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Kaf Café, la incubadora valenciana de talento musical y el trampolín de las redes sociales
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MÚSICA

Kaf Café, la incubadora valenciana de talento musical y el trampolín de las redes sociales

En el pequeño escenario del local debutaron músicos que ahora tocan ante miles de espectadores. Rozalén y El Kanka actuaron allí, en sus comienzos, ante unas pocas decenas de curiosos

Foto: Dos jóvenes debutando en el Kaf Café en el 2022. (Kaf Café)
Dos jóvenes debutando en el Kaf Café en el 2022. (Kaf Café)

Cada café literario de Valencia tiene un parroquiano con el rostro de Hemingway, pero solo el Kaf Café es una fiesta capaz de producir escena cultural cada semana. Garri Campanillo entra en el local, ubicado en el barrio de Benimaclet, y apunta su nombre en una larga lista de participantes de la sesión de micros abiertos. Guitarra en ristre, espera su turno en una mesa acompañado de postmillennials a los que triplica en edad. Ninguno de ellos sabe que formó parte de Tapineria, grupo valenciano de culto en los años setenta. Tampoco hace falta. Allí se acude a rememorar o a debutar sobre las tablas, y lo único que se demanda es silencio durante la actuación: la democratización del tejido musical de base, hayas nacido en 1956 o en 2003.

Foto: La banda valenciana Zoo. (Guillem Garay)

“En 1976, cuando Pep Laguarda y yo compartíamos piso en El Carmen no había bares como el Kaf Café. Existía El Racó, donde nos poníamos a tocar la guitarra mientras tomábamos algo, o Barro, donde se hacían actuaciones a todo volumen, mientras la gente no paraba de hablar. El Kaf Café es un santuario de absoluto respeto, tanto para el que debuta como para mí o Gonzalo, que a sus 90 años sigue dándole a la armónica a pleno pulmón”, comenta Campanillo.

Este veterano del rock mediterráneo formó Tapineria junto a Laguarda, Viven y Joan Marí hace casi medio siglo, y en 1977 grabaron 'Brossa d'ahir', una de las joyas de la historia de la música valenciana, bajo la dirección artística de Pau Riba. “Yo he visto nacer aquí a músicos de enorme talento. Chavales valencianos que con 18 o 20 años se juntaban, cada martes y jueves, con los estudiantes de Berklee Valencia que paraban por el bar a foguearse, y cantaban en todos los idiomas formando grupos improvisados, con una destreza que nuestra generación no tenía”, incide el músico de Rafelbunyol.

placeholder Rozalén en el Kaf Café en 2015 en una sesión de Micro Abierto.
Rozalén en el Kaf Café en 2015 en una sesión de Micro Abierto.

El café nació con vocación literaria, un 23 de mayo de 2009, por iniciativa de su propietario, Sebas Vítola, y la realidad lo transformó en una incubadora de músicos y rimadores afilados que exprimen las redes sociales como arma de difusión masiva. La sesión de micros abiertos tuvo una doble cita semanal durante diez años, que ahora se ha trasladado al domingo. El organizador es David Sales, que relata la génesis del proyecto: “Empecé en 2009 en La Passión de Marxalenes, llevando a Mikel Izal y El Niño de la Hipoteca. Fueron unas treinta personas y era la primera vez que venían a Valencia. A finales de 2010 comencé en el Kaf Café. Y un año después cerré un concierto con Muerdo, que me habló de otros músicos como Rozalén o Pedro Pastor, así que contacté con ellos, y con otros a los que ya tenía en mente, como El Kanka, y fueron viniendo. Nadie los conocía”.

“Al concierto de Rozalén en 2012 vinieron unos 40 asistentes y se cobró la voluntad pasando la gorra", dice Sales

En 2021, María de los Ángeles Rozalén obtuvo el Premio Nacional de Músicas Actuales que otorga el Ministerio de Cultura, además del Goya a la mejor canción. “El concierto de Rozalén, en 2012, fue junto a Patricia Lázaro y Road Ramos, y vinieron unos cuarenta asistentes. Se cobró a voluntad pasando la gorra. Rozalén nos contó que se había instalado en Madrid, que se había hipotecado para financiar su primer disco, y bueno, creo que poco después fichó por una discográfica”, incide Sales. En aquella actuación, Rozalén defendió temas de lo que sería su debut en 2013 'Con derecho a...'. Ya con su carrera en pleno apogeo, volvió a pisar el escenario del pequeño bar valenciano en 2015, actuando por sorpresa en el micro abierto para alboroto del público habitual.

placeholder Garri Campanillo en Kaf Café.
Garri Campanillo en Kaf Café.

Del Kaf Café ha surgido una nueva cosecha de músicos valencianos, como Luis Carrillo y los hermanos Juan y Cristóbal Belda. El primero teloneó a Simply Red a principios de junio, en La Marina de Valencia, ante miles de personas, acompañado de Cristóbal, al teclado. Este, a su vez, es miembro de uno de los grupos valencianos imprescindibles en el circuito autonómico: Auxili. Juan Belda entró hace dos años como guitarrista en Ciudad Jara, una banda que trasciende a nivel nacional y suena frente a 20.000 festivaleros.

Carrillo publicó su primer disco en 2017, con las colaboraciones de Mikel Erentxun y Txetxu Altube. Dos años más tarde, llegó 'Raíces', un trabajo que rezumaba rock reposado de raíz americana, de ese que Enrique Urquijo y Quique González asimilaron para varias generaciones de jóvenes. “Telonear a Simply Red ha sido una experiencia fantástica, además sabiendo que fue el equipo de management del inglés quien nos eligió entre diversas opciones. Estoy acostumbrado a girar por salas de aforo pequeño, la semana pasada agoté entradas en Radio City Valencia, para 150 personas, y antes de esta experiencia abrí para Los Zigarros ante unos 800 asistentes, pero esto fue otra historia: jamás había tocado para miles de personas. La verdad es que me puse algo nervioso al subir, pero en cuanto empecé a darle a la guitarra y vi que el público recibía bien las canciones y capté su atención, todo empezó a fluir y se convirtió en uno de los conciertos más especiales de mi vida”, explica Luis.

placeholder Luis Carrillo y Cristóbal Belda en la Marina de Valencia. (Foto cedida Luis Carrillo)
Luis Carrillo y Cristóbal Belda en la Marina de Valencia. (Foto cedida Luis Carrillo)

La agitada vida del bar valenciano se apoya en la geometría variable. En pleno siglo XXI no todo va a ser cantar. Aquí se recita poesía de ligas mayores, a contrarreloj. Uno de esos poemas marca 5,5 millones de visualizaciones desde el Facebook de Spanish Revolution: las redes sociales sacuden la palabra hablada. En 2018, Marta Fornés, 'Mississippi', recitó en Kaf Café, a ritmo frenético, 'Se acabó tu historia (o el poema de Disney)', y el mundo del poetry slam nacional cambió para siempre tras su viralización: “Ese día estaba insegura hacia el poema, era la primera vez que lo recitaba en directo aunque llevaba mucho tiempo preparándomelo. Recuerdo que salí y comencé, me trabé y me equivoqué, pero la fuerza y la energía del mensaje creo que se supo transmitir como yo pretendía. Al terminar uno de los participantes me dijo que yo había ganado porque "el feminismo era lo que vendía", lo más curioso fue que el siguiente mes, este chaval presentó un "poema feminista" y ya no volvió a presentarse. Los egos”, recuerda Fornés.

placeholder Juan Belda con Ciudad Jara en 2022. (Cedida por Ciudad Jara)
Juan Belda con Ciudad Jara en 2022. (Cedida por Ciudad Jara)

El refugio de Benimaclet es un espacio democrático que los más jóvenes sienten como un hogar: “El Kaf Café para mí es casa, es un lugar donde he crecido y me he enfrentado al público. Nunca sentí apoyo por mis compañeros, excepto tres personas, ya que consideraban que lo mío no era poesía y yo no debía estar allí, por tanto, fue un lugar también donde me sentí muy sola, exceptuando por el público que me arropó desde el principio y me ayudó a creer en mí y a adquirir la confianza que, hoy en día, tengo frente a un escenario. En los bares de Valencia nace mucho arte. Podemos compartir nuestros textos, su trabajo es esencial para dar voz a la gente que empieza. Está lleno de gente joven y creo que es muy importante que rompan el hielo en lugares así para poder evolucionar”, concluye la escritora valenciana.

Los lemas turísticos institucionales proponen una 'Valencia, tierra de festivales', sin embargo, son los pequeños espacios privados o autogestionados donde nacen los movimientos culturales alternativos. Frente al modelo musical del oligopolio corporativo, la Comunidad Valenciana aún cuenta con diversos reductos contraculturales capaces de crear cierto tejido productivo, de hacer escena y parir clase media. Hace años que los macrofestivales cuentan con leyes, hechas a medida, para su crecimiento desaforado, lo que resta posibilidades de supervivencia a las salas de concierto y a los bares musicales. Una legislación propicia, quizá, permitiría coexistir a ambos modelos durante los próximos años y hacer que este territorio sea, también, tierra de músicos.

Cada café literario de Valencia tiene un parroquiano con el rostro de Hemingway, pero solo el Kaf Café es una fiesta capaz de producir escena cultural cada semana. Garri Campanillo entra en el local, ubicado en el barrio de Benimaclet, y apunta su nombre en una larga lista de participantes de la sesión de micros abiertos. Guitarra en ristre, espera su turno en una mesa acompañado de postmillennials a los que triplica en edad. Ninguno de ellos sabe que formó parte de Tapineria, grupo valenciano de culto en los años setenta. Tampoco hace falta. Allí se acude a rememorar o a debutar sobre las tablas, y lo único que se demanda es silencio durante la actuación: la democratización del tejido musical de base, hayas nacido en 1956 o en 2003.

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