El 19 de enero tiene que constituirse

Deserciones, pocos militantes... La Crida de Puigdemont, con problemas antes de nacer

Del PDeCAT solo se han inscrito unas 2.000 personas, pero el partido tiene 14.000 militantes, según apuntan fuentes de la formación de Artur Mas

Foto: Los portavoces de la Crida Nacional per la República, Gemma Geix (c), Ferran Mascarell (d) y Antoni Morral. (EFE)
Los portavoces de la Crida Nacional per la República, Gemma Geix (c), Ferran Mascarell (d) y Antoni Morral. (EFE)

La Crida, el nuevo partido de Carles Puigdemont y Jordi Sànchez, ha de celebrar el 19 de enero su congreso constituyente. Pero ya de manera previa está topando con un sinfín de problemas, que se están poniendo de manifiesto en Cataluña durante las presentaciones territoriales que están llevando a cabo estos días. Del PDeCAT solo se han inscrito unas 2.000 personas, pero el partido tiene 14.000 militantes, según apuntan fuentes de la formación de Artur Mas. Además, uno de sus portavoces, Ferran Mascarell, ha roto amarras y ha presentado por su cuenta una candidatura a la alcaldía de Barcelona, sin esperar a lo que diga Carles Puigdemont. Y el presidente del PDeCAT, David Bonvehí, se niega a subsumir su partido en la formación del expresidente catalán y propone una coalición.

El nuevo partido, que estaría en la órbita de la ANC que representa Elisenda Paluzie y quiere servir de paraguas a todo el independentismo, sobre el terreno está teniendo menos éxito del que sus promotores auguraban. Sobre todo porque ERC no compra la lista única para las municipales y europeas que exige Puigdemont.

La sucesión de acontecimientos eclipsa el proceso de constitución de la formación. Es como si el independentismo se contraprogramara a sí mismo

Además, la sucesión de acontecimientos eclipsa el proceso de constitución de la formación. Es como si el independentismo se contraprogramara a sí mismo: del mismo modo que el presidente catalán, Quim Torra, eclipsó la huelga de hambre con su polémica sobre la vía eslovena, la propia huelga de hambre que lidera quien ha de encabezar la Crida, Jordi Sànchez, ha hecho sombra a la constitución del nuevo partido.

Fuentes oficiales de la Crida aseguran que todavía no han decidido constituirse como partido. Que esa decisión surgirá del Congreso del 19 de enero. Otras fuentes de este movimiento aseguran que sí, que la Crida se constituirá en partido político y que disputará a ERC la hegemonía del espacio independentista. Pero que no podrá hacerlo en las municipales, donde muchos alcaldes están optando por la marca 'Junts per… (la ciudad correspondiente)'. Quedan las europeas, pero el PNV no quiere presentarse en coalición con la Crida, no quieren asociar su marca a Carles Puigdemont, y ERC ha vetado que se puedan integrar en la agrupación con Bildu en la que ellos participan. Así que la Crida lo tiene complicado en el panorama electoral más inmediato, el del próximo mes de mayo.

El revés de Mascarell

Así que está pasando lo contrario de lo que intentaban Puigdemont y Jordi Sànchez. En lugar de unificar, la Crida está suponiendo un factor de hiperfragmentación. Que un miembro de la Crida, portavoz y fundador, opte por ir por libre en las municipales de la capital catalana demuestra poca confianza en el movimiento. En la práctica, Ferran Mascarell se pone a la altura de Jordi Graupera, pero sin apoyar la primarias que impulsa la ANC.

Esto se refleja en Barcelona. En teoría, para las municipales el independentismo quería un único candidato que pudiese derrotar a Manuel Valls. En la práctica, la Crida no ha servido para ello, al contrario. Incluso uno de los candidatos, Mascarell, proviene del movimiento. En este momento hay tres candidatos independentistas al mayor ayuntamiento catalán —Ernest Maragall (ERC), Graupera y Mascarell—, y eso que Puigdemont y la CUP todavía no han designado sus propias alternativas para asaltar la alcaldía.

A vueltas con las cifras

Las cifras tampoco están claras. Desde que la Crida anunció que tenía más de 9.500 adheridos no se ha actualizado el número de inscritos y fuentes de la organización declinan explicarlas. La Crida permite la doble militancia, pero esto es algo que no contemplan ni PDeCAT ni ERC, por lo que en la práctica es otro foco de conflicto con los partidos que en teoría quiere subsumir. La CUP tampoco juega.

"Tenemos una oportunidad histórica de forzar un nuevo país, no la podemos desaprovechar ni malgastar con estrategias de vuelo gallináceo", asegura Jordi Sànchez en la primera carta a los socios de la Crida, aludiendo precisamente a las estrategias de los partidos que piensa incluir.

Cataluña

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