sànchez y cuixart, a prisión

El independentismo ya tiene nueva arma: ahora habla de "presos políticos"

Con un lenguaje sumamente belicista, las redes sociales han comenzado a echar humo. Algunos llaman a la guerra contra el Estado, otros insultan y otros son más comedidos y hablan de error

Foto: Llegada a la cárcel de Soto del Real, en Madrid, de un furgón de la Guardia Civil con los líderes de la ANC y Òmnium. (EFE)
Llegada a la cárcel de Soto del Real, en Madrid, de un furgón de la Guardia Civil con los líderes de la ANC y Òmnium. (EFE)

Con 'los Jordis' (Jordi Sánchez y Jordi Cuixart) en prisión, el independentismo ha comenzado a desempolvar otra campaña de propaganda asentada en varios ejes. Al margen de la cacerolada a las 10 de la noche convocada a través de las redes sociales (con desigual resultado según los barrios), para este martes ya han sido convocadas concentraciones a las 12:00 ante los centros de trabajo y a las ocho de la tarde una manifestación en Barcelona.

Pero la campaña se dirime en las redes: el primero de los mensajes a machacar es la repetición hasta la saciedad de que son "presos políticos". El mensaje subliminal que se pretende esparcir es que España no es una democracia, sino una dictadura, aunque algunos mensaje son explícitos en este sentido. Incluso una de las agrupaciones de ERC ha lanzado la pregunta de “¿Presos políticos en un país que se denomina ‘democrático’ del siglo XXI?”.

El portavoz republicano, Sergi Sabrià, aprovechó su presencia en la radio pública para advertir: “Hemos hecho la última propuesta de diálogo, se han pasado de vueltas, estos encarcelamientos cierran muchas puertas”. Y puso la guinda de por dónde irán los tiros próximamente: “La comunidad internacional ha de ver encarcelamientos como una agresión y ha de intervenir de una vez y no dejarnos solos”.

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, fue uno de los primeros en reaccionar. Tuiteó: “Encarcelar a Cuixart y Sànchez es una muy mala noticia. Pretenden encarcelar ideas, pero nos hacen más fuerte la necesidad de libertad”. La presidenta del Parlament, Carme Forcadell, manifestó: “Dirigentes pacíficos, impulsores de movilizaciones multitudinarias sin incidentes, a la cárcel. Injustificable. No estáis solos, os queremos en casa”.

El consejero de Exteriores, Raül Romeva, en cambio, tuiteó en inglés: ‘Leaders of Catalonia’s civil society movement jailed. This is how the new member of UN Human Rights Council responds to our offer of talks”. En el mismo sentido se expresó el eurodiputado Ramon Tremosa. El exconsejero de Presidencia Francesc Homs aprovechó para demostrar la "vergüenza" de un tuit emitido por Arsenio Escolar con motivo de la recepción de la fiesta del 12 de octubre.

Y Barcelona en Comú, la plataforma de la alcaldesa Ada Colau, no se quedó atrás: “Gravísimo que decreten prisión para Cuixart y Sànchez. Gravísimo ataque a la democracia y derechos básicos. ¡Ni un preso político! ¡¡Todo el apoyo!!”, decía un tuit de esta formación. La alcaldesa, por su parte, tuiteó: “¡¡Rechazo frontal a la prisión preventiva para convocar una manifestación pacífica!! Es una barbaridad. Todo el apoyo, Òmnium y Asamblea”. La concejala Gala Pin, del núcleo duro de Colau, también arreció en las redes: “Ataque a democracia, intolerable la prisión preventiva de Cuixart y Sànchez. Presos políticos por organizar movilizaciones pacíficas”. Y su segundo teniente de alcaldía, Jaume Asens, fue por el mismo camino.

No deja de ser curioso, en cambio, el de Agustí Colomines, responsable de la Escuela de Administración Pública de la Generalitat, que va más allá y cuyo mensaje subliminal que hace referencia a los ‘colaboracionistas’ adquiere aquí tintes dramáticos: “España es ya Turquía. Un Estado antidemocrático que persigue personas por sus ideas. Lo peor son los colaboracionistas”. Su compañero de filas, Carles Campuzano, diputado del PDeCAT, también se refirió al mismo país: “La prisión para Jordi Sànchez y Jordi Cuixart: España quiere ser como Turquía”.

El líder socialista catalán, Miquel Iceta, en cambio, se mostró más comedido: “La decisión de la jueza nos parece desproporcionada. El 23.09 ya criticamos que se acusase de ‘sedición’ a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart”. Su compañero de partido, Jaume Collboni, tercer teniente de alcaldía de Barcelona, le apoyó: “Judicializar la política era un error. Lo denunciamos. Hoy, las consecuencias: una decisión desproporcionada que agrava el conflicto”.

Con un lenguaje sumamente belicista, las redes sociales han comenzado a echar humo. Algunos llaman a la guerra contra el Estado, otros insultan directamente, otros amenazan y otros son más comedidos y hablan de error o critican con dureza al Estado o a la ‘dictadura’. Nada de la jueza, que teóricamente ha visto indicios de delito. Hay algunos que son inquietantes: “¡Os devolveremos a casa! Ante la represión, seguimos organizándonos y tomamos las calles hasta la República Catalana”, decía el tuit del Comité de Defensa del Referéndum (CDR) del Eixample Dret, uno de los barrios céntricos de Barcelona. Los ‘duros’ de la CUP también toman cartas en el asunto: “Ser un muro indestructible contra la represión. No desviarnos ni un milímetro del objetivo de proclamar YA la República”, decía Endavant, el núcleo más radical de los antisistema. Y resucitan las milicias populares. “Los últimos acontecimientos piden respuesta en las calles. Volvamos a las empapeladas y a las movilizaciones. Pronto, nuevos carteles y fechas en la web”, dejaban caer los de Empaperem, responsables de la masiva colocación de carteles en las calles de Cataluña.

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