Similitudes y diferencias

España ignoró las protestas de Hong Kong (pero Tsunami Democrátic, no)

Las llamadas a la toma de infraestructuras críticas como el aeropuerto, la desobediencia pacífica y el cifrado de comunicaciones se miran en Cataluña en el espejo de Hong Kong

Foto:  Protestas en Barcelona (iz) y en Hong Kong (d)
Protestas en Barcelona (iz) y en Hong Kong (d)

Muchos han querido encontrar similitudes entre las protestas prodemocracia en Hong Kong y las últimas manifestaciones y disturbios que se han producido en las calles de Cataluña tras conocerse la sentencia del 'procés', que condena a entre 9 y 13 años de prisión a los líderes independentistas.

Y salvando las distancias de contexto y de cifras, hay similitudes que acercan ambas protestas en aspectos como el 'modus operandi' para obtener repercusión internacional, la organización en las redes sociales para no dejar huella de sus responsables, los manuales de resistencia y vestimenta para resistir en la calle la necesidad de fluir "como el agua" frente a la solidez del Estado y sus instituciones.

Colapsar aeropuertos e infraestructuras

En Cataluña están acostumbrados a las manifestaciones independentistas en sus calles. No será esta ni la primera ni la última vez en la que los ciudadanos de Cataluña toman la calle para protestar y defender la independencia. Sin embargo, estas nunca habían tenido como objetivo principal el aeropuerto, un foco de atención internacional que puede ejercer una fuerte carga simbólica gracias a la posibilidad de difundir el eco de estas protestas a través de las oleadas de turistas que acuden cada día a Barcelona.

A la izquierda, El Prat. A la derecha, Hong Kong.
A la izquierda, El Prat. A la derecha, Hong Kong.

Una vez que se conoció la sentencia, la opaca plataforma de Tsunami Democràtic convocó al mayor número de manifestantes posibles y les pidió tomar el aeropuerto, una infraestructura calificada de crítica para la seguridad nacional y a la que acudieron más de 10.000 personas. Los asistentes consiguieron bloquear los accesos de El Prat y 120 vuelos fueron cancelados, aunque los manifestantes no fueron capaces de paralizar los mostradores.

AENA estuvo a punto de clausurar el aeropuerto pero no hizo falta, porque después de varias cargas policiales, detenidos y heridos -uno por bala de goma en un ojo-, Tsunami desconvocó la protesta y los manifestantes se fueron a casa.

Esta llamada a la acción se asemeja a lo ocurrido en Hong Kong el pasado agosto, cuando tras las protestas masivas que comenzaron a principios de junio -y en la que ha llegado a participar hasta el 25 % de la población -, las autoridades se vieron obligadas a cancelar todos los vuelos comerciales para entrar y salir de la región, después de que los manifestantes invadieran el edificio de la terminar principal. El Gobierno de Pekín catalogó en su momento las protestas como "terrorismo".

Pero no solo los aeropuertos. Importantes infraestructuras de la zona, como las líneas del AVE o la autopista que conectan Barcelona y Girona (y otras carreteras) también han sufrido bloqueos temporales y cortes "espontáneos", en respuesta a la llamada a la acción a través de las redes sociales, tal y como sucedía también en Hong Kong, donde los manifestantes se movían en oleadas de un lugar a otro y no permanecían establecidos en un solo lugar, una revolución 'líquida'.

Protestar en la era del control digital

Una de las características más llamativas de las manifestaciones masivas de Hong Kong fueron las originales tácticas que utilizaron los asistentes para proteger sus comunicaciones, organizarse en las protestas multitudinarias y no revelar a los responsables detrás de las convocatorias ni la identidad de los manifestantes. Y al igual que en Cataluña, los hongkoneses utilizaron Telegram y otros sistemas para comunicarse entre ellos, redes cifradas más seguras que Whats App.

Tsunami Democràtic utilizó Telegram al inicio de las protestas, pero el 15 de octubre mudó toda su actividad a una aplicación P2P (de red de pares) anónima con un diseño técnico "sofisticado", tal y como explicaba en este artículo Manuel Ángel Méndez.

A pesar de que el control en España no es tan fuerte como en el que puede utilizar China durante las protestas de Hong Kong (reconocimiento facial y geolocalización), en este caso la plataforma ya está siendo investigada por el Ministerio de Interior y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para saber quiénes están detrás de ella y es ahora mismo uno de los pilares clave de las protestas independentistas.

Para protegerse de eventuales intervenciones de las fuerzas del orden y evitar ser vetada, la aplicación de Tsunami solo funciona en móviles Android y no pasa por la tienda oficial de Google, el Play Store. El usuario se tiene que descargar un archivo en su móvil (un APK) que, al abrirlo, pide escanear un código QR para poder continuar. Con esto se consigue anonimato y control. Su cuenta de Twitter, Instagram o su página web pueden acabar intervenidas de un momento a otro, pero no la 'app', que vive en los móviles de cada usuario y esto supone una pura descentralización y mostrar una aparente ausencia de líderes, al igual que en la región asiática.

"Be Water My Friend"

"Be water my friend", la popular expresión en la que el experto en artes marciales Bruce Lee condensó su filosofía de ver la vida y de comportarse en la sociedad como agua, adaptable y flexible, es el hashtag utilizado por muchos de los asistentes a las protestas de estos dos días. Pero este fue también el lema que proclamaron los manifestantes de Hong Kong para alentar una protesta sin forma, sin líderes. La revolución en una modernidad líquida como a la que se refería el intelectual polaco Zygmunt Bauman.

"No te establezcas en una forma, adáptala y construye la tuya propia, y déjala crecer, sé como el agua. Vacía tu mente, sé amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza se convierte en la taza. Si pones agua en una botella se convierte en la botella. Si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede chocar. Sé agua, amigo mío", decía Lee en la entrevista.

En el "apogeo" de la concentración en El Prat, Tsunami Democratic compartió una foto del aeropueto colapsado en la que decía "Ya somos miles y estamos dando la vuelta al mundo. Seremos más, muchos más. Por cierto, el agua siempre encuentra un agujero por donde colarse. #BeWaterMyFriend".

La no-violencia y la respuesta de la Policía

Si hay algo que hermana ambas movilizaciones es el llamamiento a la no violencia y a la protesta pacífica. Tanto en Hong Kong como en Cataluña, la idea que quieren mostrar es que las manifestaciones se pueden volver violentas por culpa de las fuerzas policiales, no debido a la actitud de los asistentes a las marchas. En su último comunicado, Tsunami llamaba a la "desobediencia civil no violenta" y recordaba a Gandhi.

Una mujer durante la concentración frente al centro Saudade en Barcelona, donde está Albert Rivera. (Reuters)
Una mujer durante la concentración frente al centro Saudade en Barcelona, donde está Albert Rivera. (Reuters)

Antes de conocerse la sentencia, en varias páginas independentistas creadas para difundir las consignas, tácticas y experiencias de la ‘no violencia’, se daban consejos sobre cómo batirse en retirada ordenadamente en los que se citaba explícitamente el ejemplo de Hong Kong, tal y como contaba Antonio Fernández en este artículo.

También se fijaban en su atuendo (ropa negra, máscaras para dificultar el reconocimiento facial o para protegerse de los gases lacrimógenos, paraguas para dificultar la tarea de la policía...). Algunas de estos elementos se han podido ver en las personas que han asistido a las protestas de estos últimos días, aunque en España estamos aún lejos del control al que están sometidos los ciudadanos hongkoneses.

Las técnicas de represión de las fuerzas policiales, sin embargo, se distancian mucho en cada caso. En España, a las cargas policiales les sucedieron disparos de pelotas de goma y gases lacrimógenos que dejaron el lunes 131 heridos (uno perdió un ojo). Los fuertes disturbios de anoche en Barcelona dejaron otros 72 heridos y más de 50 detenidos.

En Honk Kong, por otra parte, la policía ha llegado a utilizar armas de fuego y ha disparado al aire y, según varias denuncias, contra los propios manifestantes, dejando varios heridos de bala. Previamente, ya habían utilizado mano dura para contener las oleadas de manifestantes antigubernamentales, utilizando gases lacrimógenos -incluso en espacios cerrados como estaciones de metro- y otras tácticas más agresivas como disparar pelotas de goma a la cara a corta distancia, según imágenes y vídeos distribuidos en redes sociales por los activistas.

Cataluña

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