NUEVE MESES DESPUÉS DE LA SENTENCIA

La Generalitat concede el tercer grado a Junqueras y al resto de líderes del 'procés'

Las cárceles catalanas de Lledoners, Wad Ras y Puig de les Basses han propuesto, por unanimidad, conceder el tercer grado a los nueve líderes independentistas presos

Foto: La Generalitat concede el tercer grado a Junqueras y al resto de líderes del 'procés'. (EFE)
La Generalitat concede el tercer grado a Junqueras y al resto de líderes del 'procés'. (EFE)

La Generalitat concede el tercer grado a Oriol Junqueras y al resto de condenados por sedición y otros delitos en el juicio del 'procés', nueve meses después de la sentencia. Los presos que tienen el tercer grado pueden estar en casa, pero tienen que acudir a dormir a la prisión. Las juntas de tratamiento de las prisiones catalanas proponen el tercer grado para los presos del 1-O por unanimidad en todos los casos. La decisión se ha anunciado en rueda de prensa por el secretario de Medidas Penales, Reinserción y Atención a la Víctima, Amand Calderó.

La semilibertad no será inmediata porque tiene que ser ratificada por la Generalitat, por el servicio de reclasificación de Servicios Penitenciarios, algo que se prevé que se produzca en los próximos días. Calderó ha pedido "respeto para las personas que han tomado esta decisión".

Previsiblemente, la decisión implicará una tormenta, señalando que se está abusando del tercer grado. Junqueras, sin ir más lejos, está condenado a 13 años. Pero el problema es más político. Los mismos que ahora apoyarán estas medidas de semilibertad, son los que jalearon por activa y por pasiva las protestas por la sentencia en octubre del año pasado. Más de 10 noches de protestas callejeras, policías heridos, cuatro manifestantes que perdieron un ojo, millones de euros en daños materiales y la toma del aeropuerto como gran momento álgido. Las formaciones políticas que alentaron esas movilizaciones ya sabían que todo acabaría así, porque el marco legal era favorable a eso, pero prefirieron fomentar la algarada callejera.

La Generalitat ha asegurado que se trata de "una decisión técnica", pero tendrá relevancia política porque los presos se dedicarán a hacer campaña, unos a favor del nuevo partido de Puigdemont, otros en los actos de ERC. Los presos, sin embargo, no podrán presentarse. Las inhabilitaciones siguen en vigor.

La Fiscalía, previsiblemente, recurrirá el tercer grado. Por tanto, se tratará de una cuestión judicial que todavía seguirá dirimiéndose en las próximas semanas. Pero más allá de eso, se muestra la gran teatralización con la que se vive la política catalana, incluida la situación de los presos.

Cambia el panorama

Con los presos en la calle, pasando los fines de semana en casa en la mayoría de los casos y participando en actos públicos de la campaña política, el elemento de la cárcel como factor sentimental del soberanista quedará muy atenuado.

Habrá elecciones en Cataluña entre octubre y noviembre. Para entonces, los presos estarán ya todos en semilibertad. Y uno de los factores de crispación de la política catalana se habrá atenuado mucho.

Cataluña
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