Barcelona queda paralizada

El éxito de la huelga general fuerza aún más a Puigdemont a declarar la independencia

El éxito de la convocatoria, la paralización de la capital catalana y las movilizaciones dan fuerza a los sectores independentistas a favor de la DUI

Foto: Manifestación en la plaza de la Universidad de Barcelona. (EFE)
Manifestación en la plaza de la Universidad de Barcelona. (EFE)

El éxito de la huelga general ayer se debió a tres factores: el impulso de la Generalitat que facilitó que se sumasen los funcionarios; la paralización del transporte público apoyada por la CGT en TMB, y la simpatía de las clases medias movilizadas por las imágenes de asalto policial a los colegios electorales durante el referéndum del 1 de octubre. Con las calles inundadas de manifestantes, el presidente Carles Puigdemont está más obligado que nunca a hacer su proclamación de independencia, por mucho que quiera retrasarla.

El éxito de la huelga general fuerza aún más a Puigdemont a declarar la independencia

Puigdemont está ganando tiempo a cuenta del recuento definitivo de los votos del 1-O, que en este momento ya suman 2,3 millones de papeletas, de las que el 90% se pronunciaron por el sí, según lo que anunció públicamente la Generalitat.

Pese a la más que evidente falta de garantías, Puigdemont y su Gobierno han dado por bueno el resultado y lo consideran “vinculante”, en palabras del propio Puigdemont en su rueda de prensa de esta semana.

TV3 ayer se esforzó en dos cosas: en que la Generalitat no había convocado la huelga —cierto, pero la facilitó hasta llegar al nivel de pagar a los funcionarios por no trabajar, y la animó tanto institucionalmente como a través de los medios de comunicación públicos— y en evitar recordar que la idea de la huelga fue de la CUP y que se celebró el 3 de octubre, el mismo día que había propuesto la CUP. De la convocatoria formal, se encargaron CGT y otros sindicatos minoritarios. Pero el éxito de la convocatoria, la paralización de la capital catalana y las movilizaciones dan fuerza a los sectores del independentismo que quieren una declaración unilateral de independencia (DUI) y que la quieren ya.

El éxito de la huelga general fuerza aún más a Puigdemont a declarar la independencia

Miembros de la ANC han estado haciendo de piquetes informativos durante el paro de hoy. Y además han sido informativos de verdad, sin destrozos y sin forzar a nadie. Que una de las movilizaciones bajara por Via Laietana y se plantase ante el Parlament y que esta fuese la manifestación más masiva del día deja un mensaje implícito de los estudiantes y otros miembros que participaron en ella: estaban pidiendo que la Cámara catalana declarase la independencia. Sin dilaciones.

Sectores reforzados

Así, los sectores que quieren la DUI vuelven a salir reforzados, igual que pasó el 1-O. La ANC y la CUP son la punta de lanza de esta opción y su peso cada vez es más importante. Lo que empezó como una revolución palaciega el 6 y 7 de septiembre con la aprobación de la ley del referéndum y la de transitoriedad en el Parlament, es ahora una insurrección, cada vez más escorada a la izquierda. Una revuelta en las calles en que la CUP marca el paso y el PDeCAT, por el contrario, avanza arrastrando los pies.

A la Generalitat le gustan las movilizaciones porque amplían la base social del independentismo, pero el Govern está perdiendo poder dentro del movimiento

Las movilizaciones, además, están sirviendo para que el independentismo amplíe su base social. Pero al contrario de lo que quiere la gente en las calles, Puigdemont y su Gobierno pretenden aguantar hasta el jueves o el viernes para anunciar los resultados definitivos. Pero no podrá alargar los plazos mucho más. La responsable del recuento de los votos es la responsable del área de Procesos Electorales, Montserrat Vidal Roca.

El peso sobre la Cámara

Una vez que la Administración electoral de la Generalitat notifique al Parlament los resultados electorales, la ley del referéndum establece que se ha de declarar la independencia en 48 horas.

Hoy se reúne la Mesa del Parlament y se prevé que se establezca el nuevo calendario para los próximos días en la Cámara. Puigdemont y su vicepresidente, Oriol Junqueras, quieren ganar tiempo. Pero eso es lo único que pueden hacer. Han ayudado a levantar una insurrección. Y el poder de la insurrección está en la calle. Que el domingo estuviesen en Palau tanto los presidente de la ANC y de Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, como destacados miembros de la CUP refleja que Puigdemont y su Gobierno cada vez pintan menos en lo que está pasando en Cataluña.

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