cuatro aislados en la uci

Hospital de Vigo: el proyecto estrella de Feijóo vuelve a ser víctima de una bacteria

Más de 20 positivos por ‘klebsiella’ en el Cunqueiro, principal proyecto del Gobierno de Feijóo y tachado de “chapuza generalizada” por usuarios, profesionales y oposición

Foto: Manifestación contra las deficiencias en el Hospital de Vigo el pasado 2015. (EFE)
Manifestación contra las "deficiencias" en el Hospital de Vigo el pasado 2015. (EFE)

El proyecto estrella del doble mandato de Alberto Núñez Feijóo como presidente de la Xunta sigue encadenando peripecias. Con un modelo de financiación público-privado considerado desastroso por sus detractores, el hospital de Vigo se inauguró el pasado verano con una protesta histórica, en la que fue la mayor manifestación registrada en toda la democracia en Galicia. El apresurado traslado de los hospitales existentes al nuevo Álvaro Cunqueiro se tuvo que paralizar por un brote de aspergillus que el Gobierno gallego trató de ocultar. Ahora, entre denuncias de severos defectos de construcción de la nueva infraestructura, llega un nuevo brote, esta vez de la bacteria klebsiella, detectada en la zona de la UCI, y que ha provocado una veintena de positivos y mantiene a cuatro pacientes incomunicados.

Las autoridades sanitarias gallegas tratan de dar perfil bajo a una serie de contagios que no son extraños en otros hospitales, pero que en el de Vigo se suma a los precedentes de desatinos que tanto han alarmado a la población del área sanitaria, de largo la mayor de Galicia, con 600.000 habitantes. Para el Defensor del Paciente, la cuestión es tan seria que ha presentado una reclamación a la Fiscalía para que abra una investigación de oficio. Su presidenta, Carmen Flores, ha resaltado la “gravedad” del caso y urgido a indagar en sus causas y el cumplimiento de los protocolos.

Flores recuerda que estas bacterias “son evitables si se cumplen a rajatabla de forma inexcusable” las medidas de precaución. “En caso de no ser así, deben responder ante la ley por dejación de funciones, poniendo en riesgo a las personas”, precisa la presidenta de esta entidad, que recuerda que el microorganismo, especialmente resistente a los antibióticos, “es mortal en personas con bajas defensas”.

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

Probablemente un brote como el que ahora padece el Álvaro Cunqueiro vigués no hubiese causado tanta alarma en cualquier otro hospital. Pero la concatenación de incidencias en el nuevo centro, y sobre todo la opacidad informativa con que se gestionó el caso del arpergillus, no contribuyen a la calma de los usuarios y habitantes de la zona, que aún recuerdan cómo la conselleira de Sanidade, después destituida por Feijóo, llegó a negar la existencia de aspergillus cuando su detección ya había sido publicada por varios medios de comunicación, para terminar aceptándola semanas después.

La bacteria, detectada ahora en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital, ha arrojado un saldo de 20 positivos en los cultivos realizados a los pacientes, aunque no todos estén necesariamente infectados, ya que pueden ser solo portadores. Los cuatro que sí lo están permanecen aislados, y a ellos hay que añadir dos casos más: el de una persona que ya está en planta de hospitalización al evolucionar de forma positiva y un sexto que reclamó ser derivado a su centro de referencia en la provincia de León.

La dirección del hospital puso en marcha el pasado viernes el protocolo relacionado con esta bacteria, que aunque no es extraña en hospitales, puede llegar a ser mortal. Especialmente polémica fue su aparición en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, donde en agosto de 2013 se inició un brote con el fallecimiento de un neonato. El Defensor del Paciente también denunció el caso de Córdoba a la fiscalía, que archivó la denuncia por entender que no había indicios de delito penal. Un juzgado en cambio sí ha admitido las denuncias presentadas por familiares de las víctimas, por lo que ha abierto una investigación. Según la asociación constituida por las familias de los afectados, la bacteria provocó diez muertes.

¿Qué es la klebsiella?

La klebsiella es una bacteria de las denominadas “oportunistas”, que puede provocar estragos en personas inmunodeprimidas como las que la han contraído en Vigo. Así, aprovecha las bajas defensas de los contagiados y se hace resistente a los antibióticos más comunes. La pneumoniae es la de mayor relevancia clínica. Está implicada principalmente en infecciones nosocomiales, y es el agente causal de infecciones del tracto urinario, neumonías, sepsis, infecciones de tejidos blandos e infecciones de herida quirúrgica. Son especialmente susceptibles los pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos, neonatos y pacientes con EPOC, diabetes mellitus o alcohólicos.

Con un modelo de financiación público-privado considerado desastroso por sus detractores, el hospital de Vigo se inauguró con una fuerte protesta

La apertura del hospital vigués ha estado constantemente envuelta en la polémica, debido a múltiples deficiencias como goteras, desprendimientos del falso techo, inundaciones de aguas fecales, falta de ventilación en habitaciones donde se almacenan productos tóxicos, ausencia de un laboratorio central y hasta presencia de ratones. Como parte de las contrapartidas para la concesionaria, que financió las obras, se le concedió el servicio de esterilización del material quirúrgico, que se sometió así a un complicado circuito en distintos hospitales de la ciudad, hasta volver limpio al Cunqueiro.

La Xunta adjudicó el control de calidad del nuevo centro a una empresa de Ana Sánchez, viceconsejera de Asistencia Sanitaria con Esperanza Aguirre, que la constituyó tres meses antes con un capital social de 3.000 euros y con domicilio en su propia casa. La empresa se embolsó así cuatro millones de euros por unos trabajos que las múltiples deficiencias del centro hospitalario han puesto en entredicho. No menos polémico ha sido el propio modelo de colaboración público-privada del proyecto más importante de las dos legislaturas de Feijóo, considerado por la oposición una privatización sanitaria encubierta. Frente a los 400 millones del presupuesto inicial, el coste final se disparará a 1.440 millones entre 2015 y 2035, debido al canon anual que la Administración autonómica tendrá que pagar a la concesionaria.

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