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El independentismo pincha estrepitosamente en su acto de aniversario del referéndum
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4 años del 1-o

El independentismo pincha estrepitosamente en su acto de aniversario del referéndum

La ANC solo logra congregar a poco más de 1.000 activistas en el colofón de una movilización de 3 días

Foto: Manifestación de anc para conmemorar el referéndum del 1-o
Manifestación de anc para conmemorar el referéndum del 1-o

Pinchazo en toda regla: el independentismo ha sufrido en Barcelona uno de los más severos varapalos de los últimos años: la que tenía que ser la manifestación estrella en Barcelona para celebrar el cuarto aniversario del referéndum terminó como un pequeño desfile al que asistieron 1.200 personas, según la Guardia Urbana, y “varios miles” según la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad que había organizado la protesta.

La jornada de este domingo tendría que haber sido el colofón a una apretada agenda de tres días de movilizaciones soberanistas, con muchos actos dispersos por el territorio pero con poca afluencia de adeptos. La gran manifestación de la capital catalana estaba encabezada por la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, la del Parlament, Laura Borràs y por los exconsejeros recientemente indultados Jordi Turull y Josep Rull. Ni sus nombres ni la tensión acumulada por el ‘caso Cerdeña’, que supuso la retención momentánea del fugado Carles Puigdemont, sirvieron para tensionar la calle y engrosar la manifestación.

Foto: El rey Felipe VI dirige un mensaje a los españoles dos días después del referéndum del 1-O. (EFE)

Tampoco sirvió de mucho el aliento del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que aportó su grano de arena a la protesta de la jornada. “qué orgullo pertenecer a un pueblo que se rebela, siempre firme y con determinación, contra la injusticia. El 3-O paramos el país, salimos a las calles en todos los rincones contra la represión, por la libertad y la democracia. Juntos somos imparables. ¡Por una Cataluña próspera y libre!”, tuiteaba el ‘president’ minutos antes de iniciarse la manifestación. La calle, a la vista de la concurrencia, no le daba la razón: el ‘pueblo que se rebela’ solo eran un puñado de activistas alineados con posicionamientos radicales.

Bajo el lema ‘Luchemos y ganemos la independencia’, la protesta discurrió entre la plaza Francesc Macià y la plaza Cinc d’Oros, es decir, por un tramo de la Diagonal. Durante su transcurso fueron reivindicados lemas como ‘Acabaremos lo que comenzamos’, ‘Amnistía. Hagámonos libres’ o la tradicional ‘In-Inde-Independència’. En su final, estaba convocada otra concentración organizada por la Plataforma 3 de Octubre, que agrupa a las organizaciones que convocaron la huelga del 3 de octubre de 2017: IAC, Intersindical, CNT, Cobas y Coordinadora Obrera Sindical (COS).

Llamamiento a la unidad

En el acto final, tomaron la palabra la propia Paluzie y Xavier Antich, vocal de Òmnium Cultural, quien pidió una estrategia unitaria de las fuerzas independentistas. “Aprendimos que si vamos a una, este pueblo es imparable. Exigimos una propuesta unitaria de consenso que dé respuesta a la voluntad unitaria de este pueblo de llevar a cabo el derecho a la autodeterminación”, aseguró desde la tribuna. Paluzie aseguró que “el 3-O fue clave el rol de los sindicatos. Aprendimos la importancia de fortalecer los sindicatos nacionales. Hagamos fuertes las estructuras que nos harán ganar la independencia. Es preciso proteger los sindicatos soberanistas”, clamó la presidenta de la ANC.

Desde aquellas fechas (2017), en realidad, la entidad soberanista ha intentado dinamitar a los sindicatos tradicionales y situar en primer plano un sindicato político de ideología netamente independentista que pudiese seguir las consignas políticas del soberanismo en caso de necesidad. Al margen de algunas iniciativas victoriosas (como el empujón de la Intersindical dentro de la Administración, con el apoyo de la estructura del Govern en las elecciones sindicales), el intento de crear un gran sindicato independentista fracasó también estrepitosamente. Los representantes de los sindicatos convocantes de esa huelga, la Intersindical y la IAC, admitieron implícitamente esa realidad en el mitin: “Sin los sindicatos del Régimen nos podemos organizar y hacer huelgas generales que pueden pararlo todo. El 1-O y el 3-O marcan el camino. Lo volveremos a hacer mejor para acabar ganando. Es una lucha larga, pero hemos de estar ahí”.

Foto: La presidenta de la ANC Elisenda Paluzie. (EFE)

Paluzie también realizó una alocución triunfalista. “No tengamos más miedo de nuestra propia fuerza y sepamos reconocer nuestras victorias. El 1 de octubre y el 3 de octubre fuimos ganadores porque las fuerzas de la ruptura se impusieron a las de la reforma. Son una demostración de control del territorio. El 1 de octubre no pudieron impedir que se votase y se ganase. El 3 no se atrevían a salir de los hoteles”, ironizó en referencia a la estancia en Cataluña de unidades especiales de las fuerzas de seguridad españolas.

A sus pies, se desparramaban los asistentes a la manifestación, una nimiedad si tenemos en cuenta que los actos soberanistas de antes de 2019 juntaban a decenas de miles de personas como mínimo. El suflé parece haberse rebajado tras la pandemia: en las últimas convocatorias contra las visitas del Rey, la ANC, Òmnium, la CUP, los CDR y distintas plataformas independentistas han conseguido solo unos cientos de manifestantes. La ‘gran manifestación’ de conmemoración del 1-O, con poco más de 1.000 participantes, certifica el cansancio de una población que ya no se fía de las consignas radicales y triunfalistas de los líderes secesionistas. Y avisa a las organizaciones independentistas de que han de cambiar de estrategia: el extremismo parece ya no estar de moda.

Pinchazo en toda regla: el independentismo ha sufrido en Barcelona uno de los más severos varapalos de los últimos años: la que tenía que ser la manifestación estrella en Barcelona para celebrar el cuarto aniversario del referéndum terminó como un pequeño desfile al que asistieron 1.200 personas, según la Guardia Urbana, y “varios miles” según la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad que había organizado la protesta.

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