cumbre con antisistema de italia y alemania

Cientos de anarquistas llegan a Barcelona desde Europa en vísperas de la Diada

Las fuerzas de seguridad vigilan de cerca la cumbre anarquista que está teniendo lugar en Barcelona en vísperas del 11-S

Foto: Una estelada ondea junto a una estelada en Alella, Barcelona. (Reuters)
Una estelada ondea junto a una estelada en Alella, Barcelona. (Reuters)

En las últimas semanas se ha producido en Cataluña un desembarco masivo de anarquistas de toda Europa para participar en la agitación callejera que se prepara con motivo del 1 de octubre. Este desembarco forma parte de la estrategia radical para tensionar la situación y tratar de movilizar al electorado de cara al referéndum independentista. Según ha podido conocer El Confidencial de fuentes solventes, solo de Italia han llegado más de 120 activistas que han ‘okupado’ inmuebles en varios pueblos de la costa al norte de Barcelona. Otro importante colectivo llegó de Alemania, aunque no tan numeroso, que también se instaló en poblaciones vecinas.

Las mismas fuentes explican a El Confidencial que esperan que durante las próximas semanas haya “grandes movilizaciones en las calles catalanas”, con una situación paradójica: mientras las instituciones están controladas por Junts pel Sí y la CUP, las calles estarán solo controladas por la CUP, lo que deja al Gobierno catalán en manos de los radicales, que son quienes modularán la tensión ciudadana.

Este viernes también ha habido una ‘cumbre’ alternativa en Barcelona para decidir cómo se toman las calles hasta el 1 de octubre. La cumbre, en principio, no prevé acciones contundentes el 11 de septiembre, durante la Diada de Cataluña, aunque tras la suspensión de las leyes de ruptura, de la convocatoria del referéndum y las querellas de la Fiscalía contra la Mesa del Parlamento catalán y el ‘Govern’ de Carles Puigdemont, está por ver si se endurecen las protestas en tan significativa jornada.

Solo de Italia han llegado más de 120 activistas que han ‘okupado’ inmuebles en varios pueblos de la costa al norte de Barcelona

En la organización de esta ‘cumbre’, según ha podido conocer El Confidencial, pueden haber participado pequeños colectivos radicales con dilatada experiencia en violencia callejera, algunos de los cuales ya fueron investigados a finales del 2014. Las fuentes consultadas subrayan que “la situación ha cambiado mucho desde entonces, ya que ahora nos encontramos al final de un proceso, circunstancia que puede ser utilizada para volver a incendiar las calles de Barcelona”. Al menos un conocido activista social vinculado a una formación política radical está en el punto de mira policial como uno de los dinamizadores de estos sectores.

El temor es que las revueltas se hagan extensivas a varias ciudades simultáneamente. En los incidentes –que duraron semanas- de Can Vies, en el barrio de Sants, los Mossos d’Esquadra utilizaron todos los efectivos de su Brigada Móvil y la mitad de los recursos operativos de las áreas regionales (Arros). Y eso que los incidentes se concentraban en un solo barrio de la capital catalana. “Si hubiese habido incidentes similares, por ejemplo, en Girona y Tarragona al mismo tiempo, posiblemente no hubiesen sido suficientes los efectivos policiales que tiene la Policía Autonómica”, admiten las fuentes. Ante ello, tanto el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) como la Guardia Civil estarían dispuestos a desplegar a sus unidades de intervención para ayudar a los Mossos d’Esquadra a controlar la situación.

Estado de alerta permanente

Este desembarco de antisistemas coincide en el tiempo con el último llamamiento de la CUP a la movilización. Precisamente el consejo nacional de Poble Lliure, uno de los principales partidos que componen la CUP, aprobó un documento este martes en el que advierten que “hemos de estar dispuestos a mantenernos en un estado de movilización que ha de tener las características siguientes: general, permanente y siempre bajo nuestro control. Hemos de comenzar, en fecha 6 de septiembre, desde ahora mismo, con la máxima movilización a favor de los acuerdos decisivos que tomará el Parlamento de Cataluña. A partir de esta fecha, hemos de ser conscientes de que ya no podremos parar”. Poble Lliure habla de “no darnos tregua ni reposo” y de mantenerse en “estado de alerta de una manera atenta y continuada”.

Con altercados similares en Tarragona y Girona a la vez, es posible que no hubiesen sido suficientes los efectivos policiales

Esta facción ‘cupera’ afirma que “nuestro objetivo es la independencia y hemos de continuar avanzando en cualquier circunstancia”. A continuación, el documento esboza lo que sería la República catalana, que establecería, entre otras cuestiones, la “nacionalización de los sectores estratégicos”, un nuevo sistema fiscal redistributivo y una “seguridad orientada por el principio de autodefensa”, lo que significa “responder siempre con contundencia a las agresiones”.

Prioridad: la desobediencia

También Endavant, el otro partido fuerte que conforma el núcleo duro de los anticapitalistas, advierte en otro documento de fecha 5 de septiembre que “sin desobediencia no hay independencia”. Y subraya que “no es la astucia de los decretos ley, de esquivar la acción de la justicia española, ni mucho menos el ‘de la ley a la ley’ lo que nos llevará a la independencia: es la asunción de que nos hace falta un poder popular democrático que sea una alternativa al poder del Estado español y que esté dispuesto a desobedecerlo y a afirmarse cuando aquél se intente imponer antidemocráticamente”.

La diputada de la CUP, Anna Gabriel, en el Parlament de Cataluña. (EFE)
La diputada de la CUP, Anna Gabriel, en el Parlament de Cataluña. (EFE)

Los duros de la CUP advierten también de que “sin asumir hasta las últimas consecuencias el embate desobediente con el Estado español, corremos el riesgo de quemar la carta del referéndum y reproducir un nuevo 9-N. Desgraciadamente, este escenario todavía es probable hoy si el Gobierno catalán no pone toda la carne en el asador”. Asumen, asimismo, que con el actual secretismo del ‘procés’ se corre el riesgo de dar paso a “un referéndum falto de las garantías más básicas” o facilitar un pacto con el Estado. “Este es el escenario que el independentismo ha de evitar”, avisan.

Por ello, reclaman que el independentismo articule “una movilización lo suficientemente amplia, numerosa y sostenida para conseguir la masa crítica suficiente para articular la ruptura con el Estado español”.

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