Puigdemont amenaza con un nuevo partido si el PDeCAT se niega a disolverse
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Lo creará a finales de julio

Puigdemont amenaza con un nuevo partido si el PDeCAT se niega a disolverse

En cinco años, el mundo convergente ha visto seis denominaciones para un mismo proyecto político. El nuevo partido será la séptima si Bonvehí se resiste a finiquitar su formación

Foto: Puigdemont amenaza con un nuevo partido si el PDeCAT se niega a disolverse
Puigdemont amenaza con un nuevo partido si el PDeCAT se niega a disolverse

Barcelona. Carles Puigdemont ha subido el tono en su pugna con la dirección del PDeCAT: ahora amenaza con crear un partido de nuevo cuño que presentaría a finales de este mes, según apuntan fuentes del entorno de Waterloo. Según estas mismas fuentes, no se descarta que haya elecciones en otoño, si al final se reafirma la inhabilitación de Quim Torra por el Tribunal Supremo a causa de la condena por las pancartas en la fachada de la Generalitat. Sería el segundo partido que Puigdemont crea en dos años, ya que en 2019 sus seguidores también registraron la Crida como formación política.

Puigdemont quiere registrar el nuevo partido con un nombre que incluya la palabra 'junts' —juntos—, ya que JxCAT está identificada como la marca electoral ganadora. Pero JxCAT es una marca propiedad del PDeCAT, Marta Pascal la registró antes de que Puigdemont la purgase. 'Junts' también es el nombre del manifiesto que lanzó Puigdemont y que no dice nada salvo la adhesión a su persona: “Nosotros, votantes y cargos electos del proyecto político nacido el otoño de 2017 bajo el liderazgo del 'president' Puigdemont…”, arranca el texto.

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El nuevo partido espera que se sumen a él el 'president' de la Generalitat, Quim Torra, y todos los 'consellers' de JxCAT, incluyendo a Meritxell Budó, Jordi Puigneró, Miquel Puig y Damià Calvet. O lo que es lo mismo, solo Àngels Chacón se mantendría fiel al PDeCAT. Pero también se prevé que se adhieran cargos como la mayoría de congresistas, senadores y muchos alcaldes y cargos municipales, que se han sumado al manifiesto 'Junts'. Lo mismo harán los encarcelados Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull.

Una fuente cercana al PDeCAT apunta que la única misión de la Crida era tener al PDeCAT bajo amenaza, pero que como maquinaria electoral ha fracasado y resulta irrecuperable. Por eso se crea un nuevo partido. Pero son muchos cambios de nombre. Tal vez demasiados. En 2016 nació el PDeCAT, como un cambio de piel de CDC, empantanada en los casos del Palau de la Música y el 3%. Muchos, como Felip Puig o Miquel Roca, cayeron en ese proceso. En todo caso, CDC ya era una marca quemada. En 2015, se acudió a las catalanas bajo la coalición con ERC, Junts pel Sí. El invento duró un año. En 2017 nació JxCAT, que se presentó a las elecciones en diciembre de ese año. La Crida se creó en 2018. Y en 2019 concurrieron a las europeas bajo el nombre de Lliures per Europa. En cinco años, seis denominaciones para un mismo proyecto político. El nuevo partido será la séptima intentona.

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La propuesta de Puigdemont es clara: que PDeCAT y la Crida se disuelvan dentro de JxCAT y que esta coalición se constituya en el nuevo partido político de referencia del soberanismo. En el PDeCAT, la dirección del partido, encabezada por su presidente, David Bonvehí, se niega porque eso supone entregar la marca JxCAT, lo que más ambiciona Waterloo, pero también los derechos electorales y el acceso a los fondos. La alternativa para Bonvehí resulta letal: enfrentarse a sus bases y confrontar con Puigdemont y los suyos en las urnas.

El debate de fondo es que Puigdemont quiere hacer las listas, redactar el programa imponiendo un giro a la izquierda que no comparte buena parte del PDeCAT y apostar por un giro unilateral que le permita echarle otro pulso al Estado español el próximo año. No garantiza al PDeCAT ni cuotas en las listas, ni cargos públicos ni un peso específico ante los independientes que se sumarán a la nueva formación.

Desde la desaparación de CDC en 2015, el mundo convergente ha cambiado de nombre seis veces manteniendo una envidiable fuerza electoral

Fuentes del PDeCAT apuntan que la amenaza del nuevo partido implica que Puigdemont no quiere dar la batalla interna y que ahora ya empiezan a ver claro que no podrán ganar un Consell Nacional, al contrario de lo que apuntan los críticos del partido, que afirman que este mes dejarán la formación heredera del mundo convergente. La batalla no se dará dentro sino fuera del partido.

Dudas sobre el PDeCAT

Por el contrario, fuentes del soberanismo dudan de que Bonvehí y la dirección del PDeCAT puedan aguantar la presión y que antes de julio no acaben cediendo. El silencio de Artur Mas y la vieja guardia del PDeCAT no augura nada bueno para Bonvehí, que difícilmente conseguiría el aval del Consell Nacional a su resistencia a entregar el partido.

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Otra cosa es la lógica que tenga la maniobra. Puigdemont y los suyos ya hicieron que la Crida se registrase como partido en 2019. Pero la Crida fracasó como banderín de enganche electoral. Por eso decidieron presentarse a las europeas y municipales bajo la marca Junts y no con la Crida. Fuentes del soberanismo del ala más cercana a Puigdemont culpa al PDeCAT de haber intentado controlar la Crida y que eso ha hecho que el proyecto fracasase. Pero dicho fracaso no ha sido asumido nunca por nadie.

Mismos líderes

El nuevo JxCAT estará liderado por Puigdemont, como la Crida. Reivindica el supuesto mandato democrático del 1-O, como la Crida. Estará gestionado por Jordi Sànchez, como la Crida. Se espera que se sumen todos los independientes que ya lo hicieron previamente a la Crida —Torra, Laura Borràs, Eduard Pujol, Toni Morral, etc.—, además de buena parte de los cuadros del partido: Míriam Nogueras, Albert Batet, que también se sumaron a la Crida. Igual que los 'consellers' que ahora cambiarán de partido. También contará con el apoyo de los condenados por la intentona de sedición de 2017. Igual, igual que la Crida. Por qué si la Crida fracasó, la nueva formación saldrá bien es un misterio. Otro más de la política catalana.

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