EL FUTURO ECONÓMICO DE CATALUÑA

SMI de 1.400€ y el PIB de Austria: verdades y mentiras de la Arcadia independentista

La Cámara de Comercio de Barcelona ha presentado sus pronósticos económicos para una hipotética Cataluña independiente. ¿Qué hay de cierto en estas promesas?

Foto: Ilustración: E. Villarino
Ilustración: E. Villarino
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Salario mínimo de 1.400 euros, "soberanía energética" gracias a las renovables o un aumento del 35% del PIB 'per cápita' en 10 años, hasta llegar al nivel de Austria. Así ve la Cambra (la Cámara de Comercio de Barcelona) el futuro en una Cataluña independiente.

La entidad empresarial —adscrita más que oficiosamente a los postulados del soberanismo y presidida por Joan Canadell— ha presentado hace escasas semanas su informe '2030-2040: Construimos un nuevo modelo económico de país', que promete un futuro idílico para las compañías y los ciudadanos de una hipotética República catalana.

Dentro (o cerca) de la UE

"Proponemos un cambio de modelo, que puede hacerse dentro o fuera de España", explica Canadell a 'El Confidencial'. "Eso sí, los resultados variarán en un escenario o en otro", reconoce. "Si nos mantenemos en España, no todo lo que proponemos se podrá realizar". En una futura República —explica— "creemos que sí, aunque a fecha de hoy no somos independientes y ya hemos puesto en marcha esta ruta".

El cabeza de la Cámara de Comercio de Barcelona confía en "que se imponga la 'realpolitik'" y llega a augurar un divorcio pactado, aunque reitera que no es indispensable para el cumplimiento de este plan". "Bastaría con que el Estado —dice— no nos ponga palos en las ruedas, aunque no descarto que lo haga".

El plan '2030-40' queda supeditado a una estrecha relación con la UE. Canadell descarta aranceles entre una Cataluña independiente y la Unión

Los cálculos del plan '2030-40' quedan supeditados, además, a una estrecha relación con la Unión Europea, expone Canadell por teléfono.

"Nosotros no queremos salir de la UE, porque somos parte de ella. Y lo más probable es que las multinacionales aprieten a sus países para que siguiésemos dentro". Si fuese imposible, Canadell pronostica "tener al menos una vinculación con la Unión mediante acuerdos comerciales, sin aranceles, algo como hasta ahora".

Rueda de prensa de Torra en la Delegación de la Generalitat de Cataluña ante la UE en Bruselas. (EFE)
Rueda de prensa de Torra en la Delegación de la Generalitat de Cataluña ante la UE en Bruselas. (EFE)

A su vez, no descarta "que los Estados europeos funcionen como un club y cierren filas con el Estado español" pero confía en que "el pragmatismo de los mercados" rechace vetos y bloqueos. "Con el Brexit es lo que está pasando", dice.

Sin embargo, desde la Unión ya hubo —empezando por Antonio Tajani, cuando presidía la Eurocámara— quien se pronunció sobre el asunto descartando que Cataluña pudiera sumarse a los 28 tras la ruptura. Canadell, por su parte, sí lo ve viable: "A nadie le interesaría que un territorio que cuenta con más de 4.000 empresas multinacionales se quedase fuera de la UE".

La Generalitat de Cataluña también cree que es factible y se aferra a que se ponga en marcha algún "mecanismo europeo" que permita la "ampliación interna de la Unión" por el cual "nuevos Estados creados democráticamente en su seno sigan formando parte de la misma". Esta propuesta, presentada en Bruselas el pasado miércoles por la secretaria de Acción Exterior del gobierno catalán y aún por definir, pretende evitar que el resto de países voten —o veten— la inclusión de los nuevos miembros.

"Si Cataluña se independizase, perdería automáticamente su condición de ser parte de la Unión Europea"

Sí lo da por hecho —el irremediable alejamiento de Bruselas— María Teresa Freixes, miembro del Comité de expertos jurídicos de la Comisión Europea (CE), que explica que una hipotética Cataluña independiente "quedaría fuera de la Unión desde el minuto cero" y rechaza "cualquier tipo de atajo especial para un territorio que se desgaje" de uno de los 28.

"No es cuestión de opinar o no opinar", sentencia la catedrática, también presidenta de la asociación Concordia Cívica, contraria a los planteamientos secesionistas. "Si se independiza, pierde automáticamente la condición de ser parte de la UE y tendría que ponerse a la cola para entrar una vez reúna los 35 requisitos para ingresar", conocidos como Criterios de Copenhague.

Quim Torra (c), junto a Joan Canadell, durante la presentación de la estrategia '2030-2040'. (EFE)
Quim Torra (c), junto a Joan Canadell, durante la presentación de la estrategia '2030-2040'. (EFE)

Cumplir algunos de ellos no sería especialmente complicado —lento, seguro que sí— para una Cataluña independiente, pero a estas condiciones se suma que el tratado de adhesión debe ser firmado, hoy por hoy, por todos los países miembros, y no es muy probable que España lo ratificase.

En esa 'cola para entrar' ya figuran Albania, Montenegro, Serbia, Macedonia del Norte y Turquía, que se encuentran adaptando sus legislaciones nacionales al Derecho Europeo; además de Bosnia y Herzegovina y Kosovo, que aún no cumplen estas exigencias.

'Adeu', inversiones

Si, tal y como expone Freixas, la independencia de Cataluña es sinómino de su salida de la UE, la inversión extranjera en la región comenzaría a descender. Al menos la británica, según explica por teléfono Chistopher Dottie, presidente de la British Chamber a 'El Confidencial'.

Y eso que, por el momento, los flujos de divisas no se resienten ni por el Brexit ni por el 'procés'; al contrario: aumentan hasta convertir a la comunidad autónoma en la tercera receptora de dinero britano en 2019, —tras una rápida escalada desde la sexta posición en 2015—, sumando el 23% (unos 20.266 millones de euros) de la IED (inversión extranjera directa) en nuestro país desde junio de 2016, cuando Reino Unido pidió el divorcio vía referéndum.

"Las empresas británicas están eligiendo Cataluña para afianzar su presencia en el mercado europeo antes del Brexit"

Si se consuma la ruptura con España, adiós a este atractivo a ojos de las empresas británicas, "que no quieren estar fuera de la Unión". Además del aislamiento, "una Cataluña fuera de la UE sería un mercado relativamente pequeño" para los intereses de estas compañías, que precisamente eligen esta zona "para afianzar su presencia" en un punto clave del "mercado europeo".

Manifestación independentista frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas en 2018. (EFE)
Manifestación independentista frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas en 2018. (EFE)

"Las empresas están para adaptarse y no tenemos opinión sobre el futuro político de Cataluña", matiza Dottie —además de señalar que este análisis no responde a un sondeo oficial a los miembros de la Cámara Británica—, pero cree que la independencia "tendría un impacto negativo importante en los flujos de inversión".

"No es que se redujesen a cero", expone, pero la comunidad arrastraría este golpe, "al menos, durante los 10 años posteriores" a su salida de la Unión Europea.

Sobre la situación actual —"no hay evidencias sobre una huida de empresas británicas de Cataluña; ni traslados de sede social o fiscal", recalca—, la British Chamber sí reconoce que "la estabilidad es importante" a la hora de atraer capital extranjero y que "si una región sale en las portadas de los periódicos de manera constante", la "reputación" se reduce. Y asuntos como "cortes de transporte, que impiden a los empleados llegar a sus puestos de trabajo", tampoco ayudan.

La Cámara, de hecho, pone cifras a estos niveles de calma: en su reciente 'Barómetro sobre el clima y perspectivas de inversión británica en España' (presentado a principios de noviembre de 2019), puntúa con un 2,5 sobre 5 la "estabilidad institucional", y con el mismo resultado la "territorial". En 2017, año en que se celebró la consulta ilegal del 1-O, la intranquilidad empresarial subía hasta el 3 y el 2,9, respectivamente.

Del 3% al PIB 'per capita' de Austria

Otro de los pilares de este horizonte '2030-40' es el crecimiento de la economía catalana, que alcanzaría, "si hay un entorno político que lo facilite", la renta 'per cápita' de Austria, situada en torno a 44.000 euros (el promedio español es de unos 26.000€; el catalán roza los 31.000). Según cifras de 2018, 1,3 millones de habitantes separan la población de Cataluña de la del país alpino.

De estos cálculos depende también la subida que la Cambra —en línea con las promesas de la Generalitat— pronostica para su Salario Mínimo Interprofesional: de los 900 actuales a los 1.400 anhelados.

Pero, ¿cómo pasar del 3% (ritmo actual de crecimiento de Cataluña) al 4%? "Entre otras cosas, gracias al sector tecnológico", expone Canadell, quien recuerda el actractivo que la región tiene para las 'start-ups' vinculadas a las TICs. Las 2.800 compañías de este ámbito ubicadas en Barcelona emplean a casi 60.000 personas.

"España no va a dejar de comprar aquí productos como, por ejemplo, los cables eléctricos, porque Cataluña es uno de los principales fabricantes", añade, además de prever "muy corto recorrido" a cualquier tipo de boicot contra sus productos.

La Cámara de Comercio de Barcelona ve viable una subida del Salario Mínimo Interprofesional en una Cataluña independiente: de 900 a 1.400 euros

Y según pronostica la Cambra, la independencia pondría fin la "opresión a nivel de inversiones". "El Corredor del Mediterráneo (una red de vías de tren en la costa este de la Península) lleva 20 años de retraso y muchas empresas podrían operar mucho mejor si ya existiese", indica el presidente de la entidad,

Mapa del Corredor Mediterráneo. (Comisión Europea)
Mapa del Corredor Mediterráneo. (Comisión Europea)

"Barcelona y Madrid distan 600 kilómetros, pero son como años luz de distancia del empresariado catalán, que cada vez es más independentista". Otra de sus quejas es el déficit fiscal (la diferencia entre las partidas que el Estado destina a las comunidades y lo que estas aportan a las arcas públicas).

"Cada año crece más, de 16.000 millones a 20.000 millones y, según cálculos del economista Niño Becerra, el acumulado supera los 400.000 millones (en los últimos 30 años)", expone. "Y esto es escandaloso, esto ya no es solidaridad, es un agravio insostenible", sentencia. Una "discriminación" a la que Canadell suma el resto de partidas aún por ejecutar.

Canadell arremete contra el déficit fiscal que arrastra Cataluña. "Esto ya no es solidaridad, es un agravio insostenible", dice

"La Generalitat de una Cataluña independiente podría contar con un presupuesto de unos 10.000 millones más", asegura. "Y calculamos que se podría triplicar la inversión de Acció (la Agencia para la Competitividad de la Empresa), que tiene pocos recursos por el déficit fiscal de Cataluña".

Una churrería y una papelería en una calle de Barcelona. (Pixabay)
Una churrería y una papelería en una calle de Barcelona. (Pixabay)

Lo que sí juega a favor del discurso de Canadell es el historial de crecimiento de la región. Tres comunidades autónomas aportan el 50% del PIB español. Y Cataluña es una de ellas. El Producto Interior Bruto patrio se situó, a fecha de 2018, en 1.202.193.000.000 euros, cifra a la cual las cuatro provincias catalanas aportaron 231.277.000.000. O lo que es lo mismo, un 19,2% del total.

Y con este PIB, Cataluña supera en crecimiento a países miembros de la UE como Grecia, Hungría, Rumanía, Portugal o República Checa y se acerca a datos de Finlandia (234M).

Huida de empresas; huida de impuestos

"España tardó en salir de la crisis y ha hecho inversiones improductivas, como autovías en sitios donde apenas pasan 4 coches. Algunas conexiones de AVE que ya existen no tienen ningún sentido y el Corredor del Mediterráneo aún lo estamos esperando", declara el líder de los empresarios catalanes.

Y no acaban ahí los reproches de la Cambra al Ejecutivo central: "Además, el Gobierno está retrasando la creación de los BIDs ('Business Improvement Districts' o Distritos de Mejora de Negocio; una asociación público-privada según la cual los negocios de una zona pagan más impuestos a cambio de mejoras pactadas con la Administración) y los 'imputs' que nos llegan aseguran que al Ministerio de Interior no le gustan las propuestas que les hacemos".

Las quejas también apuntan a la educación. "Más del 50% de los empresarios nos dicen que no encuentran personal suficientemente cualificado y que esto lastra su crecimiento", declara.

"Más del 50% de los empresarios catalanes nos dicen que no encuentran personal suficientemente cualificado, lo que les lastra"

Pero al 'procés' también le toca rendir cuentas: en abril de 2018, siete meses después del referéndum ilegal, la recaudación del Impuesto de Sociedades (IS) en Cataluña —cobrado, de forma estatal, a las empresas— registró una bajada del 17,8%: de los 4.585 millones de euros (2016) a 3.770.000.000 tras el 1-O.

Primera jornada del XIX edición del Mobile World Congress 2019 en Barcelona. (EFE)
Primera jornada del XIX edición del Mobile World Congress 2019 en Barcelona. (EFE)

En el conjunto de España, la aportación de las empresas al erario público gracias a esta tasa subió casi un 7%: de los 21.678 millones (2016) a los 23.143 (2017). Por provincias, fue precisamente en Barcelona donde la caída fue más brusca de un año a otro, con un desplome del 21%, solo inferior al bajón de 2009, en los inicios de la crisis.

Los últimos datos disponibles en la web de la Generalitat revelan que, en 2018, Cataluña sumó 5.586,4 millones de euros mediante esta tasa, un 22,5% de la aportación total a las arcas del Estado. En 2017, bajó del 21 al 16%. Según los últimos datos, con 43.039 millones de euros sobre un total de 203.979,03, la región remonta y aporta un 21,1% de la recaudación de los impuestos nacionales.

Otra de las consecuencias inmediatas del 'procés' fue la huida de empresas. Tras el 1-O de 2017, varias decenas de sociedades —que se conviertieron en más de 2.800 salidas a final de 2018— abandonaron la Comunidad, ya sea mediante un traslado de su sede fiscal (como hizo la farmacéutica Stada) o social (como hizo Codorniú). En el primer escenario, la compañía cambia el lugar donde paga impuestos; en el segundo —un golpe al prestigio económico de una zona—, varía el sitio desde el que toma decisiones.

Sin embargo, Canadell no teme un abandono masivo de empresas si la región se transforma en una República. "Las empresas ya instaladas aquí —declara por teléfono desde la Cambra— no van a irse a, por ejemplo, a Francia".

"En una Cataluña independiente, todas las que la trasladaron la sede fiscal tendrían que volver para seguir operando o inaugurar una base propia, si antes no la tenían", remata; un pronóstico contrario al de su homólogo británico, que duda de que el mercado catalán —aislado, sería "relativamente pequeño"— mantuviese este atractivo para las compañías extranjeras.

El vicepresidente del Govern y 'conseller' de Economía, Pere Aragonès. (EFE)
El vicepresidente del Govern y 'conseller' de Economía, Pere Aragonès. (EFE)

Por el momento, de todo el tejido financiero e industrial que se fue de Cataluña (vía fiscal o social), muy pocas han vuelto (ninguna de las cotizadas que trasladaron su sede social, salvo Agbar). En el tercer trimestre de 2019, Cataluña repite como la región con la mayor diferencia entre las empresas que se marchan y las que regresan, según las estadísticas de Informa D&B, compañía filial de Cesce.

Exportaciones e importaciones

"Antes (allá por la mitad de los 90), las exportaciones catalanas se repartían de la siguiente forma: un tercio al comercio internacional y dos tercios, a España", expone Canadell. "Ahora, las empresas han ido internacionalizándose; los números actuales son los contrarios y solo un tercio va para España". En su documento '2030-2040', la Cambra apuesta por internacionalizar las miras y que ningún mercado supere el 25% de las ventas.

Pero el aislamiento de una Cataluña ajena a la UE complicaría estos pronósticos. "A ojos de la UE serían considerados como un tercer país, saldrían del Euro, afrontarían aranceles y dejarían de estar bajo el paraguas del Banco Central Europeo", comenta Miguel Ángel Sánchez de Valenzuela, director del Máster de Comercio Internacional de EUDE Business School.

"A ojos de la UE serían considerados un tercer país, saldrían del Euro, afrontarían aranceles y dejarían de estar bajo el paraguas del BCE"

"Podrían plantearse acuñar una moneda propia, encarando el riesgo de tipo de cambio, o seguir usando el euro —al igual que Argentina con el dólar—, pero con los peligros de hacerlo lejos del BCE", el organismo que controla la inflación, imprime billetes y supervisa la estabilidad financiera.

"A corto plazo, podría producirse una especie de corralito: la gente sacaría el dinero de sus bancos", expone. Las multinacionales, añade el analista, sí se plantearían abandonar el territorio catalán ante la falta de estabilidad: "No tiene sentido producir ahí y tener que hacer frente a aranceles para vender a la Unión Europea cuando 15 kilómetros más allá gozas de libertad de comercio".

Valenzuela también pone en duda las previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto. "La prima de riesgo catalana (el sobreprecio que tienen que pagar los territorios que recurren a los mercados para financiarse) está en los 270 puntos, una calificación de bono basura", expone. En Madrid, la cifra apenas supera los 20, y en Andalucía, los 60. "Está más cerca de los datos de Grecia, con 330".

"No tiene sentido quedarte en Cataluña produciendo para vender a la UE cuando a 15 kilómetros hay libertad de comercio"

Por tanto, según expone el experto en comercio internacional, "nadie querría comprar deuda catalana". El pasado 25 de noviembre, la agencia de calificación Moody's mejoró ligeramente su análisis sobre la situación de Cataluña, aunque la puerta de los mercados de deuda sigue cerrada para la Generalitat. Ante estos datos, Valenzuela desconfía de las previsiones de la Cambra. "Veo más probable menos bienestar y más paro".

Además de las tasas impuestas a las naciones ajenas a la Unión, un tercer país enfrenta barreras "no arancelarias", que se traducen en forma de cupos máximos, topes a sus exportaciones a la Unión. Una hipotética Cataluña independiente podría basar su política comercial en relaciones con EEUU, Rusia o China, pero, en palabras de Valenzuela, "seguría siendo un pequeño territorio enfrentado a la UE".

"¿Crees que por mucho que un país apoye tu independencia va a buscar encararse con la Unión Europea? Pierden más que ganan con esa postura", expone, tras descartar "a todas luces" una independencia pactada con el Estado español.

Convertirse en un paraíso fiscal para atraer a las empresas tampoco tendría mucho futuro: "La UE le cerraría aún más las fronteras; ya está afrontando críticas por que algunos países miembros tienen una fiscalidad más laxa que el resto". Y en el caso de Cataluña, se trataría de un país ajeno a los 28.

La Cambra, sentencia Valenzuela, ha roto las dos premisas que se le exigen a una cámara de comercio: ser apolítica —"porque un día te toca estar con unos en el Gobierno y otro día, con otros"— y dar estabilidad jurídica y fiscal.

Manifestación en Barcelona el 1 de octubre de 2019. (EFE)
Manifestación en Barcelona el 1 de octubre de 2019. (EFE)

El porvenir de Cataluña se presta a multitud de pronósticos y análisis, en los que se mezclan intereses políticos y económicos. Fuera de la UE y aislada, hay quien considera que el independentismo presenta una Arcadia —la región de la Antigua Grecia que los artistas del Renacimiento idealizaron hasta convertirla en una utopía mítica— irrealizable y que seguir sus pasos abocaría a la comunidad al desastre.

Los sectores soberanistas, por su parte, mantienen la promesa de un mejor nivel de vida en la República que pretenden estrenar. Por si alguno interesa: las crónicas de algunos autores helenos clásicos describen la zona —rural, sin salida al mar y poblada por pastores de ovejas— de forma bastante similar a sus áreas vecinas, como Mesenia y Laconia. La magia de la Arcadia era poca. Puro relato.

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Este diario ha tratado de ponerse en contacto con varias empresas con sede fiscal y social en Cataluña. Algunas han preferido mantenerse al margen de las cuestiones analizadas y de otras no ha obtenido respuesta. Lo mismo ha sucedido con varias compañías foráneas. Además, Cámaras de Comercio extranjeras presentes en España han declinado hacer valoraciones sobre el asunto.

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