TRAS LAS QUEJAS DE ALCALDES COMO RIBÓ

Ábalos negocia con Hacienda otro fondo covid para ciudades y autobuses urbanos

El Ministro de Transportes acusa las quejas de ciudades como Valencia y prepara con Montero otro vehículo para compensar el desplome de ingresos de empresas municipales de movilidad

Foto: El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)
El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. (EFE)

El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, negocia con su homóloga en Hacienda, María Jesús Montero, un nuevo fondo o vehículo dirigido a las ciudades y destinado a compensar el desplome de ingresos de las empresas municipales de autobuses. El responsable de movilidad del Gobierno de Pedro Sánchez está gestionado esta iniciativa en paralelo y de forma independiente al tramo de 800 millones para entidades autonómicas de transporte metropolitano incluido en el fondo no reembolsable de 16.000 millones para las comunidades autónomas.

La configuración de ese tramo ha generado malestar en ciudades como Valencia porque no tiene en cuenta el hundimiento de viajeros y venta de billetes de las empresas municipales de autobuses. Este mismo jueves el Instituto Nacional de Estadística publicaba que los desplazamientos en autobuses urbanos se han desplomado más de un 90% en las ciudades españolas en el mes de abril, en pleno confinamiento del estado de alarma, en relación al mismo mes del año anterior.

El bloque de transportes del fondo no reembolsable prevé destinar el 49% de los 800 millones al Consorcio Regional de Transportes de Madrid y a la Autoritat del Transport Metropolità de Barcelona, que preside alcaldesa de esta ciudad Ada Colau. Se trata de entidades que tienen integradas a las empresas municipales de autobuses de capitales y que ofrecen tarjetas unificadas con otros tipos de transporte como el metro. Esta circunstancia y el hecho de que no haya sido reconocida en ese bloque a la Autoridad Metropolitana de Transpsorte de Valencia (AMTV) explica el malestar del alcalde, Joan Ribó, que ha criticado que los autobuses urbanos no vayan a recibir inyección económica.

En el caso valenciano será la empresa autonómica Ferrocarrils de la Generalitat la que ingreses el dinero, al igual que ocurrirá con otras sociedades autonómicas que gestionan metro, ferrocarril o tranvías metropolitanos en Sevilla, Málaga o Palma. Entre todas se repartirán el 13% del tramo, unos 104 millones, mientras que las concesionarias de líneas de autobuses interurbanos recibirán el 34% y el sistema de transporte de Canarias el restante 4%, según los borradores que maneja el Gobierno.

Sin embargo, aunque los requisitos y el esquema de reparto del fondo no se han cerrado todavía, fuentes de la Generalitat valenciana sostienen que en los consorcios que cuentan también con financiación de los ayuntamientos y en los que a la vez los ingresos por tarifa incluyen de manera indiferenciada servicios de distintos tipos de transporte, como es el caso del CRT madrileño o la ATM de Barcelona, una vez calculado el importe en función de estos ingresos "se disminuirán la financiación en la misma proporción de participación de las entidades locales en dichos consorcios". Es decir, las empresas municipales de autobuses de Madrid y la capital catalana no podrán financiarse con el dinero del fondo no reembolsable, aseguran.

Este esquema y la evidencia de que las líneas locales de autobuses no dispondrán del mismo oxígeno que metros o tranvías explican que el Gobierno haya comenzado a plantearse la necesidad de habilitar un segundo fondo para atender la caída de facturación en transporte urbano en ciudades. Fuentes cercanas al Ministerio de Transportes no concretaron ni las cuantías ni la fórmula de reparto, algo que está en negociación con Hacienda.

Las principales capitales del país han perdido millones de viajeros mensuales como consecuencia del encierro derivado del estado de alarma contra el coronavirus. El transporte urbano por autobús disminuyó un 91,5% en abril respecto al mismo mes de 2019. Esto es algo que necesariamente se traslada a las cuentas de resultados de las compañías municipales. La EMT de Valencia, por ejemplo, llegó a tramitar al inicio de la pandemia un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) que, sin embargo no fue aceptado por los servicios de Empleo. Esta empresa estima en entre 12 y 27 millones de euros el impacto que tendrá en su balance el desplome de ingresos por la pérdida de actividad y de clientes.

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