"no nos asusta", dice utor sobre la compra a acciona

Baleària vs la nueva Trasmediterránea: batalla por el ferri entre navieras españolas

La compañía de Utor y Matutes esgrime su crecimiento en una década como aval ante los efectos de la concentración de Trasmediterránea con la canaria Naviera Armas

Foto: Uno de los ferris de Baleària. (EFE)
Uno de los ferris de Baleària. (EFE)

Coincidiendo con la festividad de Semana Santa, Trasmediterránea reanudará el próximo 28 de marzo el servicio de 'fast ferry' entre Gandia e Ibiza que inauguró el año pasado. A partir de junio, además, extenderá la ruta hasta Palma de Mallorca. Aunque ya operaba desde el Puerto de Valencia, la naviera de Acciona, en pleno proceso de traspaso al grupo canario Naviera Armas, pone así un pie de uno de los nichos en los que hasta ahora señoreaba Baleària, el que conecta los destinos turísticos de playa en la Comunidad Valenciana con las Baleares. Por primera vez desde el nacimiento en 1998 de la empresa de Denia presidida y comandada por Adolfo Utor y en la que participa el Grupo Matutes, ha visto cómo su viejo competidor se ha atrevido tener la iniciativa para arañar en su segmento de mercado y no a la inversa, como ocurría hasta hace muy poco.

La empresa de trasporte marítimo de la que se han desprendido los Entrecanales disfrutó de una posición de hegemonía durante décadas en la conexión de la Península con los territorios insulares (Baleares y Canarias) y el norte de África. La irrupción de Baleària ha cambiado el mapa en poco más de veinte años y, aunque sigue por debajo en tráficos y facturación, su crecimiento se ha producido a costa de la antigua naviera estatal, privatizada en 2002 por el Gobierno de José María Aznar. Hoy la enseña valenciana factura 362 millones de euros, gana 43 millones netos y concentra el grueso de sus pasajeros en rutas en las que compiten de forma directa con Trasmediterránea.

"Estamos perfectamente preparados para el nuevo escenario. No nos asusta", dice el presidente y máximo accionista de Baleària, Adolfo Utor

Los problemas de adaptación al nuevo entorno del mercado, un lastre en forma de deuda importante y una gestión con vaivenes han puesto plomo en las velas de la naviera de Acciona, hasta el punto de que la cotizada, pese a que ha logrado situarla con Ebitda positivo en los últimos ejercicios, optó por ponerla la venta hace varios años. Tras rechazar ofertas muy a la baja (incluida una de Baleària) no fue hasta el pasado mes de octubre cuando finalmente se anunció el acuerdo con Grupo Naviera Armas, un conglomerado más pequeño que ha crecido conectando el archipiélago canario con el sur de España y con Marruecos.

El presidente y máximo accionista de Baleària, Adolfo Utor, en la presentación de resultados de 2017 de la compañía en Dénia. (EFE)
El presidente y máximo accionista de Baleària, Adolfo Utor, en la presentación de resultados de 2017 de la compañía en Dénia. (EFE)

La compañía fundada por Antonio Armas Curbelo con barcos de madera, que heredó su hijo Antonio Armas Fernández, ha lanzado una operación de riesgo. Si recibe el visto bueno de Competencia, se quedará el 92,7% de Trasmediterránea por 260 millones en efectivo y la asunción de una deuda de 127 millones con otras sociedades de Acciona. La integración dará lugar a un nuevo líder del mercado de transporte comercial de pasajeros y mercancías por ferries en España, con ventas superiores a los 600 millones de euros, una flota de 28 buques y una plantilla que superará los 1.750 trabajadores. Por tamaño, los números son atractivos, pero Armas venía arrastrando problemas de endeudamiento, con más de 300 millones en bonos colocados en mercados institucionales con muy bajas calificaciones de las agencias de 'rating' que pondrán a prueba su capacidad de digestión del ambicioso bocado que quiere darse.

¿Cómo afronta Baleària el cambio accionarial que se produce en su principal competidor? "Gozamos de salud financiera fuerte y una estrategia. Desde que nacimos estamos acostumbrados a competir. Siempre hemos crecido a costa del monopolio de Trasmediterránea. Hemos vivido en ese ámbito sabiendo que nuestro futuro depende solo de nosotros. Tenemos que ser más competitivos, ser sólidos y trabajar duro", afirma de forma confiada Adolfo Utor a preguntas de El Confidencial en la jornada de presentación de resultados de la naviera de Denia. "Estamos perfectamente preparados para el nuevo escenario. No nos asusta".​

La elevada deuda de Naviera Armas y el montante de la operación pueden entorpecer la digestión de la compra de Trasmediterránea a Acciona

El empresario, que tiene al Grupo Matutes como socio minoritario y ha sido artífice de la transformación de la vieja empresa Flebasa en la segunda compañía española de su segmento, señala precisamente la mochila financiera con la que nacerá la nueva Trasmediterránea como uno de los factores que condicionará la capacidad de pelear por el mercado de ambas empresas. "No voy a calificar la calidad o solvencia del nuevo propietario. De manera objetiva, el nuevo grupo nace con un fuerte endeudamiento razonable por parte de la compradora. Hay una emisión de bonos en Francfort. Nos preocupa relativamente", añade de modo críptico.

Las cuentas de Baleària en 2017.
Las cuentas de Baleària en 2017.

Con más de 120 millones de deuda bancaria, Baleària no es ajena el endeudamiento propio de un sector que cada que vez renueva su flota se ve obligado a acometer inversiones millonarias. Aunque ha cancelado su contrato con la vizcaína La Naval para fletar un megaferri inteligente de 175 millones de euros con capacidad para 1.600 pasajeros, ha encargado tres nuevos barcos impulsados con gas natural al astillero italiano Cantiere Navale Visentini por importe de 200 millones de euros. La capacidad de crecimiento en las conexiones de la península con Baleares es escasa para ambos grupos. Apenas aportó el 1% del mayor tráfico de pasajeros en 2017 para Baleària. Es una cuestión de saturación de comportamiento del mercado turísticos. La recuperación de turistas del norte y el centro de Europa (que se mueve en avión) eleva los precios y castiga al cliente español que se traslada en barco a Ibiza, Formentera, Menorca o Palma de Mallorca. Aquí la batalla se libra más por el transporte de vehículos de carga (camiones) con remolques repletos de suministros para las islas.

El grueso del crecimiento de la naviera afincada en Denia (Alicante) procede de sus rutas con el Norte de África (Marruecos y Argelia) que ya superan en pasajeros (+17%) y vehículos (+26%), no en carga, a las de Baleares. También la aventura americana sigue aportando números negros a la compañía. Aunque el proyecto para conectar Miami con La Habana se ha congelado por el enfriamiento entre la Casa Blanca y el régimen castrista tras la victoria de Donald Trump en Estado Unidos, las rutas entre Florida y Bahamas aportan ya 880.000 pasajeros (24% del total) y 72,7 millones de euros en cifra de negocio a la cuenta de resultados. No en balde, la naviera, controlada por su presidente Adolfo Utor con el 57,5% de las acciones, y en la que participa también el Grupo Matutes, ha sustentado su crecimiento en la expansión internacional. La cifra de facturación ha alcanzado los 362,6 millones (+10%), con un Ebitda de 81,5 millones y un beneficio neto de 43,5 millones de euros.

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