PUIGDEMONT SE HUNDE Y ERC VA VIENTO EN POPA

La paradoja catalana: sube el apoyo a partidos 'indepes' y cae el rupturismo

ERC ganaría los comicios con 35-37 escaños y el independentismo seguiría manteniendo su hegemonía

Foto: Vista del hemiciclo totalmente vacío. (EFE)
Vista del hemiciclo totalmente vacío. (EFE)

Mucha cocina en las encuestas oficiales catalanas. Demasiada. Eso es lo que se desprende de la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO, el CIS catalán), que apunta a un reforzamiento de los partidos independentistas aunque pierde peso la independencia. Paradojas de la vida: ERC ganaría las elecciones (con una horquilla de 35 a 37 escaños, frente a los 32 actuales), JxCat bajaría a tercera fuerza con 27- 29 escaños (tiene 34) y Ciudadanos pasaría de primera fuerza con 36 diputados a segunda con 29 o 30. La sorpresa mayor salta en la CUP, que pasaría de 4 a 8 o 10.

Con esta composición, el bloque independentista podría conseguir entre 70 y 76 representantes (en la actualidad, tiene 70). En realidad, la estimación de voto de ERC es de un 24% si se celebrasen elecciones ahora mismo; le sigue Ciudadanos, con el 21,4%; JxCat, con el 17,9%, el PSC, con el 15,5%, CeCPodem, con el 7,8%, la CUP, con el 7% y el PP, con el 3,8%. En otras palabras: Ciudadanos ya no ganaría las elecciones (pasa a segunda fuerza) y Carles Puigdemont se hunde a la tercera posición y a una considerable distancia de sus rivales de ERC.

Pero, paralelamente al apoyo a formaciones soberanistas, baja el número de partidarios de la independencia: en el anterior barómetro, los partidarios de que Cataluña se convierta en un Estado independiente era del 48%, frente al 43,7% que no quiere la independencia. Ahora, sin embargo, los partidarios de que Cataluña sea independiente bajan al 46,7% y los contrarios a la ruptura suben al 44,9%.

En esta misma dinámica se sitúa el sentimiento de lo que ha de ser Cataluña: en el anterior barómetro, el 40,8% de los encuestados querían que Cataluña fuese un Estado independiente, frente al 24% que apuesta por que sea una comunidad autónoma dentro de España y el 22,4% que prefiere que sea un Estado dentro de una España federal. En la actualidad, los partidarios del Estado independiente bajan al 38,8, mientras suben al 25,5% los partidarios de la comunidad autónoma y se mantienen inalterables los que apuestan por un Estado federal.

Manifestación independentista- (EFE)
Manifestación independentista- (EFE)

En cuanto al sentimiento de pertenencia, los que se sienten tan españoles como catalanes subieron del 32,9 al 34,9%; los que se sienten sólo catalanes bajan del 28,1 al 25,3% y los que se sienten más catalanes que españoles suben del 22,8 al 25,2%. Claro que la encuesta de esta oleada fue realizada entre el 24 de junio y el 14 de julio, justamente en el periodo en que Alemania denegó la extradición de Carles Puigdemont por rebelión o sedición, pero antes de que el bloque independentista airease públicamente sus vergüenzas y sus desavenencias.

JxCat y ERC no consiguen arañar apoyos

La lectura de la encuesta, despojada de sentimiento político alguno, es que el bloque independentista continúa igual o sube siete puntos, un salto cuantitativo importante. Pero hay una verdad incontrovertible: la suma de JxCat y ERC continúa inalterable: en su banda máxima, podrían alcanzar los 66 escaños (la mayoría absoluta se sitúa en los 68 representantes), los mismos que tienen en la actualidad. Pero en su banda baja, los partidos soberanistas harían bien en reflexionar: pueden bajar hasta los 62 representantes, una hecatombe. Dicho de otro modo: JxCat y ERC no han conseguido arañar apoyos en las últimas semanas. La maquinaria independentista se está cansando y, especialmente, Carles Puigdemont pierde fuelle mientras ERC, cuyo máximo líder, Oriol Junqueras, está en la cárcel, recibe el apoyo mayoritario de la ciudadanía soberanista. Cambian las tornas y la posición hegemónica ahora en el soberanismo es la de ERC, que supera en apoyos a Puigdemont.

No deja de ser importante, en esta cuestión, la subida de ERC, que se aúpa hasta la primera posición y la importante debacle de JxCat. Pero falta por conocer el impacto en la opinión pública de las últimas maniobras de Carles Puigdemont, intentando barrer del mapa a su propio partido, el PDeCAT, y a ERC para afianzarse como el único candidato útil del independentismo. ¿Podría variar el equilibrio de fuerzas la radicalización de Puigdemont y la retirada de la euroorden? Es la incógnita que esta encuesta no puede responder.

El segundo hecho incontrovertible es que, en resumidas cuentas, es el resultado de la CUP el que salva el honor del independentismo, con la espectacular subida de 4 a 8 o 10 escaños. Ante ello, hay otro elemento no desdeñable: el bloque independentista estaría de nuevo prisionero de las decisiones de los radicales. Un puñado de ultraindependentistas (y antisistema) tiene en sus manos el control o el bloqueo del Gobierno catalán.

De menor impacto es la bajada de Ciudadanos, compensada con la subida del PSC, que de 17 diputados puede pasar a 19-21. Los comunes liderados por Xavier Domènech recuperarían algo, al obtener entre 8 y 10 diputados (tiene 7) y el PP se quedaría con 3 o 4 (tiene 4 en la actualidad).

Esperanza en el futuro

En cuanto a las elecciones generales, ERC ganaría de calle, pasando del 20,2 al 23,2% en intención de voto. En segunda posición, sin embargo, se aupa el PSC, con un 15,2 % (en el anterior barómetro sacaba un 8,4). El PDeCAt se lleva el gran tortazo, al pasar de segunda fuerza en intención de voto con un 14,4 a sólo un 10,1%. BeCPodem también baja del 13,1 al 9,7% y Ciudadanos pierde casi un punto, al pasar del 9,9 al 9%.

En cuanto a las elecciones generales, el PDeCAt se lleva el gran tortazo, al pasar de segunda fuerza en intención de voto con un 14,4 a sólo un 10,1%

Los políticos también deberían prestar atención a otras lecturas de la encuesta: el 45,2% de los encuestados opinan que la situación política de Cataluña es peor que hace un año, mientras que sólo el 40,7% considera que está igual y un exiguo 12,2% que es mejor. La esperanza es que el 41,9% cree que en el futuro esta situación mejorará, mientras que el 28,5% considera que seguirá igual y sólo un 15,4% espera que empeore.

La valoración del Govern también aprueba: en términos medios, el 51,6% le da un aprobado, mientras que el 43,2% la suspende. Pero lo preocupante es que la mayor magnitud es la que le da un cero: el 18,9% de los ciudadanos consideran su gestión muy mala, mientras que el 17,3% le dan un cinco raspado. Sólo un 2,8% considera que ha sido muy buena. Los que le dan un notable no llegan al 18% y los que le dan un 6 son sólo el 11%.

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