La herencia exconvergente financia JxCAT

El PDeCAT va el 21-D en coalición consigo mismo para cobrar las subvenciones de CDC

La razón es que JxCAT, la plataforma que encabeza Carles Puigdemont para presidir de nuevo la Generalitat, no puede recibir ayudas electorales y las campañas acaban siendo caras

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, durante su intervención en un acto del PDeCAT. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, durante su intervención en un acto del PDeCAT. (EFE)

El pasado siempre vuelve, reza el dicho. Y en el caso del PDeCAT lo hace en forma de las subvenciones que percibirá para financiar la campaña a las autonómicas del 21-D. Estas subvenciones las recibirá gracias a que concurre en coalición. ¿Con quién? Prácticamente consigo mismo, porque Junts per Catalunya (JxCAT) es legalmente una coalición entre PDeCAT y CDC, partido inoperativo pero todavía existente. Así se ha registrado ante la Junta Electoral Central, como consta en un documento al que ha accedido El Confidencial.

La razón es que JxCAT, la plataforma que encabeza Carles Puigdemont para presidir la Generalitat, no puede recibir subvenciones electorales y las campañas son caras. El coste medio de unas autonómicas es de 2,5 millones de euros, según explican fuentes de diversas campañas catalanas. Buena parte de esos fondos se abonan con ayudas públicas en base a los resultados anteriores. Pero el PDeCAT carece de resultados anteriores. Nació en 2016. Y las últimas autonómicas catalanas fueron en 2015.

Además, el PDeCAT se encuentra sin fondos. No pudo formar grupo parlamentario en el Congreso, con lo que perdió más de dos millones de euros. Y su hombre del dinero, Germà Gordó, no solo ha sido expulsado del partido, es que ha creado su propia formación política y compite con JxCAT en estas autonómicas.

Mientras que ERC usa sus resultados en Junts pel Sí sin mayor problema, tal y como contempla la ley, el PDeCAT no podía hacer lo propio. Para aprovechar los resultados de Junts pel Sí, el PDeCAT necesitaba a CDC, la última formación que había logrado resultados. La ley prevé que una formación que se presente a las elecciones perciba 16.101 euros por cada escaño obtenido, además de otros 0,61 euros por cada voto conseguido y otros 0,17 euros por cada elector de cada provincia, siempre que además de lograr escaño pueda constituir grupo parlamentario. Todo ese dinero corresponde a CDC y ese es el auténtico fondo de comercio que ahora aprovecha Puigdemont para echarle un pulso al líder de ERC, Oriol Junqueras.

Por eso se concurre en coalición, aunque sea tan forzada como esta. Por mucho que ahora Puigdemont y los suyos se hagan los olvidadizos con ese pasado que siempre vuelve. Oficialmente se reniega de CDC, se veta para las listas a los alcaldes más convergentes e incluso la nueva musa del movimiento, Elsa Artadi, deja el PDeCAT días antes de que el expresidente la coloque en el número ocho en la lista por Barcelona. Pero con la boca pequeña se cuela a CDC por la puerta de atrás para beneficiarse de las ayudas públicas que de otro modo no podrían obtener.

Sin contestación

Representantes de JxCAT consultados sobre el coste de la campaña y cómo pensaban financiarla han evitado dar una respuesta al respecto.

En todo caso, la coalición es un cúmulo de irregularidades, tal y como se ha publicado en 'Confilegal'. Para empezar, es discutible que CDC y el PDeCAT sean dos partidos diferentes. Más bien suponen la prolongación de la misma formación política. Artur Mas preside el PDeCAT pero fue el presidente de CDC, que en la documentación entregada a la Junta Electoral aparece presidido por Jacint Borràs, el padre de la 'exconsellera' Meritxell Borràs, ahora en prisión. Hay pequeños detalles sin importancia como que Jacint Borràs no ha podido dar su visto bueno a coalición electoral alguna, más que nada porque murió el pasado 12 de septiembre.

El PDeCAT y CDC comparten algo más que la figura de Artur Mas y el grueso de sus militantes: también sede, teléfono, personal y número fiscal

Pero hay más: PDeCAT y CDC comparten la misma sede, Calle Provença 339; el mismo teléfono, 932363100, e incluso el mismo número de identificación fiscal. Para querer romper con el pasado, la mochila de Puigdemont resulta más que abultada.

Cúmulo de irregularidades

La propia coalición se ha llevado a cabo a través de un cúmulo de irregularidades, fruto de la improvisación con la que se está moviendo el independentismo. La coalición JxCAT se ha creado violando los estatutos de los dos partidos, ya que tanto los de la antigua Convergència y como los del PdeCAT fijan que las coaliciones electorales se aprobarán en un congreso o en una votación de las bases, algo que se ha incumplido. Las personas que inscriben dicha coalición no son los representantes legales de los partidos en cuestión y uno de ellos, el ya mencionado Jacint Borràs, tampoco podría hacerlo porque falleció. Además, JxCAT se registra ante la Junta Electoral el 13 de noviembre, fuera del plazo establecido, que era el 7 de ese mismo mes.

Si la sentencia del caso Palau sale antes del 21-D, tal y como está previsto, todos dirán que CDC no tiene nada que ver con la candidatura que encabeza Puigdemont y que es ajena al mundo convergente. La realidad y las ayudas públicas, en cambio, revelan otra cosa.

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