EL RADICAL DAVID FERNÁNDEZ, VICEPRESIDENTE

La ANC reelige a Paluzie por dos años más, con el encargo de 'apretar' a los partidos

Paluzie obtuvo el 85% de los votos para continuar en la presidencia, un porcentaje lo suficientemente amplio como para estar segura de que tiene las manos libres

Foto: La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, durante una manifestación en octubre de 2019. (EFE)
La presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, durante una manifestación en octubre de 2019. (EFE)

Elisenda Paluzie llevará dos años más el timón de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad independentista por excelencia, el motor que ha movilizado las calles de Cataluña durante los últimos 8 años. El secretariado de la entidad la reeligió este sábado como presidenta para el próximo bienio. Su principal rival, Montse Soler, miembro de la dirección de la Cámara de Comercio, se quedó por el camino. Ni siquiera pudo aspirar a vicepresidenta, cargo que recaerá en David Fernández Aguilera, un radical partidario de las teorías de la conspiración.

Montse Soler era la candidata del presidente de la Cámara de Barcelona, Joan Canadell, un sector afín al ‘expresident’ fugado Carles Puigdemont. Una fuente independentista, sin embargo, recalca que “Canadell va por libre. No es un hombre de Puigdemont en el estricto sentido, sino que ambos tienen en estos momentos una alianza táctica. Es más, acabará por anular a Puigdemont a poco que le dejen las manos libres”. Su sector, no obstante, ha quedado arrinconado tras la constitución este sábado del Secretariado de la ANC votado hace una semana.

Paluzie obtuvo el 85% de los votos para continuar en la presidencia, un porcentaje lo suficientemente amplio como para autoconvencerse de que tiene las manos libres para enfrentarse a quien quiera. La ratificación de la presidenta llega en un momento de tensión interna, con serias interferencias desde Waterloo y con una crisis política y social, un electorado cansado y una división profunda en el independentismo catalán. Todo ello son costuras que se deerán recoser en los próximos meses.

En esa coyuntura, la catedrática de Economía se llevó 63 de los votos de los nuevos miembros del Secretariado, frente a los 10 de Soler. Todo un baño de ‘masas’. David Fernández acaparó 51 votos, el 68,9%. Este último proviene del Cercle Català de Negocis (CCN), la organización que creó Joan Canadell. Fernández fue también el impulsor de las campañas de boicot a las empresas españolas desde Cataluña. Y fue uno de los que con más entusiasmo apoyó la creación de las candidaturas Eines de País a las Cámaras de Comercio, que terminaron con el entramado soberanista desplazando a los empresarios de las instituciones.

Pero Fernández no es un subordinado de Canadell, sino un ‘compañero de fatigas’. De hecho, la presentación de Montse Soler era una cortina de humo. El verdadero tapado de Canadell era David Fernández, un hombre que mantiene excelentes relaciones no solo con el presidente de la Cámara de Comercio, sino con el mundo posconvergente y con el círculo de afectos a Puigdemont.

El nuevo vicepresidente es del ala más dura de la entidad y testificó en los juicios del 9-N a favor de Artur Mas y sus consejeras Joana Ortega e Irene Rigau. También es más teórico que Paluzie, pero falla frecuentemente en sus augurios: vaticinó en varias ocasiones el colapso de la economía española y prometió hace años que en cuestión de meses Cataluña sería independiente. Es también uno de los machacones acusadores del pretendido expolio de 16.000 millones de euros anuales y ha dejado caer perlas tan significativas como que el Corredor Mediterráneo, que discurrirá a lo largo del litoral de Levante, “no pasará por aquí: pasará por Madrid”.

Las manos libres

La lección aprendida de este proceso es que la ANC cortó en seco las aspiraciones de Carles Puigdemont de controlar la organización. La entidad soberanista prefiere ser la socia de referencia del ‘fugado’, pero no su rehén. Paluzie podrá negociar, así, de tú a tú con Puigdemont y apretarle las tuercas cuando crea conveniente. De hecho, sale reforzada de este congreso. Y con las manos libres para hacer y deshacer. Es cierto que tendrá a su lado a David Fernández, que la vigilará, pero su estrategia no difiere mucho. No se puede decir que tenga al enemigo en casa, aunque la presencia del empresario como vicepresidente le supondrá un plus añadido de estrés.

De momento, la estrategia de la ANC es seguir tensando la cuerda y validar la unilateralidad si el independentismo alcanza el 50% más uno de los votos emitidos en cualquier elección. A partir de ahí, propone “preparar las herramientas necesarias para hacer una declaración de independencia en sede parlamentaria, hacerla efectiva y pedir el reconocimiento internacional”. La ANC no ha decidido todavía si apoyará alguna de las opciones políticas que se presenten a las próximas elecciones autonómicas, pero sí tiene claro que "solo apoyará a los partidos que asuman la unilateralidad".

La estrategia de la confrontación institucional permanente, que es la propugnada por el sector de Canadell, queda, de momento, en hibernación. Paluzie y los suyos apuestan por una hoja de ruta más pragmática y con tics menos radicales. La catedrática se ha quedado ahora como ‘látigo’ del independentismo, para volver a relanzar la ANC como la guardiana del ‘nuevo procés’. A su lado, Fernández será un apoyo impagable en la estrategia de acoso y derribo hacia la unilateralidad. No en vano la frase preferida del vicepresidente es “hay que ir a barraca”. Y ambos podrán pactar –de hecho, ya lo han venido haciendo los últimos dos años– en 'petit comité' la hoja de ruta que más les convenga en cada momento. La principal ventaja de la ANC con Paluzie a su frente es que, con ella, la supeditación a Carles Puigdemont será menor que con otro presidente o presidenta.

Pero también hay que tener en cuenta que si algo ha hecho este proceso electoral interno es clarificar las cosas: en la ANC hay ahora un sector más radical ya posicionado, el articulado en torno a Soler y a Canadell (con Fernández en la sombra) que aspira a tomar las riendas de la organización en dos años. Es un sector que da por finiquitada la ‘revolución de las sonrisas’ y que propugna una línea mucho más extremista y unilateral que la seguida hasta ahora. Pero, que nadie lo dude, la meta es la misma: “Hemos de volver a poner el centro en nuestro objetivo, que es hacer efectiva la independencia”, dice la hoja de ruta aprobada hace tres meses por la ANC. Y resalta: “La ruptura se prepara y se hace efectiva. La ANC apuesta claramente por prepararla y hacerla efectiva”. Otra cosa son los 'tempos', en los que difieren las diferentes facciones. Y Paluzie no se priva de recordárselo a todo el que se pone a su alcance.

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