Alegan una “causa mayor” injustificada

GSMA niega compensaciones por el fin del Mobile con el apoyo de las administraciones

"Causa mayor": la culpa no es nadie. Esa parece la mayor conclusión de la rueda de prensa para justificar el evento cancelado por culpa del pánico generado por el coronavirus

Foto: Anuncios del MWC20 en Barcelona (Reuters)
Anuncios del MWC20 en Barcelona (Reuters)

GSMA se niega a dar ninguna compensación por la suspensión del Mobile World Congress (MWC) de este año. El evento ha sido cancelado a causa de la alarma generada por el coronavirus, lo que motivó un continuo goteo de bajas entre las empresas participantes. John Hoffman, consejero delegado de GSMA (la organización de operadores móviles y empresas tecnológicas organizadora del congreso), ha sido tajante: no se pagarán indemnizaciones a los afectados —se alegará “causa mayor”, aunque la OMS no llegara a declarar la "pandemia global".

Tampoco se dará a Fira un año más de contrato por esta edición perdida. Y respecto a los 15 millones anuales que Fundación Mobile World Capital recibe de las administraciones, y se ha ignorado la cuestión porque “somos una ONG y esto no es una cuestión de dinero”, en palabras del director general, Mats Graryd. La polémica decisión ha sido avalada por la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el Gobierno español y la Generalitat, que han estado en la rueda de prensa para mostrar el “máximo respeto” por las decisiones de GSMA.

“No nos vamos a quedar con los lamentos. La historia del Mobile con las administraciones ha sido una historia de éxito. Hemos crecido juntos y vamos a seguir creciendo juntos. Estamos ante una decisión muy difícil pero vamos a seguir trabajando para desarrollar este acto”, ha declarado Colau. Pero no ha sido la única. El discurso de GSMA ha sido avalado por la delegada del Gobierno española, Teresa Cunillera; el concejal del PSC y socio de gobierno de Colau, Jaume Collboni; y tres consellers de la Generalitat: Meritxell Budó, Jordi Puigneró y Alba Vergès, todos presentes para respaldar a GSMA en este difícil momento.

“La clave del MWC es la calidad. Vienen 8.000 presidentes de empresas mundiales. Y como no venían no nos podíamos plantear hacerlo”, ha especificado Hoffman. Pero lo que no ha explicado es que cuando la mayoría de estos 8.000 presidentes, muchos de ellos socios de GSMA, entraron en pánico y decidieron no venir, el miedo se extendió por todos los niveles de las organizaciones y las bajas fueron mayoritarias. No solo de presidentes sino de simples trabajadores. Sin embargo, en España no había ni un solo caso. Y la organización no fue capaz de gestionar un miedo injustificado.

La culpa no es nadie. Esa parece la mayor conclusión de la rueda de prensa para justificar el evento cancelado por culpa del pánico generado por el coronavirus. Los organizadores en palabras del director general de GSMA, Mats Graryd, lo atribuyeron a una “causa mayor” pese a que la Organización Mundial de la Salud nunca declaró la “pandemia global” y, de hecho, las autoridades siempre han asegurado que no había motivos de salud para suspender el mayor congreso de móviles del mundo. En un comunicado, el Gobierno ha señalado que "no son razones de salud pública en España las que han motivado la cancelación del Mobile".

Situación imprevisible

Para la alcaldesa Ada Colau “ha habido una situación imprevisible y global. Ha habido una alarma global que se ha producido de una manera imprevista”. Colau se ha mostrado entusiasmada en colaborar de manera estrecha con Fira de Barcelona y con GSMA para celebrar el congreso el año que viene. Tanto Colau como el presidente de Fira, Pau Relat, han insistido en que muestran el “máximo respeto” por la decisión de los organizadores de cancelar. Todas las administraciones se han limitado a comportarse como los palmeros de GSMA mientras que estos no asumían responsabilidad alguna.

Ninguna reflexión sobre cómo se ha gestionado el pánico entre los participantes desde que LG hace diez días anunciase que no vendría al congreso ahora cancelado. Estos diez días en los que la clausura llevaba sobrevolando por Barcelona no han sido suficientes para que el presidente de Fira, Pau Relat, valorase qué va a pasar con los más de 60 millones que Fira pierde de facturación. “Es muy pronto para contestar a estas preguntas. Fira ha hecho un trabajo muy importante para diversificar su riesgo y se puede asumir pero es pronto para evaluar las consecuencias”, ha replicado Relat. Por su parte, el director de Fira, Constantí Serrallonga ha asegurado que “será un año difícil pero no entraremos en pérdidas. La solvencia está asegurada”.

Según el consejero delegado de GSMA, John Hoffman “analizamos muchas cosas con gran detalle. Lo que queríamos era reducir el evento. Podría parecer una buena opción pero todo nuestros clientes nos dijeron que no asistirían a una versión reducida. La gran mayoría de los que habían planeado venir no vendrían. También nos planteamos aplazar el evento pero era imposible saber cuándo la situación remitiría. Por lo tanto, no se podía celebrar esa era la única opción”.

La delegada del Gobierno, Teresa Cunillera ha manifestado que la situación en España era de “alerta baja”. Una alerta baja que ha tenido consecuencias máximas para la economía de Barcelona con la clausura del mayor Congreso que se celebra en España. Como ha explicado Pau Relat: “es una decisión que afecta de manera negativa a todo el tejido productivo”.

Riesgo público, beneficio privado

Así, la rueda de prensa de esta mañana se ha convertido en un despropósito. GSMA insistiendo en la “causa mayor” para no tener que pagar ni a proveedores ni a expositores. Y las autoridades asegurando que no había ningún riesgo sanitario pero envainándosela antes las pretensiones del organizador. El MWC es un ejemplo de colaboración público-privada pero cuando las cosas van mal dadas, los privados salen corriendo y todo el riesgo cae al sector público como es el caso de Fira.

GSMA pretende eludir cualquiera de los costes de la cancelación con lo que se prevé un futuro de pleitos y problemas. Y tanto el Gobierno, como la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona se han plegado a su postura para intentar asegurarse que el Mobile vuelva a Barcelona el año que viene. Ya veremos si regresa si los pleitos cruzados se generalizan. Por mucho que diga GSMA al final será una cuestión de dinero.

Cataluña

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