Ahora busca un presidente para la Mesa

ERC abre la puerta a un Gobierno técnico de la Generalitat y que Puigdemont siga fuera

El Gobierno técnico tendría una presidencia técnica y un Consell Executiu operativo, al frente del cual estaría la propia Marta Rovira. La presidencia de Puigdemont solo sería simbólica

Foto: La secretaria general de ERC, Marta Rovira. (EFE)
La secretaria general de ERC, Marta Rovira. (EFE)

El antiguo 'conseller' de Economía Andreu Mas-Colell fue el primero que planteó la solución de un Gobierno técnico para la Generalitat en un artículo del diario 'Ara'. Lo que ha logrado ERC, a través de su secretaria general, Marta Rovira, en estos dos días de negociación en Bruselas, ha sido abrir la puerta a la constitución de este 'Govern tècnic' encabezado por un “presidente técnico”. Fuentes de ERC prevén que Marta Rovira ya se encuentre hoy de vuelta en la capital catalana con esta primera victoria en el bolsillo: haber roto la dialéctica de “o Puigdemont o Puigdemont”, que estaba defendiendo a muerte el expresidente desde la capital belga.

ERC, por tanto, se ha alineado con la línea realista que ya están defendiendo la vieja guardia del PDeCAT y que incluiría al expresidente Artur Mas: una legislatura larga, que sirva para reducir la presión social que ha supuesto el proceso de secesión y alejada de las excentricidades que propone Carles Puigdemont desde Bruselas. Este nuevo frente se opone a las investiduras telemáticas o a las presidencias a distancia. Hace falta un presidente de verdad, en el Palau de la Generalitat. Y tal vez no sea Puigdemont. Una manera es que también se tenga que nombrar vicepresidente a Oriol Junqueras, de modo que haya una cadena de legitimidad. Un presidente que no puede ser investido, un vicepresidente que renuncia, todos ellos legítimos; y al final la persona que asumirá la presidencia.

ERC abre la puerta a un Gobierno técnico de la Generalitat y que Puigdemont siga fuera

La prioridad de ERC, como la del PDeCAT, pasa por levantar la suspensión de la autonomía cuanto antes. El fin del 155. Para ello tiene que haber un Gobierno catalán. Y fuentes de ambos partidos explican que lo que hace falta ahora es reconducir la posición de JxCAT, radicalizados por un Puigdemont que está buscando una salida personal. Legítima, pero que se olvida de las necesidades globales del soberanismo.

El Gobierno técnico tendría una presidencia técnica y un Consell Executiu operativo, al frente del cual estaría la propia Marta Rovira, que ejercería de 'consellera en cap'. Puigdemont desempeñaría de forma excepcional una presidencia de honor, o presidencia emérita, desde Bruselas, y basada, sobre todo, en su valor simbólico. Una maniobra para salvar el programa legitimista con el que se presentó JxCAT. Artur Mas dimitió esta semana y enseñó el camino a Puigdemont. Ahora Marta Rovira se ha encargado de abrirle la puerta.

Factor Puigdemont

Sin embargo, el expresidente es imprevisible. Fuentes de su entorno en Bruselas no descartan que todavía pueda haber sorpresas: por ejemplo, una autoinmolación volviendo a Cataluña y siendo detenido. O que intente romper JxCAT para torpedear la sesión del 17 de enero, cuando se tiene que constituir el pleno del Parlament para abrir la nueva legislatura.

Puigdemont sigue siendo el único candidato a presidir la Generalitat. Pero el frente soberanista está abierto a alternativas más realistas

Carles Puigdemont todavía sigue siendo el candidato. El único que opta a la presidencia. Pero ERC ha marcado sus líneas rojas: no saboteará la legislatura, no forzará el reglamento. Y busca un presidente del Parlament que asuma responsabilidades en una legislatura compleja. Por eso le siguen insistiendo a Carme Forcadell que acepte el puesto de presidenta del Parlament prometiéndole un mandato mucho más tranquilo. Por ahora, Forcadell se resiste, apoyada por sus abogados.

Una autoridad superior

Además de un presidente de Mesa, ERC espera que una autoridad superior afirme en público lo mismo que ellos ya murmuran en privado: que no se puede ser presidente de la Generalitat desde Bruselas. Ese papel lo han de asumir los letrados del Parlament, de manera que ellos no parezcan traidores ante la ANC, que está pidiendo más unilateralidad, y las bases del independentismo. Será el primer paso para el camino que ya marcó Gabriel Rufián, cuando, en un desliz, avanzó que Carles Puigdemont tal vez no sería el futuro presidente catalán.

Para ello, el primer paso es constituir la Mesa. Una vez que se cree, será la que encargue a los letrados del Parlament un dictamen sobre cómo investir a Carles Puigdemont por control remoto. ERC y el PDeCAT esperan que sean los equipos jurídicos de la cámara catalana y no ellos los que devuelvan a Puigdemont al mundo real. El independentismo está tan acostumbrando a perder que ahora le está costando, y mucho, gestionar su victoria del 21-D.

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