por los retrasos en la entrega

Baleària da el golpe de gracia a La Naval de Sestao al rescindir su contrato de 175 M

La naviera de Utor y Matutes opta por finiquitar el encargo de su nuevo ferri inteligente ante los retrasos en la ejecución del barco como consecuencia del concurso de acreedores

Foto: Protestas de trabajadores de La Naval. (Foto: EC)
Protestas de trabajadores de La Naval. (Foto: EC)

La Naval de Sestao, en concurso de acreedores desde el pasado mes de octubre, ha perdido uno de los principales encargos que tenía en cartera. La naviera valenciana Baleària ha agotado su paciencia y decidió la semana pasada ejecutar la rescisión del contrato de 175 millones de euros que tenía con el astillero para la construcción de uno de sus nuevos ferris inteligentes.

El presidente y máximo accionista de la naviera, Adolfo Utor, ha reveló el jueves en la rueda de prensa de resultados de su compañía que los costes financieros generados por los retrasos en la ejecución del encargo le han obligado a dar por finalizado el contrato, fundamental para dar viabilidad a la empresa industrial vasca, con un pasivo de 150 millones de euros al que no puede hacer frente.

Uno de los ferris de Baleària, en las Bahamas. (EFE)
Uno de los ferris de Baleària, en las Bahamas. (EFE)

"Hicimos la prórroga del contrato que nos han pedido. Hemos colaborado de forma generosa y esplendida. Teníamos recursos financieros puestos. Pero la realidad es que La Naval no está en condiciones de garantizarnos nada. La rescisión del contrato ya es una realidad", ha confesado Utor a preguntas de los medios de comunicación. El empresario ha reconocido que este era el proyecto estrella de Baleària, consistente en botar uno de los mayores ferris del mundo, impulsado exclusivamente con gas natural licuado y con capacidad para 1.600 pasajeros. "Ha sido la crónica de una muerte anunciada", señalaba.

La ruptura supone un duro golpe para el astillero vasco, aunque queda abierta la posibilidad de retomar las relaciones contractuales si en el futuro La Naval logra equilibrar su situación financiera y productiva. No obstante, Baleària, que pasará a engrosar la lista de acreedores de La Naval por las cantidades entregadas a cuenta, ha renunciando a su proyecto de megaferri y trabaja ahora en nuevas alternativas. En su estrategia de renovación de flota, la naviera tiene encargados otros dos buques al astillero italiano Cantiere Navale Visentini por importe de 200 millones de euros.

La naviera, controlada por su presidente Adolfo Utor con el 57,5% de las acciones, y en la que participa también el Grupo Matutes, sustentó su crecimiento el año pasado en la expansión internacional, especialmente en las rutas con el norte de África y las que opera en el Caribe, aunque ha visto cómo la victoria de Donald Trump en Estados Unidos ha frenado su plan para conectar Miami y La Habana. La cifra de facturación ha alcanzado los 362,6 millones (+10%), con un ebitda de 81,5 millones y un beneficio neto de 43,5 millones de euros.

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