Mañana nueva convocatoria en el Parlament

El soberanismo afronta un pleno obsoleto a la espera de lo que decida Puigdemont

El sentido que iba a tener el pleno –cambiar la Ley de Presidencia y luego investir a Carles Puigdemont deprisa y corriendo– se ha perdido por completo tras lo ocurrido los últimos días

Foto: Los diputados del bloque independentista aplauden en pie en recuerdo de los políticos encarcelados. (EFE)
Los diputados del bloque independentista aplauden en pie en recuerdo de los políticos encarcelados. (EFE)

Mañana ha de celebrarse otro pleno del Parlament. Otro pleno que tendrá lugar sin que se haya nombrado presidente de Cataluña. Pero el pleno, convocado hace casi 15 días, ha quedado obsoleto y ahora todo lo importante no pasará en el edificio de Ciutadella sino en Alemania, donde Carles Puigdemont ha de decidir si al final se configura un Govern provisional en la Generalitat o si la justicia de ese país toma alguna decisión que dé un vuelco político al bloqueo catalán.

No se prevé que el pleno del 3 de mayo en el Parlament sea anulado por su presidente, Roger Torrent, pero el sentido que iba a tener – cambiar la Ley de Presidencia y luego investir a Carles Puigdemont deprisa y corriendo– se ha perdido por completo.

Las causas que han convertido el pleno de mañana en algo anacrónico en lo político son diversas. Primero, el Tribunal Constitucional, que ha impugnado la investidura a distancia de Puigdemont. Segundo, el Consell de Garanties se ha cargado cualquier base jurídica de la reforma. Y tercero, Eduard Pujol, portavoz de JxCAT, descartó en una entrevista a Efe tomar cualquier decisión parlamentaria que implicase la desobediencia que reclama la CUP.

Por tanto, todas las fuentes consultadas apuntan a que la Ley de Reforma de la Presidencia puede que se lleve a cabo, pero no la investidura de Pugidemont por sorpresa, tal y como se pretendía en un principio. El propio Puigdemont, a 48 horas de su teórica investidura, no ha hecho nada por propugnarla.

Al contrario, toda la presión está en determinar si el plan D es D de ArtaDi, la propuesta que ahora se ha elevado a Puigdemont pero sobre la que este evita pronunciarse por ahora.

Incluso el grueso de JxCAT le está diciendo a Puigdemont que no se la juegue a forzar por pasiva la convocatoria de elecciones. Aunque en teoría podría bajar el voto a Cs y sacar más escaños que ERC, en medios independentistas se advierte de que el entorno es muy inestable y una decisión tomada el 22 de mayo, fecha límite para la convocatoria electoral, podría acabar en un contexto del todo diferente el 15 de julio, cuando los catalanes volverían a ser llamados a las urnas. Incluso, si se acudiese en un entorno de desunión, como asegura ERC, rehuyendo de cualquier proyecto de lista única, podría haber alguna sorpresa desagradable para JxCAT, como, por ejemplo, perder algunos escaños a favor de la CUP y quedar, por tanto, por debajo de los republicanos.

La tentación electoral

La tentación electoral existe pero cuenta con apoyos cada vez más escasos, según fuentes del entorno de Puigdemont fuera de España. Apenas la secundan algunos diputados de JxCAT y algunos poderes fácticos del soberanismo, como es el caso de la ANC. Su presidenta Elisenda Paluzie es la más partidaria de la disyuntiva “O Puigdemont o elecciones”. En una entrevista a 'El Punt Avui' durante este puente dejó claro que “las elecciones no deben dar miedo si JxCAT, ERC y la CUP denuncian juntos que el Estado no admite los resultados”.

Puigdemont cada vez se encuentra más solo en la opción de convocar elecciones pero todavía hay sectores, como la ANC, que avalan esta alternativa

A Puigdemont todavía le tienta acudir a las urnas y enterrar a ERC para erigirse con la hegemonía del bloque electoral soberanista. Y, después, consolidar esta posición con una candidatura propia en las municipales que arrincone al PDeCAT. Sin embargo, los riesgos son muy grandes.

Pendientes de Alemania

Para colmo, la justicia alemana también juega. En los próximos días decidirá sobre si entrega a Puigdemont a las autoridades españolas, si puede volver a Bélgica –reforzando el concepto del “Espacio Libre de Bruselas– o si le obligan a permanecer en Berlín durante más tiempo. Cualquier decisión debilitará o fortalecerá su posición política y podría resultar determinante sobre la decisión final que avale el propio Puigdemont para la Generalitat. Cualquiera de estos factores resulta mucho más relevantes que el pleno de mañana.

Cataluña

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