba ya la agenda política y los partidos, desde sus direcciones estatales, se arrojaban a la cara la memoria de Miguel Ángel Blanco. El PP acusaba a PSOE y Podemos de "bajeza moral" por obviar homenajes en sus ayuntamientos al edil asesinado, mientras los socialistas madrileños afeaban la decisión inicial de la alcaldesa de Madrid de no colocar una pancarta "para no menospreciar" al resto de víctimas.

La noche del lunes, el Ayuntamiento de Madrid anunciaba que finalmente promovería un homenaje institucional, sumándose así a la convocatoria lanzada por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), que preside el socialista Abel Caballero. En el comunicado se argumentaba que este ayuntamiento "ha expresado en diferentes ocasiones su repulsa y condena a cualquier atentado terrorista y se reafirma en su postura del día de hoy". Así pues, y "con motivo del asesinato de Miguel Ángel Blanco", acordaba unirse a la convocatoria de la FEMP.

El martes a las 13:26 se volvía a enviar otro comunicado a los medios anunciando, finalmente, que “durante la concentración se desplegará una pancarta con el lema 'En el 20º aniversario del asesinato de Miguel Ángel Blanco, Madrid con todas las víctimas del terrorismo”. El consistorio rectificaba así a medias, ante las numerosas presiones políticas, pues aunque cedía a la petición de la pancarta mantenía la negativa a colgarla en la fachada del consistorio por los argumentos ya esgrimidos durante los últimos días. Es por ello que desde el colectivo que lanzó la petición inicial valoran positivamente los actos institucionales pero reconocen una “sensación agridulce” por no atender a su petición de desplegar la pancarta en el Palacio de Cibeles “no queriendo atender las peticiones que también realizaron Marimar Blanco [diputada popular y presidenta de la AVT], el PP y el Movimiento contra la Intolerancia".

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