La eólica marina pone un parche en Navantia
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contrato entre la empresa pública, Windar e iberdrola

La eólica marina pone un parche en Navantia

Los trabajadores y el alcalde de Ferrol rebajan la euforia de la empresa por la contratación de 42 grandes estructuras para un parque en el mar del Norte

Foto: Operarios de Navantia. (EFE)
Operarios de Navantia. (EFE)

El año comienza con noticias contradictorias en Navantia-Fene. Se confirma un contrato del que se habló, y mucho, en 2016: el acuerdo, ya firmado, entre la empresa pública, Windar e Iberdrola para la construcción de 42 'jackets' para un parque eólico marino en el Mar del Norte. Será un alivio para Navantia, que arrastra pérdidas del orden de los 28 millones de euros anuales, pero no una solución a los problemas de la antigua Astano. Sus trabajadores y el alcalde de Ferrol no han tardado en rebajar la euforia oficial, al afirmar que la mayor parte de la construcción de esas grandes estructuras eólicas será subcontratada.

“Cuando se trata de vender carga de trabajo se tiende a exagerar”, puntualiza un portavoz del comité de empresa de Navantia-Ferrol. Su presidente, Javier Galán, precisa que cuando un astillero tiene carga de trabajo “no se dedica a hacer 'jackets', sino que hace barcos”. Y los barcos no acaban de llegar a las gradas de la factoría naval gallega, donde se ultima la entrega del flotel para Pemex y un buque de acción militar (BAM) para la Armada. Navantia está pendiente de encargos como el de cinco fragatas para el Ministerio de Defensa, de varias patrulleras australianas y de las polémicas corbetas para Arabia Saudí, un contrato que celebra el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, de una de las mareas municipales gallegas, pese a los “problemas de conciencia” que le acarrean las características del cliente.

A Suárez tampoco le entusiasma el contrato para la eólica marina, del que aseguró que beneficiará principalmente “a unas pocas empresas auxiliares”. “No vamos a ser tan poco inteligentes como para decir que es negativo para la comarca que haya nuevos pedidos para los astilleros públicos”, señala, pero también se pregunta “por qué Astano no puede hacer un barco” y si hay algún proyecto para que el astillero regrese a la construcción naval. Suárez coincide con los sindicatos en considerar que lo que se va a realizar en el astillero es en la práctica “un alquiler de terrenos” y no carga de trabajo “para los miles de desempleados que hubo en el último lustro en el sector naval”.

El contrato para los famosos 'jackets' para el parque eólico marino East Anglia One ya se ha firmado, y mejora las condiciones establecidas en el compromiso alcanzado por las partes el pasado mes de octubre, que contemplaba la construcción de 34 estructuras. El contrato incluye también la ejecución de 126 pilotes para el parque, compuesto por 102 aerogeneradores 'offshore' y que, una vez terminado, tendrá una potencia instalada de aproximadamente 714 MW.

La inmediatez es una de las ventajas: los contratos se iniciarán antes del verano de 2017 y deben estar funcionando antes de finales de 2018

Una de las ventajas del contrato es su inmediatez. Los trabajos se iniciarán antes del verano de 2017 y se prolongarán durante buena parte del 2018. Se realizarán en su mayoría en las instalaciones de Navantia en Fene (A Coruña), pero los pilotes serán construidos por Windar en sus instalaciones de Avilés. El parque eólico East Anglia One debe estar completamente en funcionamiento antes de finales de 2018.

De acuerdo con la información de Navantia, el contrato supondrá más de un millón de horas de trabajo en los astilleros de la ría ferrolana, lo que implica unos 900 empleos de media los próximos 20 meses. Es un acuerdo, asegura la entidad de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que “consolida a Navantia como una empresa de referencia de futuro para la construcción de los parques marinos que Iberdrola y otros operadores construyan en Reino Unido y otros países de Europa”. La compañía también se adjudicó recientemente la construcción en su sede de Puerto Real (Cádiz) del módulo de la subestación eléctrica y su correspondiente 'jacket', un contrato firmado el 24 de noviembre de 2016.

Frente a la euforia oficial, el comité de empresa comparte los recelos del alcalde. Así, fuentes sindicales alertan de la “desocupación importante” que afectará al astillero a partir de la primavera, cuando se hayan finalizado completamente el flotel y el BAM; este último, con unos plazos holgados que provocan que la ocupación sea menor. Se trata de una embarcación que sale “más rematada de la grada que un flotel” y que puede ocupar a unas 50 o 60 personas. De momento, en los 'jackets' trabajan no más de diez personas, ya que, excepto la coordinación, el resto está subcontratado.

A la espera de que se concreten otros encargos más relacionados con la tradición naval de la antigua Astano, en Fene también se firmaron otras cinco estructuras flotantes para los aerogeneradores marinos del parque Hywind, el primer parque eólico flotante del mundo, ubicado en Escocia. El contrato se selló en junio de 2015 en Oslo y, según las estimaciones de los astilleros públicos, reportaría unas 400.000 horas de trabajo y en torno a 15 meses de ejecución. Ya en 2014, Navantia firmó con Iberdrola la construcción de 29 estructuras similares para el parque Wikinger, en aguas de Alemania.

Pero todos esos encargos no han impedido que la mayor parte de la plantilla principal del astillero, formada por unos 2.200 trabajadores entre Fene y Ferrol, se prepare para entrar en “subactividad” a partir de este enero, según el presidente del comité de empresa.

Lo que en realidad se debate tras la firma del nuevo contrato con Windar e Iberdrola es el modelo y la especialización del astillero gallego. El alcalde ferrolano reclama precisamente un plan industrial y un presidente de Navantia que “tome el rumbo de la empresa”. Un rumbo que, pide, debe superar un modelo que trata de equipararse a los sectores aeronáutico o de la automoción, “y que está destrozando totalmente a las empresas pequeñas y medianas del sector auxiliar de la comarca”. Los 130 millones del contrato de las cinco fragatas para la Armada se presentan como la solución del dilema.

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