MESA DE EL CONFIDENCIAL Y BANCO MEDIOLANUM EN FORINVEST

"Después de una crisis siempre viene una recuperación económica que dura más"

Los expertos se muestran optimistas sobre el comportamiento de la economía mundial y española en 2018. Los retos pendientes son el desapalancamiento o una mayor integración europea

Foto: Mesa de perspectivas económicas de 2018 de Banco Mediolanum y El Confidencial en Forinvest. (Alberto Sáiz)
Mesa de perspectivas económicas de 2018 de Banco Mediolanum y El Confidencial en Forinvest. (Alberto Sáiz)

La crisis de los tulipanes, las 'puntocom', la crisis del euro, el Brexit, Trump, la victoria de los partidos que cuestionan el sistema en Italia… El mundo parece cabalgar de crisis en crisis que periódicamente introducen elementos de incertidumbre política y económica en gobiernos, inversores y ahorradores. Sin embargo, la gráfica del crecimiento de la riqueza o el valor del capital, pese a sus momentos de picos y valle, presenta un comportamiento claramente al alza a lo largo del último siglo. El mayor fondo del mundo, el fondo soberano de pensiones de Noruega, invierte en corporaciones de forma global y diversificada, y ha obtenido una rentabilidad media del 6%, pese a los baches recurrentes de la economía. “Después de una crisis siempre viene una recuperación económica que dura más en el tiempo. Siempre se supera el máximo del ciclo anterior y nunca se toca el mínimo”, explica Joaquín Maldonado, director para la Comunidad Valenciana y Madrid del Banco Mediolanum.

Ese mensaje de optimismo racional ante la situación económica a largo plazo parece haberse instalado en los servicios de estudios de las entidades financieras y de inversión. Superada la prueba de la recesión derivada de las hipotecas ‘subprime’ y el pinchazo inmobiliario, los retos productivos y políticos se afrontan ahora con menos ansiedad y un mayor grado de confianza, tanto en el plano macroeconómico nacional e internacional como en el de la inversión financiera minorista. Así lo defendieron tres expertos en la Mesa de Perspectivas Económicas para 2018, celebrada este jueves en el marco de Forinvest, la mayor feria profesional de banca, finanzas, seguros e inversión de España, y organizada por El Confidencial en colaboración con Banco Mediolanum.

"Después de una crisis siempre viene una recuperación económica que dura más"

“Para 2017 preveíamos un crecimiento del 2,5%. Al final crecimos un 3,1%, porque fueron bien las cosas. No hay que descartar que en agosto veamos cómo incluso se revisa el PIB al alza. Estábamos mejor de lo que pensábamos. Fue un error de no optimismo”, explica Nuria Bustamante, directora de Economía Española de Bankia Estudios. La entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri fue de las pocas que no rebajaron sus estimaciones de crecimiento en otoño del año pasado con motivo de la incertidumbre generada por la crisis independentista en Cataluña. Y acertó.

Para 2018, los probables cambios en la política monetaria, la apreciación del euro o el petróleo y la irrupción de políticas proteccionistas en países como Estados Unidos contribuirán a una desaceleración del crecimiento. No obstante, Bustamante sigue apostando por un crecimiento del 2,9% en 2018 y del 2,4% en 2019, derivado de la fortaleza que está mostrando el tejido productivo en cuanto a la composición de su estructura.

Por primera vez en la historia reciente de la economía española se está produciendo un crecimiento compatible con una balanza por cuenta corriente con superávit, además de un comportamiento positivo de la inversión en paralelo a un desapalancamiento o reducción de la deuda. Es precisamente el sector exterior (exportaciones y turismo) el que primero comenzó a tirar del carro, y al que se han ido sumando epígrafes como la inversión en bienes de equipo, el consumo de las familias y, desde el año pasado, la construcción de viviendas. Bustamante añade otro factor muchas veces infraponderado por los analistas: el de la propiedad intelectual. “A los economistas nos genera dudas si estamos midiendo bien una inversión no tan tangible y sus mejoras en la productividad”, señalaba la economista.

Las buenas perspectivas no eliminan los retos a los que la economía nacional se sigue enfrentando. El endeudamiento, las carencias en la productividad o las fracturas sociales y generacionales siguen estando en la agenda de reformas necesarias, al igual que la incompleta transformación digital o los desequilibrios demográficos.

Adrià Morrón, economista de CaixaBank Research, extendió el optimismo más allá de las fronteras españolas. A su juicio, la economía internacional afronta al menos dos ejercicios continuados de crecimiento “dinámico, maduro, sincronizado y sostenible”, cercano al 4%, y en el que los países emergentes van a ser las principales locomotoras, con China y la India a la cabeza. Sin embargo, este doctor en economía por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona considera que Europa “fue la gran sorpresa” de 2017. La Eurozona seguirá dando buenas noticias en 2018, con una tasa media de crecimiento del 2,5%, aunque Morrón considera que una mayor integración política y económica es “el gran reto” de la Unión. Según explica, procesos como el Brexit o el proteccionismo de Donald Trump en Estados Unidos “enfatizan la importancia de reforzar la integración europea y una política exterior mucho más clara”.

Invertir no es para impacientes

Joaquín Maldonado insistió en su intervención en que, a la vista de este cuadro macroeconómico positivo, lo importante a la hora analizar cómo enfocar las inversiones financieras es tener una perspectiva a largo plazo. Esa fortaleza económica y la experiencia de que las grandes crisis vienen sucedidas de ciclos expansivos que mejoran los picos de riqueza de periodos anteriores le llevan a defender un “optimismo racional”, y pone como ejemplo las estrategias del inversor Warren Buffett, para quien “los mercados financieros son un instrumento para traspasar dinero de los impacientes a los pacientes”.

La gráfica que demuestra el crecimiento a largo plazo y el impacto de las crisis. (Mediolanum)
La gráfica que demuestra el crecimiento a largo plazo y el impacto de las crisis. (Mediolanum)

Ese componente no emocional en un entorno volátil como la renta variable, pero en un contexto largoplacista, es imprescindible para enfocar las inversiones personales, según explica Maldonado. “Lo que hay que hacer es invertir al revés, comprar cuando nadie compra, y vender cuando nadie vende. Cuando alguien tiene que tomar decisiones con sentimientos, toma las decisiones incorrectas, por lo que hay que buscar un profesional”, afirmaba.

Maldonado, para quien el bitcoin es “una apuesta” y no una inversión sana, defiende la renta variable en compañías cotizadas como mejor vehículo para rentabilizar el ahorro a largo plazo. Recuerda que los españoles han perdido 8.800 millones el año pasado por la pérdida de poder adquisitivo de unos depósitos y cuentas corrientes con rendimientos por debajo de la inflación, y regresa al ejemplo del noruego Norges Bank Investment Management: “Invierten el 65% en renta variable en casi 9.000 compañías en 77 países”. Se llama diversificación.

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