la escisión ya es un hecho

Los restos de En Marea se reorganizan tras el naufragio de las pasadas generales

Podemos, Anova y Esquerda Unida forman el Grupo Común da Esquerda tras la marcha de Luís Villares al mixto acompañado de otros tres diputados

Foto: Luís Villares, durante una rueda de prensa. (EFE)
Luís Villares, durante una rueda de prensa. (EFE)

A un año de las autonómicas en Galicia, la izquierda rupturista sigue su continuo proceso de reorganización, marcado por el desastre electoral de En Marea en las pasadas elecciones generales. Aquel 1,08% de apoyos, con apenas 1.000 votos más que el PACMA, fue un baño de realidad para su líder, Luís Villares, y también la señal para sus compañeros de viaje en el Parlamento de Galicia de que era hora de cambiar el rumbo. La escisión se acaba de materializar en la Cámara autonómica. El que fuera candidato a la presidencia de la Xunta, artífice del sorpaso al PSdeG en 2016, se ha ido al mixto acompañado de otros tres diputados. Los otros 10 se organizan a través del rebautizado Grupo Común da Esquerda, con Podemos, Esquerda Unida y los nacionalistas de Anova.

En Marea sigue siendo el partido instrumental que se formó a raíz del éxito electoral de las últimas autonómicas, una formación en la que se hizo fuerte un Villares rechazado por el resto de fuerzas políticas de la confluencia. Fueron diferencias que se plasmaron con claridad en el Congreso de los Diputados en la anterior legislatura, y que derivaron en la doble candidatura de En Común-Unidas Podemos y En Marea en las generales del 28 de abril. En el Parlamento gallego, la convivencia de Villares y sus críticos es pasado. En Marea ya no existe en el Pazo do Hórreo, repartido entre Común da Esquerda y el mixto, lo que devuelve a los socialistas la condición de segunda fuerza política en la Cámara.

El equilibrio en el nuevo grupo parlamentario no será fácil. Para ponerlo en marcha, sus 10 diputados han optado por una portavocía coral. Manuel Lago, independiente próximo a Esquerda Unida, será el portavoz institucional, cargo que compartirá con Carmen Santos, exlíder de Podemos Galicia. Antón Sánchez, de Anova, y Luca Chao, del partido morado, serán viceportavoces, aunque con papeles distintos: mientras que Sánchez será el encargado de enfrentarse al presidente de la Xunta en los cara a cara de las sesiones de control, Chao se encargará de las relaciones con los medios. “La idea de un portavoz único no nos gusta, no se correspondía con la realidad del grupo”, explicó Lago.

El equilibrio en el nuevo grupo parlamentario no será fácil. Para ponerlo en marcha, sus 10 diputados han optado por una portavocía coral

Este reparto de responsabilidades, con hasta cuatro cabezas visibles en un grupo de 10 diputados, permite comprobar hasta qué punto pervive la diferencia de sensibilidades en Común da Esquerda, incluso después de la salida de Villares. Los desacuerdos entre los tres partidos se pusieron de manifiesto en las pasadas generales, en las que Anova rechazó participar en la confluencia con Podemos y Esquerda Unida. Cuando falta un máximo de un año para las autonómicas, los tres partidos que esta semana pasada presentaron en sociedad su nuevo grupo parlamentario todavía no han resuelto cómo se presentarán a esas elecciones, ya que no existe ni marca electoral, ni una decisión de Anova sobre su futuro en esos comicios ni mucho menos un candidato.

En la presentación de la nueva denominación del grupo, sus miembros se reivindicaron como “legítimos herederos” de anteriores proyectos de unidad popular y como pieza clave para la construcción de una futura candidatura rupturista para derrotar a Alberto Núñez Feijóo. Común da Esquerda representa “esa tradición de la unidad popular en defensa de los intereses de la ciudadanía y de Galicia como nación”, aseguró Lago. “Esto es un cambio de nombre, no un cambio de proyecto. El proyecto viene de lejos y va para lejos. Nació con AGE y continuó con el éxito de las mareas municipalistas. Nuestro grupo es legítimo heredero de esa experiencia”, subrayó.

El presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
El presidente de la Xunta y líder del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

La reivindicación de AGE (Alternativa Galega de Esquerda) para concurrir a las próximas autonómicas se produce precisamente sin contar con el apoyo explícito de Anova, el partido que ejerció de fuerza motriz de aquella alianza que agitó las elecciones al Parlamento de Galicia de 2012. Apenas un año después del 15-M y dos antes de la fundación de Podemos, la coalición formado por Esquerda Unida, Equo, Espazo Ecosocialista Galego y por la Anova del histórico del nacionalismo Xosé Manuel Beiras lograba convertirse en tercera fuerza política con cinco diputados y un 14% de votos. Pero en esta ocasión, Anova aún debate en qué forma concurrirá en los comicios de 2020.

Común da Esquerda, la nueva referencia

Con En Marea se cuenta para las autonómicas, aunque las últimas citas electorales la han convertido en una formación irrelevante. La referencia será Común da Esquerda, que asume el reto de contribuir al desafío de desbancar al PP de Feijóo de la presidencia de la Xunta, pero también de competir con un PSdeG reforzado en Galicia para liderar la izquierda. En las generales de abril, el PSOE obtuvo un 32,13% de apoyos y En Común-Unidas Podemos, un 14,49%. Los populares, que fueron superados en votos por primera vez en unas elecciones en Galicia, se situaron en el 27,39%.

Uno de los escollos que deberán superar los tres socios del nuevo grupo parlamentario es el del candidato a la presidencia de la Xunta. Todos guardan silencio, aunque el líder de la formación morada en Galicia, Antón Gómez Reino, ya adelantó tras ser elegido secretario general que estará "a disposición de lo que se decida, no solo en Podemos sino en el espacio de cambio del país". Luca Chao tampoco se descarta, mientras zanja la cuestión con el argumento de que las elecciones aún están “lejos”. El exalcalde de Santiago Martiño Noriega aparece como la opción preferida de Anova, mientras que por parte de Esquerda Unida toma forma la opción de Yolanda Díaz. Es lo que sugiere Manuel Lago cuando apuesta por una mujer para aspirar a presidir la Xunta, mientras la propia Díaz aparca la cuestión afirmando que hay veces en las que “el futuro no es decidido por uno mismo”.

La reacción de Villares tras la reformulación del grupo del que fue portavoz incidió precisamente en las diferencias entre los tres partidos que lo componen tras su salida al mixto, en concreto con el aislamiento al que, a su juicio, somete Podemos a Anova. “Era mejor que se llamaran directamente Podemos para evitar la confusión”, bromeó el excandidato. Villares abrió los brazos a la incorporación de Anova a su proyecto, y apeló para ello a su fundador Beiras, cuyos “conocimiento y prestigio” han sido “aprovechados por Unidas Podemos”. El enfrentamiento entre Beiras y Yolanda Díaz alimenta las esperanzas de Villares de abrir esa grieta en el resto de la izquierda rupturista.

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