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Tras un año y 20 millones, Madrid apenas reduce su lista de espera y sube la demora
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el tiempo medio es de 55,37 días

Tras un año y 20 millones, Madrid apenas reduce su lista de espera y sube la demora

A 31 de diciembre había 78.928 madrileños esperando ser intervenidos, solo 516 menos que hace un año. Sanidad alega que ha reducido en dos millones los días globales de espera

Foto: Foto: EFE.
Foto: EFE.

La Comunidad de Madrid apenas ha podido reducir en un año la lista de espera quirúrgica. Tras cambiar el sistema de cómputo de pacientes y aprobar un plan de choque dotado con 20 millones de euros anuales (para abrir los quirófanos por las tardes), el número de madrileños que esperaba una operación a 31 de diciembre de 2016 (últimos datos ya cerrado el ejercicio) es prácticamente el mismo que un año antes, en diciembre de 2015. Se ha pasado de 79.444 a 78.928, una reducción de solo 516 pacientes. Además, el tiempo medio de demora ha crecido. En diciembre de 2015, un madrileño esperaba 42,82 días para ser intervenido. Hoy tiene que esperar 55,37 días. La demora es aún mayor para los madrileños que son incluidos en la lista de los que han rechazado la derivación (es decir, no han querido ser operados en un hospital distinto al de su elección). De 134,45 días se ha pasado a 166,52 días.

La Consejería de Sanidad cree, no obstante, que los resultados del Plan Integral de Mejora de Lista de Espera Quirúrgica, aprobado en enero de 2016, son "positivos". Y dan un dato contundente. A 1 de enero de 2016, todos los madrileños que esperaban una operación sumaban 8.107.989 días de espera. Un año después, a 1 de enero de 2017, ese mismo dato era de 6.023.126 días, dos millones de días menos, un 25% menos. "Las cifras son difíciles de explicar teniendo en cuenta que lo que ve el ciudadano es que ha crecido el tiempo medio de demora", señala un portavoz de Sanidad, que recalca que el objetivo de este primer año era "trabajar en los pacientes que llevaban más tiempo esperando una intervención, por eso ha bajado el cómputo global de días de espera".

Los datos revelan en cierta medida "un cambio de cromos", como lo definen los sindicatos. El Gobierno regional ha centrado sus esfuerzos en reducir la lista de pacientes que rechazaban una derivación (los que en teoría esperaban más, hasta 360 días). De 33.768 se ha pasado a 11.696 pacientes, una bajada del 65%. La reducción es incluso más notoria en el grupo más perjudicado, los que habían rechazado la derivación y llevaban esperando más de un año. De los 1.691 pacientes de finales de 2015 en esta situación se ha pasado a los 313 de ahora. "Esa era la prioridad. Hace un año, el 42% de los pacientes rechazaban la derivación y pasaban a una lista en la que esperaban más tiempo. Hoy solo rechazan la derivación el 14,8%, entre otras cosas porque se ofrecen menos derivaciones y porque hay más pacientes que la aceptan", explican en Sanidad.

En detrimento, ha crecido la lista estructural, la general, aquella en que la espera es achacable solo a cuestiones organizativas de la Administración. Ha pasado de 37.862 pacientes a 60.412, un incremento del 59,5%. "La Administración ya no tiene el compromiso de que los madrileños se operen antes de un mes, la famosa promesa de Esperanza Aguirre. Ahora se dividen entre los que están en la lista estructural, no se les ofrece derivación, cuya espera máxima será de 180 días, y los que se les ofertó y rechazaron la derivación, que esperan hasta 360 días. ¿Qué ha pasado este año? La consejería ha dado la orden de que se operaran los pacientes realmente antiguos, de dos y tres años en espera. Eso se consiguió en los primeros meses de 2016 a costa de no operar a los recientes, los que están en la lista estructural de menos de 180 días, aumentando así su estancia media", señala Carlos Castaño, médico de un hospital madrileño y presidente de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM).

"Los pacientes de la lista estructural han subido mucho porque antes solo eran estructurales un mes y ahora lo son seis meses. Antes se ofrecía la derivación a todos los pacientes en el primer mes, ahora la consejería tiene seis meses para hacerlo y pasarlos luego a la lista de derivados", explica Castaño. Los datos así lo demuestran. De hecho, se han disparado los pacientes estructurales más antiguos. Los que esperaban entre 60 y 90 días han crecido de 4.033 a 10.766 (una subida del 166%). Los madrileños que llevan más de tres meses esperando (entre 90 y 180 días) han subido de 2.872 a 10.288 (un 252% más). Otro dato negativo: los 28.323 madrileños que salieron de la lista el mes de diciembre de 2016 (porque fueron operados) llevaban en ella una media de 74,41 días (en diciembre de 2015, esta misma cifra era de 72,81 días).

Otro tipo de cómputo

La consejería explica además que otro de los objetivos de este año "era lograr una transformación total de los criterios que regían la lista de espera". Antes no se entraba en la lista hasta que no te veía el anestesista, ahora se entra en el momento en que el especialista te indica la cirugía, lo que aumenta en un mes el tiempo de estancia en la lista. El de antes era un cómputo tan particular que la Comunidad de Madrid fue expulsada en 2005 del sistema nacional. Cristina Cifuentes eliminó el cómputo impuesto por Esperanza Aguirre y Madrid se mide ahora como el resto de comunidades.

Para José Manuel Freire, diputado socialista y portavoz de Sanidad, "el dato que realmente importa no es cuánta gente espera sino cuánto esperan los que están esperando. Esta variación es importante y significativa, tanto en la lista estructural, ya que la demora ha crecido un 29,3%, como en la lista de derivados, que ha subido un 23,85%". Desde la consejería, recalcan que el plan para reducir la lista de espera dura hasta 2019 (con una dotación de 20 millones de euros cada año) e inciden en que en un solo año se ha logrado reducir la espera global en dos millones de días. Para Freire, no obstante, lo verdaderamente preocupante es la veracidad de todos estos datos. "Desde el PSOE, llevamos tiempo reclamando inspecciones y auditorías externas que validen todas estas cifras".

Mónica García, diputada de Podemos, recuerda que la orden 804/2016, de 30 de agosto, incluye los nuevos criterios en los que un paciente puede ser expulsado de la lista de espera. Por ejemplo, si rechaza hasta en cinco ocasiones la derivación. También incluye la coletilla "cualquier otro motivo no especificado" para ser sacado de la lista. "Estos datos no se publican y no los conocemos. ¿Cuántos madrileños han sido expulsados del sistema? Esto va en contra de la ley de libre elección de médico. La consejería consigue así reducir estancias largas de pacientes que son expulsados. El paciente debe entonces empezar de cero el proceso, ir a ver a su especialista, que le vuelva a prescribir la intervención y que entre de nuevo en la lista".

5.000 operaciones por la tarde

En una respuesta parlamentaria fechada este 17 de enero, Sanidad responde a la diputada de Podemos Mónica García que "los pactos de gestión [abrir los quirófanos por las tardes] tienen unos objetivos cuyo cumplimiento ayuda a la mejora de la demora de la lista de espera. Ello ha permitido la internalización de la actividad quirúrgica y el cese de la derivación a centros concertados, habiendo derivado en el periodo enero-agosto de 2016 casi el mismo número de pacientes que se derivaba solo en un mes en el año 2015".

Sanidad asegura que deriva menos porque los hospitales están operando por la tarde. "Durante el año 2016, se han realizado más de 5.000 intervenciones dentro de los pactos de gestión, y otras 25.000 operaciones por la tarde en las propias jornadas ordinarias de tarde de los centros hospitalarios".

Desde AFEM, califican de "inoperantes" los pactos de gestión, teniendo en cuenta lo poco que se ha reducido la lista de espera. "El consejero llegó a decir que el 90% de los hospitales públicos operan por la tarde, pero la verdadera pregunta sería: ¿cuántos cirujanos de cada servicio y hospital operan por la tarde? Los pactos de gestión están mal vistos por los cirujanos porque no cuidan la calidad asistencial, se hacen con menos personal que por la mañana y obligan a derivar pacientes por contrato, lo que supone una discontinuidad terapéutica deshumanizante del acto médico. Tienen un anexo contractual de baremación no cumplible para los servicios de cada hospital y modifica el pago de los mismos desde la posibilidad de no cobrar. La mayoría de los cirujanos que se adhieren lo hacen porque tienen un contrato precario y bajo la amenaza de no renovarlo, lo que, además, supone que a menudo los quirófanos de tarde los hacen los cirujanos más noveles y con menos experiencia".

La Comunidad de Madrid apenas ha podido reducir en un año la lista de espera quirúrgica. Tras cambiar el sistema de cómputo de pacientes y aprobar un plan de choque dotado con 20 millones de euros anuales (para abrir los quirófanos por las tardes), el número de madrileños que esperaba una operación a 31 de diciembre de 2016 (últimos datos ya cerrado el ejercicio) es prácticamente el mismo que un año antes, en diciembre de 2015. Se ha pasado de 79.444 a 78.928, una reducción de solo 516 pacientes. Además, el tiempo medio de demora ha crecido. En diciembre de 2015, un madrileño esperaba 42,82 días para ser intervenido. Hoy tiene que esperar 55,37 días. La demora es aún mayor para los madrileños que son incluidos en la lista de los que han rechazado la derivación (es decir, no han querido ser operados en un hospital distinto al de su elección). De 134,45 días se ha pasado a 166,52 días.

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