LOS SINDICATOS PREPARAN ESCRACHES a la alcaldesa

Ultimátum de los empleados municipales a Colau: "Le vamos a dar su propia medicina"

¿Cómo puede ser que una persona que se define de izquierdas, demócrata y progresista no quiera ni sentarse a escuchar lo que le tienen que decir sus trabajadores?”, se duele el personal municipal

Foto: Más de un millar de trabajadores se concentraron en la plaza de Sant Jaume de Barcelona. (EC)
Más de un millar de trabajadores se concentraron en la plaza de Sant Jaume de Barcelona. (EC)

“No habrá descanso. Seguiremos la agenda de la alcaldesa para reivindicar un convenio digno. No le daremos respiro. No es acoso. Es presión. Y también hemos pedido permiso para concentrarnos los días que haya pleno municipal de Barcelona desde ahora hasta el mes de agosto”. Así de contundente se muestra un dirigente sindical del Ayuntamiento de Barcelona hablando de Ada Colau y de las negociaciones entre trabajadores y equipo de gobierno del consistorio para firmar un nuevo convenio colectivo, que afectará a 14.000 empleados. Este viernes, más de un millar de trabajadores se concentraron en la plaza de Sant Jaume de Barcelona mientras se celebraba el pleno del ayuntamiento para pedir diálogo y que se negocie, de una vez por todas, el convenio colectivo.

Colau, pues, lo tiene claro, con un ultimátum encima de la mesa: hace años, ella se vestía de ‘abeja Maya’ o de ‘pantera rosa’ para realizar escraches a los políticos que gobernaban. Aparecía en el momento más inoportuno o insospechado y chafaba el acto. Ahora, los trabajadores se disfrazarán de eso, de trabajadores, para reivindicar los derechos que el consistorio parece negarles. “Será darle su propia medicina. ¿Es que ya no se acuerda de cuando ella clamaba en el desierto? ¿Cómo puede ser que una persona que se define de izquierdas, demócrata y progresista no quiera ni sentarse a escuchar lo que le tienen que decir sus trabajadores?”, se duelen los representantes del personal municipal.

Porque los empleados del consistorio barcelonés llevan desde el año 2008 sin convenio y con recortes que suponen la pérdida de un 14,79% del poder adquisitivo. En el año 2012 debía firmarse el nuevo convenio, pero los brutales recortes acometidos por las administraciones no solo lo impidieron, sino que obligaron a esquilmarles parte del sueldo. En el año 2015, el convenio fue denunciado por los trabajadores, ya con el nuevo equipo de Ada Colau en el poder. Pero como quien oye llover. El consistorio, supuestamente de izquierdas y progresista, acabó siendo el más reaccionario de la historia.

Cuando comenzó la legislatura, en una de las poquísimas ocasiones en que representantes de los trabajadores se pudieron reunir con el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, este les espetó: “No confiamos en ustedes porque ustedes son la casta”. Era la consigna para avisarles de lo que se les venía encima. Y Colau no le decepcionó. A día de hoy, tras estar tres años en el cargo, es la primera titular de la alcaldía que no se ha reunido nunca con los sindicatos. “El equipo de gobierno se pasa la representación sindical por el forro. No les importa lo que digamos. Y, encima, son muy arrogantes”, explica a El Confidencial un alto dirigente sindical, que coincide con el perfil que se hace desde estamentos políticos.

Peticiones muy alejadas

Los sindicatos no piden mucho: los pactos a que llegaron los sindicatos CCOO, UGT y CSIF con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, permiten, por primera vez, abrir la puerta a negociar mejoras en las condiciones de los funcionarios, tras años de ahogo. “Se reconoce un incremento salarial del 5,75% fijo en 4 años y un 0,3% anual más, lo que totalizaría una subida del 6,65% hasta el 2020. No es el 15% de pérdida del poder adquisitivo, pero es una pequeña recuperación. Además, deja la puerta abierta a negociar la jornada de 35 horas y la recuperación de algunos días de fiesta que había antes y que nos fueron retirados, los ‘moscosos’ y los ‘canosos”, añaden las fuentes.

El Ayuntamiento de Barcelona no está por la labor. Solo acepta negociar algunos cambios en el tema de la conciliación familiar, permitiendo que se varíen los horarios (pero trabajando las mismas horas) y, por supuesto, nada de los incrementos salariales demandados ni de la jornada de 35 horas. “Lo único que ofrecen es un incremento salarial del 0,57% por año hasta el 2020, sin efectos retroactivos. Y, además, no quiere saber nada de lo sucedido hasta ahora, cuando normalmente, al negociarse un convenio y hablar de recuperación del poder adquisitivo se tiene en cuenta el pasado. Y aquí hay la agravante de que el convenio fue denunciado en el 2015”, se quejan los representantes de los trabajadores.

Desde el ámbito sindical se advierte de que “hemos entrado en guerra”. Y varios líderes sindicales consultados por este diario se duelen de que “la Administración no se ha prestado a negociar nada. Hay una falta total de diálogo. El Ayuntamiento de Barcelona tiene muchos problema. Ya se ha visto que Colau no pudo aprobar ninguno de sus proyectos por falta de apoyos políticos. En el ámbito laboral, hay también falta de diálogo. Parece que no hay interés en llegar a ningún tipo de acuerdo”.

De hecho, el comité de empresa quiere llegar a algún acuerdo antes de las vacaciones de verano. “Después, ya será casi imposible llegar a un acuerdo, porque entraremos en periodo preelectoral. Ellos tienen elecciones municipales el año que viene. Y nosotros tenemos las nuestras, por lo que será difícil llegar a algún acuerdo en materia de convenio”, señala un representante de los trabajadores. Y advierte: “Dependerá de lo que el Ayuntamiento haga, pero es evidente que cada vez seremos más agresivos. No podemos estar sin convenio 'in eternum”.

Por primera vez, el mundo sindical unido

Los sindicatos no confían en que la situación pueda tener una salida viable. Colau y su equipo llegaron a la alcaldía como agitadores sociales. En un principio, convocaban ellos asambleas de trabajadores para tomar decisiones políticas que interesaban al equipo político del consistorio. Alguien les avisó de que eso no era correcto, porque, en realidad, el equipo de gobierno del Ayuntamiento es la patronal y no puede convocar asambleas para aprobar lo que les interese. Eso se ha de negociar en una mesa con el comité de empresa. Pero Pisarello ya se lo había dejado claro: “Ustedes son la casta…”.

Se da la circunstancia de que, por primera vez en 30 años, los tres sindicatos mayoritarios del Ayuntamiento de Barcelona, CCOO, UGT y Sapol, se ponen de acuerdo 100% en todas sus reivindicaciones. Y justamente es la primera vez que el ayuntamiento practica el autismo político con sus trabajadores. “Da la sensación de que no quieren ser interlocutores y que menosprecian a los tres sindicatos que representamos a más del 95% de los empleados del ayuntamiento”, se duele un veterano sindicalista.

Y otro remacha: “Cuando llegaron al ayuntamiento, Colau y los suyos no tenían ni equipo ni experiencia para hacer funcionar la Administración. Fuimos los trabajadores los que tiramos las cosas adelante. No dejamos que el Ayuntamiento de Barcelona se colapsase. Hemos negociado temas puntuales de internalizaciones, como las del personal de las guarderías, para solucionar situaciones precarias. Quienes hicimos sacrificios, fuimos nosotros, los trabajadores. Por eso creemos que hemos hecho un ejercicio de generosidad sin precedentes y que nos merecemos un convenio digno”.

De ahí que preparen un 'annus horribilis' de Colau. No sólo seguirán su agenda pública para presentarse en los sitios en los que haga comparecencias para protestar: habrá también ‘actuaciones’ sorpresa. La arrogancia de la nueva izquierda ha tenido el dudoso mérito de haber acabado con la paciencia de los trabajadores. El comité de empresa está dispuesto a que no acabe también con su dignidad.

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