puigdemont no explica cómo comprará las urnas

Cumbre urgente para frenar la desconfianza entre los impulsores del 'procés' catalán

Hay tensión interna entre tres consellerias: Presidencia (Carles Puigdemont), vicepresidencia (Oriol Junqueras) y Governació (Meritxell Borràs). Un panorama de todos contra todos.

Foto: Meritxell Borràs, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. (EFE)
Meritxell Borràs, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. (EFE)

Los diversos actores que impulsan el “procés” independentista se han instalado en la desconfianza. La CUP ya no se fía de sus socios del PDeCAT y ERC, que ocupan la Generalitat. A su vez, la ANC y Òmnium también miran ahora con recelo hacia el Palau, después de que hoy se supiese que la homologación del concurso para comprar las 8.000 urnas había quedado desierto. Y, además, hay tensión entre tres consellerias: Presidencia (Carles Puigdemont), vicepresidencia (Oriol Junqueras) y Governació (Meritxell Borràs). Un panorama de todos contra todos.

Puigdemont ha querido calmar a todos los protagonistas y ha aprovechado para ello otra “cumbre” en Palau en la tarde del martes. Desde la Generalitat han asegurado que se trataba de una reunión de “estado mayor del procés” y que esta ha coincidido hoy con el hecho de que se haya desvelado el hecho de la compra de las urnas quedaba desierto. Puigdemont ha vendido a los grupos independentistas “tranquilidad” y ha asegurado que se comprarán las urnas. No se ha explicado cómo.

La CUP ha mostrado su “perplejidad” ante el fracaso del concurso, según ha manifestado la diputada Mireia Boya. Y la sensación en la ANC y Òmnium era la misma: si la decisión había sido externalizar la dirección política del referéndum pero internalizar la ejecución de la consulta, no se comprenden como tres meses antes, no hay ni urnas, ni empresa para llevar a cabo el recuento informático, ni sedes para votar, ni base de datos para garantizar un censo; además de que tampoco se haya constituido una junta electoral.

Esta situación está haciendo que Puigdemont esté organizando por un lado una agenda paralela con la ANC y Òmnium, y por otro, con un comité de operaciones alrededor del Palau Robert, p y del que forman parte, entre otros, Artur Mas y el ex secretario general de ERC, Joan Puigcercós, con lo que todo lleva a ecos del 9-N. Precisamente lo que la Generalitat asegura que no pasaría. Esta agenda propia de Puigdemont se lleva a cabo al margen del resto de los miembros del Govern. Con lo cual, más suspicacias entre socios.

Encargo a Junqueras

En septiembre de 2016, cuando Carles Puigdemont superó la moción de confianza en el Parlament, el president encargó a Oriol Junqueras y a Raül Romeva la organización del referéndum con toda la solemnidad. A tres meses de la consulta y casi nueve meses después la designación de estos dos cargos de ERC, esta organización se percibe como muy retrasada por la mayoría de los actores del “procés”. Junqueras hace alarde de que tiene la Agencia Tributaria de Catalunya lista para empezar a recaudar a todo el día 1 de septiembre. Pero no parece suficiente.

En especial, en Governació. Meritxell Borràs, sobre la que ha caído una querella de la Fiscalía. Borràs considera que la responsabilidad debería haber recaído sobre Junqueras. En cambio, Junqueras alega que ha de ser Governació quien asuma la responsabilidad de la compra de las urnas. La misma que al declarar el concurso desierto, ahora nadie quiere asumir.

En el PDeCAT se ve con desconfianza que Oriol Junqueras evite asumir responsabilidades pese a que se le encargó organizar el referéndum

En la Generalitat se manejan diversas opciones para superar la nueva eventualidad: entre ellas una firma mancomunada de todos los consellers para comprar las urnas a un proveedor o un diálogo con alguna empresa que quiera asumir el reto de vender las 8.000 urnas a la Generalitat, un contrato que rondaría los 200.000 euros.

Llegar a septiembre

En medio de tantas tensiones internas, el entorno de Puigdemont prioriza llegar a septiembre. En concreto, al 11 de septiembre. El punto álgido de movilización anual que permita obtener más votos en el 1-O que en el 9-N. Para eso hay que atraer a los “comunes”, el partido de Ada Colau.

Con todo, pese al diseño de internalizar la organización del referéndum, la tendencia sigue siendo centrifugar fuera de la administración catalana. Este fin de semana, por ejemplo, se realizará un gran acto con los ayuntamientos independentistas (AMI) en la que se espera que los alcaldes se comprometan a ceder espacios para la votación, lo que facilitaría que no hubiese más consellers de PDeCAT –Meritxell Ruiz es la consellera de Educació– susceptibles de ser inhabilitados.

Pero no todos los ayuntamientos son independentistas. Municipios como Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat, Badalona, Esplugues o Cornellà, por ejemplo, no son miembros de la AMI. Y ahí la Generalitat tendrá que mojarse para ceder locales propios.

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