la campaña electoral comienza el 9 de septiembre

Feijóo agita el fantasma de la inestabilidad para anticipar las gallegas al 25-S

El presidente gallego defiende sincronizar su calendario con el del País Vasco por “seriedad y responsabilidad”

Foto: El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

 Alberto Núñez Feijóo ha firmado este lunes el decreto de disolución del Parlamento de Galicia y convocatoria de elecciones autonómicas para el 25 de septiembre, el mismo día que el lehendakari Íñigo Urkullu ha citado a los vascos con las urnas. Así lo ha anunciado después de reunir al Gobierno gallego, en una intervención ante los medios en la que abundó en argumentos en clave de política estatal. Y muy especialmente en uno: la necesidad de aportar “estabilidad” al panorama político nacional. “Lo mejor que le puede pasar a Galicia es que siga siendo estable desde el primer día de la próxima legislatura”, deseó.

La intervención del presidente de la Xunta ante los periodistas permitió vislumbrar el discurso del candidato a la reelección, que agitó el fantasma de la ingobernabilidad y el bloqueo para tratar de buscar un apoyo mayoritario para el Partido Popular. Tradicionalmente, el PP necesita la mitad más uno de los diputados del Parlamento gallego para poder gobernar, aunque en esta ocasión se le abre la posibilidad de llegar a un acuerdo con Ciudadanos si, como se intuye tras las dos últimas generales, el partido de Albert Rivera logra representación en la Cámara autonómica.

Feijóo agita el fantasma de la inestabilidad para anticipar las gallegas al 25-S

Feijóo renuncia así a convocar las elecciones en octubre, como había anunciado. Incluso alardeó en los últimos días de entendimiento con Urkullu para coordinar el calendario electoral, pero el lehendakari acabó jugándole una mala pasada y convocó el 25 de septiembre sin consultar previamente con el presidente gallego. El titular de la Xunta solo ha tenido tres días para decidir entre convocar en octubre o acoplar los calendarios vasco y gallego, ya que este martes es el último día de plazo para publicar el decreto de disolución y convocatoria. Ha optado por esta última opción por “seriedad y responsabilidad”, para insuflar así “estabilidad” al panorama político español y gallego.

Se le escapa de esta manera a Feijóo la oportunidad de jugarse una última baza sucesoria casi imposible, y que pasaba por esperar la caída de Mariano Rajoy como candidato durante el mes de agosto para presentarse como alternativa del PP. Ya no podrá, por lo que afronta las terceras elecciones en las que es candidato a la Xunta y en las podría lograr su tercera mayoría absoluta consecutiva, lo que no deja de ser una ocasión de auparse al liderazgo en el PP nacional desde el Gobierno gallego. En caso de derrota le esperan su casa y la actividad privada, después de que este mismo fin de semana anunciara que de perder no permanecerá en la oposición.

“Si uno pide seriedad y responsabilidad y tiene el objetivo de aportar estabilidad a su país, lo consecuente es que las elecciones se hagan coincidir con las elecciones en Euskadi”, ha afirmado Feijóo, para añadir: “No sería serio por mi parte convocar las gallegas una semana o unos días más tarde solo por salirme con la mía de que fueran o octubre, o de que, dado que dije en octubre, fuesen en octubre”.

Feijóo enarboló un discurso en el que equiparó citas electorales con inestabilidad, y hasta explicó que convoca en otoño “porque las elecciones tocan” en otoño, ya que finaliza la legislatura. “No sería positivo para Galicia ni para España prolongar la inestabilidad que generan los distintos procesos electorales”, sostuvo. “Galicia es estable y lo mejor que le puede pasar es seguir siendo estable desde el primer día de la próxima legislatura”, declaró. Lamentó “el hastío” que puedan sentir los gallegos, ya que en algo más de siete meses tendrán que acudir tres veces a las urnas, “y quizá en algo más una cuarta”, pero ha querido recordar que “esta situación no es culpa de Galicia ni de ningún gallego”.

El adelanto implica que el plazo de presentación de candidaturas se cierre entre el 17 y el 22 de agosto y que la campaña electoral comience el 9 de septiembre. Feijóo ha anunciado también que tras las elecciones no se agotará el plazo para constituir el próximo Parlamento y que la fecha fijada será el 21 de octubre, con el objetivo de que el nuevo gobierno que salga de las elecciones pueda aprobar cuanto antes los Presupuestos de 2016. Las de septiembre serán las terceras elecciones consecutivas en las que vascos y gallegos van el mismo día a las urnas. En 2012, el entonces lehendakari Patxi López, del PSOE, adelantaba al 21 de octubre de 2012 las elecciones vascas y Feijóo decidía seguir su senda y acortar la legislatura casi cinco meses. En 2009, fue Ibarretxe quien aprovechó la convocatoria del entonces presidente de la Xunta, el socialista Emilio Pérez Touriño, que apostó por la fecha del 1 de marzo.

Las diferencias en los partidos de la oposición y el reparto de votos el 26-J han hecho que el candidato a la reelección recupere la condición de favorito

La consecución de una tercera mayoría absoluta convertiría a Feijóo en el único presidente de comunidad autónoma que gobierne sin necesidad de pactos, un logro que incrementaría su predicamento en Madrid, una plaza que le atrae especialmente. Para lograrlo deberá enfrentarse a una oposición debilitada, con un PSOE que estrena candidato con Xoaquín Fernández Leiceaga, un BNG en sus horas más bajas y con riesgo de quedar fuera del Parlamento y una naciente Marea que carece aún de candidato y que todavía no ha concretado si concurrirá con Podemos a las autonómicas. Las posibilidades de Feijóo parecían escasas con los resultados de las elecciones generales de diciembre, en las que el PP obtuvo en Galicia menos de la mitad de los 23 escaños en juego y En Marea se vislumbraba como principal alternativa. Sin embargo, las diferencias internas en los partidos de la oposición y el reparto de votos el 26-J han hecho que el candidato a la reelección recupere la condición de favorito.

Al anticipar las elecciones a septiembre, Feijóo evita ir a las urnas en medio del juicio de la Gürtel, cuyo comienzo está previsto para el 4 de octubre, y en el que desfilarán como testigos destacados miembros de su partido como Francisco Álvarez Cascos, Ángel Acebes, Rodrigo Rato, Javier Arenas o Jaime Mayor Oreja.

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