El aspergillus paraliza el proyecto estrella de Feijóo, el hospital semiprivado de Vigo
  1. España
  2. Galicia
el hongo se suma a la larga lista de deficiencias

El aspergillus paraliza el proyecto estrella de Feijóo, el hospital semiprivado de Vigo

Un hongo ha acabado de dar la puntilla al proyecto estrella del presidente de la Xunta. El hospital Álvaro Cunqueiro ha tenido que paralizar su actividad como colofón a un sinfín de problemas

Foto: Feijóo muestra en 2012 la parcela del hospital de Vigo. (EFE)
Feijóo muestra en 2012 la parcela del hospital de Vigo. (EFE)

El proyecto estrella de Alberto Núñez Feijóo lleva camino de convertirse en su mayor calvario. En medio de un aluvión de críticas por las múltiples deficiencias del centro, creado mediante un modelo de colaboración público-privada, el recién inaugurado hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo ha suspendido indefinidamente el traslado de pacientes que había iniciado cinco días antes tras la detección de Aspergillus, un hongo que puede resultar mortal para pacientes inmunodeprimidos. Es el último capítulo de un fiasco sanitario que tiene en la aparición de ratones por pasillos y habitaciones su ilustración más inquietante.

Cuando llegó a la Xunta en 2009, Feijóo metió en un cajón el proyecto de hospital público del anterior Gobierno bipartito. En su calidad de expresidente del Insalud, apeló a su experiencia sanitaria para imponer un modelo de colaboración con empresas privadas por el que éstas se harían cargo de la financiación y de la construcción del hospital, a cambio de un canon de 72 millones de euros durante 20 años y la explotación de sus servicios no sanitarios. Oposición y asociaciones de defensa de la sanidad pública denunciaron desde el primer momento el nulo control del Gobierno gallego sobre el proyecto técnico constructivo y la “privatización encubierta” de la sanidad que el nuevo sistema suponía.

La apertura gradual del centro desde el mes de julio está permitiendo que salgan a la luz todas sus deficiencias: goteras en pasillos y aparcamiento, trozos de falso techo que se desploman sobre pacientes, mobiliario obsoleto, ausencia de baños adaptados para niños, falta de ventilación en habitaciones donde se almacenan productos tóxicos, resonancias que se tienen que realizar en un camión aparcado en el exterior, carencia de un laboratorio central, ratones correteando entre los enfermos…

Solo ahora se ha admitido que la nueva infraestructura no incrementará el número de camas en la mayor área sanitaria de Galicia, que es también la más colapsada, pese a las reiteradas promesas realizadas por la Xunta en los últimos años en sentido contrario. A todo ello hay que sumarle las quejas por la ausencia de plazas públicas de aparcamiento, lo que obliga a pagar 12 euros al día en el parking que explota la concesionaria, un precio que el alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, consideró un “copago encubierto”. También han provocado las protestas de los usuarios las elevadas tasas por el uso de televisión, radio y wifi o la escasa calidad del menú que se ofrece a los ingresados, que carece de agua y hasta de vaso para servirla.

La consejera, escoltada por la Policía

La creciente crispación se comprobó en concentraciones como la que protagonizó medio centenar de enfermos de cáncer, para denunciar “falta de personal” y “retrasos en el suministro de medicación” en Oncología. Pero el momento de mayor tensión se produjo el pasado miércoles, cuando la consejera de Sanidad, Rocío Mosquera, fue abucheada e increpada por personal, pacientes y familiares durante una visita al centro, del que tuvo que salir escoltada por la policía.

Fue en ese contexto en el que, el pasado viernes, la Xunta sorprendió al decretar, entre explicaciones imprecisas, la suspensión del traslado de enfermos desde el viejo Hospital Xeral de Vigo y el cierre de zonas críticas como quirófanos, reanimación y UCI. Solo ahora, días después de que se adoptara la medida, se ha podido saber su causa: la aparición de de numerosas colonias de distintos tipos de Aspergillus, como reveló este lunes la revista online GCiencia.

La noticia, no desmentida por Sanidad, ha provocado un enorme revuelo en el hospital, entre otras razones porque el nombre de ese hongo está vinculado en la memoria de los gallegos con el brote que en 1998 provocó la muerte de seis personas en otro hospital público vigués. La plantilla ha pedido explicaciones sin éxito al Servizo Galego de Saúde (Sergas), mientras el BNG reclamaba en el Parlamento la creación de una comisión de investigación y Abel Caballero consideraba los hechos “de una gravedad extrema”.

La aparición de Aspergillus se atribuye por distintos especialistas a la realización de obras en distintos sectores del nuevo hospital, que están todavía lejos de concluir. Los sindicatos, mientras, denuncian la apertura “precipitada” del hospital antes de su completa finalización, debido a la “urgencia de la concesionaria”, una UTE liderada por Acciona, por comenzar a cobrar el canon y los servicios extahospitalarios.

Supervisado por la exnúmero dos de Güemes

Las suspicacias se han visto incrementadas después de que trascendiera que el seguimiento técnico del proyecto, sacudido por la quiebra de algunos de los socios de la UTE y en medio de un contexto de recortes, se confiara a Ana Sánchez, viceconsejera de Asistencia Sanitaria de Esperanza Aguirre entre 2008 y 2010 como número dos de Juan José Güemes. Sánchez recibió ese encargo a través de la sociedad Efficientia Clinical Management, constituida por la propia Sánchez con un capital social de 3.000 euros solo cuatro meses antes de formalizar el contrato. Alternativa Galega de Esquerda (AGE) ha reclamado una comisión de investigación sobre este acuerdo de cuatro millones de euros, mientras la Asociación de Defensa de la Sanidad Pública criticó que se haya puesto “al lobo a cuidar de los corderos”.

Ese es el clima en el que asociaciones ciudadanas y partidos de la oposición, con el alcalde de Vigo al frente, han convocado una manifestación para este jueves, 3 de septiembre, movilización que permitirá medir el grado de rechazo ciudadano al proyecto más importante del mandato de Feijóo. Como se le ha recordado con reiteración, a la Xunta no le queda el argumento financiero, ya que frente a los 400 millones en que estaba presupuestado el proyecto inicial, el canon obligará al Gobierno gallego a desembolsar 1.440 millones de aquí a 2035. Aunque, eso sí, sin que hasta este 2015 el Gobierno gallego tuviera que desviar al Álvaro Cunqueiro un solo euro de sus arcas.

Alberto Núñez Feijóo Sanidad pública Xunta de Galicia
El redactor recomienda