Tsunami Democràtic llama a paralizarlo

El Prat: cientos de policías y guardias civiles para evitar un bloqueo al estilo Hong Kong

Agentes de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil protegen los accesos y el interior del aeropuerto para impedir que las protestas por la sentencia afecten a su funcionamiento

Foto: Agentes de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional controlan el acceso de personas a la terminal 1 del Aeropuerto de El Prat. (EFE)
Agentes de los Mossos d'Esquadra y de la Policía Nacional controlan el acceso de personas a la terminal 1 del Aeropuerto de El Prat. (EFE)

La plataforma Tsunami Democràtic ha decidido concentrar su protesta contra la sentencia del Tribunal Supremo en el aeropuerto de El Prat. Su objetivo es impedir el normal funcionamiento de la infraestructura copiando el modelo de las manifestaciones prodemocráticas de Hong Kong. A las 13 horas de este lunes, el colectivo independentista y otras entidades de su entorno lanzaron por redes sociales un llamamiento a todos sus seguidores para que se desplacen hasta el aeródromo.

Centenares de agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional y de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil protegían ya la instalación desde hace varios días antes las informaciones que la situaban entre los objetivos de las movilizaciones por las condenas a los líderes del procés pero en los últimos minutos se han desplazado hasta el aeropuerto aún más efectivos para bloquear la entrada de los manifestantes.

Los agentes de las Fuerzas de Seguridad del Estado controlan los accesos al aeropuerto y también patrullan por su interior. En el dispositivo también participan los Mossos d’Esquadra, que tiene la misión de ofrecer la primera respuesta a cualquier tipo de altercado. De hecho, ya han tenido que intervenir para responder a las primeras oleadas de manifestantes, que han conseguido entrar por una salida del metro.

Mossos y policías en El Prat. (EFE)
Mossos y policías en El Prat. (EFE)

El Prat, de titularidad estatal, se encuentra a 14 kilómetros del centro de Barcelona. La aspiración de los manifestantes sería ocupar las pistas para bloquear todas sus operaciones, como ya ocurrió en la protesta sindical de 2006 que obligó a cancelar 544 vuelos y desviar otros 22. Será difícil que lo logren por las fuertes medidas adoptadas por el Ministerio del Interior en una infraestructura calificada de crítica para la seguridad nacional. En todo caso, si no alcanzan ese objetivo, los manifestantes pretenden provocar al menos serias dificultades en la circulación de los viajeros.

Hong Kong como espejo

El espejo en el que ha decidido mirarse el secesionismo es el de Hong Kong, donde las protestas en contra del Gobierno local y el de Pekín se concentraron en el aeródromo de la ciudad, uno de los núcleos de comunicación más importantes del mundo, y terminaron paralizándolo. Los efectos de esa movilización dejaron de ese modo de ser estrictamente locales y también se amplificó la proyección internacional de las reivindicaciones. Eso es lo que busca Tsunami Democràtic este lunes.

La plataforma ha planteado la respuesta a la sentencia como una guerra de desgaste al Estado. En los últimos días ya había pedido a sus seguidores que salieran a la calle este lunes con ropa cómoda y comida para poder pasar varios días fuera de casa. Su intención es que el cerco a El Prat no termine esta misma noche.

El independentismo ya situó el aeropuerto en su punto de mira en las protestas previas al 1-O y también en las dos grandes huelgas que organizó tras el referéndum, el 3-O y el 8-N. Pero igual que ahora, la Guardia Civil y la Policía Nacional protegieron El Prat e impidieron que se pudieran ver afectadas sus operaciones. En esta ocasión, además, la colaboración con los Mossos está más engrasada que en aquellos primeros episodios.

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