Buscan un pacto que abra el espacio político

Las razones de Artur Mas para querer verse con el nuevo Rey

Dado el nivel de enconamiento de las relaciones con el Gobierno, sólo esperan que Felipe VI haga de puente con el ejecutivo que encabeza Mariano Rajoy

Foto: Los reyes Felipe VI y Letizia saludan a Artur Mas el pasado jueves. (Efe)
Los reyes Felipe VI y Letizia saludan a Artur Mas el pasado jueves. (Efe)

De no querer acudir a la coronación a buscar un encuentro con el nuevo rey Felipe VI. El giro copernicano del presidente de la Generalitat, Artur Mas, que ahora quiere una reunión con el nuevo monarca, oculta claves políticas y estratégicas, según han explicado fuentes de diversas formaciones políticas. Por ello, el presidente de la Generalitat pretende reunirse con Felipe VI la próxima semana a pesar de mantener sobre el papel la consulta soberanista para el 9 de noviembre.

Fuentes cercanas a CDC han explicado que, dado el nivel de enconamiento de las relaciones con el Gobierno central, sólo esperan que Felipe VI haga de puente con el ejecutivo que encabeza Mariano Rajoy. En el actual estado de cosas, desde el Palau de la Generalitat se conformarían, como primer paso, con un acuerdo con el PP en la forma, ya que dan por seguro que no podrá alcanzarse un pacto de fondo. O, en otras palabras, cuestionarlo todo pero no la consulta en sí.

Mas estaría dispuesta a modificar la fecha de la consulta, a cambiar la pregunta y, en la práctica, a flexibilizar su postura si se iniciase una fase de diálogo. Cualquier cosa que le abriese el espacio político a CiU que, a medida que pasa el tiempo, se va quedando sin margen de maniobra. Y, según explican las diversas fuentes políticas consultadas, sería por las razones siguientes:

1. Romper el bloqueo inmovilista del entorno Rajoy

La firmeza de Rajoy en no negociar nada de nada está debilitando a Mas. En CiU no se culpa a Rajoy, del que se valoran su afabilidad y corrección. En cambio, se responsabiliza de la negativa granítica del presidente español a su entorno, en especial al papel que juega el catalán Jorge Moragas, director del Gabinete de Presidencia. En CiU se sienten con la mano tendida y lamentan que desde Madrid todo lo que se encuentren sean rechazos. En este sentido, a cinco meses de que se tenga que celebrar la consulta, los convergentes se conformarían con una salida digna.

Mas y Rajoy, en una foto de archivo. (Efe)
Mas y Rajoy, en una foto de archivo. (Efe)

2. Mantener a Unió en el bloque soberanista

La intercesión real también ha de servir para retener a Unió en el bloque soberanista. Unió está por la consulta, que no por el SÍ. Y los democristianos le exigen que la consulta sea legal y pactada con el Gobierno. La actual dinámica amenaza con expulsar a Unió de CiU, según fuentes cercanas a la formación. En los últimos tiempos el presidente de UDC, Josep Antoni Duran i Lleida, no hace más que dar voces de alarma en este sentido, tanto en dirección a Mas como al propio Rajoy. Para Duran y sus compañeros de partido, el peor panorama es el de una declaración unilatateral de independencia en el Parlament, tal y como ya puso de relieve el propio Duran i Lleida en el Congreso.

3. Evitar verse sobrepasado por la ANC

Con la apertura de un diálogo con Rajoy, el principal objetivo de CIU, se espera no verse sobrepasado de nuevo por la Asamblea Nacional de Catalunya (ANC) en caso de si, como se prevé, el Tribunal Constitucional suspende cautelarmente la consulta. En CiU les consta que en este caso la ANC prevé sacar las urnas a la calle el 9 de noviembre, movilizando a sus 50.000 miembros y contando con el apoyo tácito de ERC y las CUP. Este escenario sería muy malo para CiU: una consulta paralela e ilegal. En la medida en que se vea apoyada por la población, Artur Mas se sentiría todavía más debilitado. Las previsiones que manejan los convergentes es que podrían votar entre un millón y millón y medio de personas. La consulta carecería de valor, pero supondría otra muestra de fuerza que colocaría a Mas a remolque de la calle, igual que tras la manifestación de 2012 en la Diada, que llevó al presidente de la Generalitat a convocar elecciones anticipadas con un programa independentista.

La ANC enciende 15.000 velas que forman una urna. (Efe)
La ANC enciende 15.000 velas que forman una urna. (Efe)

4. Mantenerse en el poder

Y al final, todo se basa en mantenerse en el poder. CiU ya descuenta que ERC le superará en las municipales en 2015. Por eso, precisamente, Oriol Junqueras es el principal interesado en que no haya elecciones anticipadas. Pero Artur Mas y los suyos aspiran a volver a ser primera fuerza política en las próximas autonómicas y obtener en estos comicios como mínimo 45 diputados en el Parlament, para seguir gobernando en minoría aprovechando el previsible derrumbe de los socialistas catalanes. Para ello resulta clave abrir el diálogo con Madrid y negociar una salida digna para todas las partes. Porque la actual situación de punto muerto sólo alimenta electoralmente a los republicanos, tal y como se demostrará en las municipales, según las diversas fuentes políticas consultadas.

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