citado en la audiencia nacional

Lluís Puig, 'el último exiliado': se marcha a Bruselas para no declarar

En un principio era Meritxel Borràs una de las cinco figuras que no iban a comparecer ante la Audiencia. Borràs ha regresado para declarar, pero Lluís Puig se ha quedado en Bélgica

Foto: Puig, ex 'conseller' de Cultura de Cataluña en el Parlament, en julio. (EFE)
Puig, ex 'conseller' de Cultura de Cataluña en el Parlament, en julio. (EFE)

Lluís Puig no era uno de 'los cinco exiliados de Bruselas'. No se encontraba en la lista de los integrantes del cesado Govern catalán que se esperaba que no fueran a declarar este jueves, 2 de noviembre, ante la Audiencia Nacional. Sí lo estaba Meritxel Borràs, que no iba a comparecer. Finalmente sus nombres se han dado la vuelta: Borràs ha regresado desde la capital belga, escenario de la 'huida' de Puigdemont y de algunos de sus más próximos, y Puig se ha quedado al lado de su líder en Bruselas.

Un total de 13 exmiembros del equipo de Gobierno de Carles Puigdemont, además del propio expresidente de la Generalitat, han sido llamados por la Justicia para declarar por los presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación, todos ellos (más otros delitos conexos) por la declaración de independencia que se votó el pasado 26 de octubre en el Parlament catalán. Puig, que estaba en Bruselas, había regresado a España dos días antes de la cita judicial, aunque no se sabía si comparecería o no.

Su ausencia de la Audiencia Nacional pasó totalmente desapercibida, como tampoco ha destacado dentro del Govern, donde llegó como 'conseller' de Cultura en julio de 2017, en sustitución de Santi Vila, que dejó el cargo entonces para asumir la Conselleria de Empresa i Coneixement y que ahora se presenta como un potencial candidato a la presidencia de la Generalitat. Desde entonces, Puig no ha sido uno de los nombres que más haya atraído la atención mediática: ha sido más un hombre de cultura que de palabras polémicas.

Puig (Tarrasa, 1959), había sido responsable de la Dirección General de Cultura Popular, Asociacionismo y Acción Cultural antes de asumir su nuevo cargo, en una de las carteras con menos presupuesto del Govern. Tiene una intensa carrera relacionada con las artes: ya en 1984 obtuvo el Premio Nacional de Danza, y tiene estudios de música, danza y producción audiovisual, así como de Humanidades por la Universitat Oberta de Catalunya.

Puig no ha sido uno de los nombres que más haya atraído la atención mediática: ha sido más un hombre de cultura que de palabras polémicas


Además, fue director artístico del Mercado de Música Viva de Vic, y director de la Feria Mediterránea de Manresa. Además de su cargo en la dirección de Cultura Popular —que mantuvo hasta julio de 2017—, es responsable de Cultura en el Partit Demòcrata Europeu Catalá (PDeCAT), donde se integró directamente, sin pasar antes por la extinguida Convergència Democràtica de Catalunya (CDC).

Tan integrado está en el mundo de la cultura y tradición catalanas que ha participado en más de un libro sobre esta temática, como 'Terregada: apunts sobre folklore de Terrassa', del que fue coordinador, y fue director artístico de 'El Laberint d'Arcàdia', una obra de teatro representada en el marco de los Juegos Olímpicos de Barcelona en homenaje a la historia del infante Martí, que vendió la Villa de Terrassa a la Casa de Barcelona para poder costearse los preparativos para la conquista de Sicilia en el siglo XIV.

Lluís Puig. (EFE Toni Albir)
Lluís Puig. (EFE Toni Albir)


Durante su paso por la Conselleria de Cultura dirigió la batalla contra Aragón para mantener las 44 obras de arte que Cataluña tenía expuestas en el Museo de Lleida y que la Justicia obligaba a devolver a Huesca. En total eran 97 las piezas reclamadas: 53 que se encontraban en el Museo Nacional de Arte (MNAC) de Barcelona y las 44 del Museo Diocesano de Lérida —y otras dos que Cataluña dice haber extraviado—.

Poco después de asumir el cargo y unos meses antes del referéndum del 1 de octubre, Puig fue quien, después de que la Guardia Civil entrara en el Palau de la Generalitat y en la sede del Parlament por la trama de financiación ilegal de CDC —el conocido como 'caso del 3%—, insistió en la necesidad de mantener la sonrisa. "Si hay un requerimiento judicial, a nosotros no se nos borran los discos duros, tenemos los ordenadores muy bien", dijo, en relación a la información desaparecida de los ordenadores del Partido Popular en el marco de la investigación de su financiación irregular.

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