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Los 16 policías que 'desokupan' chalés en la lujosa Marbella: "Siempre estamos de guardia"
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OKUPACIÓN 'DELUXE'

Los 16 policías que 'desokupan' chalés en la lujosa Marbella: "Siempre estamos de guardia"

Desde su creación hace dos años, esta unidad de la Policía Local marbellí ha llevado a cabo 25 desalojos, la mayoría de ellos por mediación. Se han topado con okupas profesionales que arrendaban las casas

Foto: El Grupo de Prevención y Administrativa de la Policía Local de Marbella lucha contra la okupación 'deluxe'. (P.D.A)
El Grupo de Prevención y Administrativa de la Policía Local de Marbella lucha contra la okupación 'deluxe'. (P.D.A)

Un pico desorbitado en la factura de la luz alertó al propietario. Extranjero y residente fuera de España, hacía varios meses que no visitaba su chalé de Marbella, ubicado en la lujosa urbanización de El Rosario, donde fácilmente se encuentran villas por encima de los dos millones de euros. Como suele ocurrir en estas zonas de la Costa del Sol, los lazos vecinales no son estrechos, y nadie se mete en lo que pasa en la casa de enfrente. El hombre decidió llamar a la Policía Local y horas después acabaría sabiendo que era uno de los propietarios a los que le habían okupado su casa. Una problemática que no se circunscribe a barrios populosos y que se reproduce hasta en exclusivas zonas residenciales del país. Tanto, que hace dos años el consistorio marbellí creó una unidad antiokupas que en los últimos dos años ha realizado 25 desalojos: el Grupo de Prevención y Administrativa.

Los agentes que se encargaron de atender la llamada de auxilio de este ciudadano se desplazaron al inmueble y constaron que no estaban ante una okupación al uso. Pues los indicios apuntaban a que la vivienda había sido transformada en un gran invernadero 'indoor' de marihuana que sorbía electricidad cada minuto del día. Se montó un dispositivo conjunto y la entrada y registro constató todas las sospechas. Los policías se toparon con una vivienda destrozada, 'remodelada' a gusto de los narcos, que derribaron paredes e instalaron lámparas y sistemas de ventilación para lograr el máximo rendimiento de la plantación.

Foto: Dispositivo policial para el desalojo de un casal okupa en Benimaclet. (EFE/Biel Aliño)

"Nos encontramos numerosas situaciones en las que las víctimas son ciudadanos extranjeros que tienen aquí una segunda vivienda y que en la mayoría de los casos desconocen que están okupadas" porque en las urbanizaciones muchos de los residentes no saben ni cómo se llama su vecino, explica el responsable de la unidad, el subinspector Jorge Iglesias, que añade que la colaboración ciudadana es más evidente en zonas de bloques de pisos, donde hay más "roce" entre los residentes.

Esta circunstancia provoca que las okupaciones en complejos residenciales se detecten mucho más tarde —"pueden pasarse meses viviendo" sin que nadie se percate— y alimenta la presencia de grupos organizados que han encontrado en esta modalidad delictiva un lucrativo negocio. En la mente de los 16 policías que conforman este grupo se encuentra la de un ciudadano cubano, "al que desalojamos al menos dos veces", que supuestamente estaba al frente de un entramado de okupación de casas que posteriormente alquilaba. Se perdió su pista cuando se supo perseguido por la Guardia Civil por su presunta participación en un entramado de tráfico de drogas.

Se han registrado casos de okupaciones de casas de residentes extranjeros que han fallecido

Fue un caso estrechamente relacionado con el crimen organizado, pero junto a los allanamientos de chalés, la otra casuística que se encuentran estos investigadores es la de las usurpaciones de adosados o pisos, total o parcialmente construidos, que forman parte de promociones que no superaron la crisis del ladrillo. En estos casos, el problema no es únicamente la okupación, sino los problemas de seguridad que conllevan y los graves riesgos que corren sus moradores. Estamos hablando de edificaciones que en ocasiones son un esqueleto de cemento y "con caídas y taludes de más de dos plantas de altura".

"Es un riesgo", advierte Iglesias, que reconoce que en estos casos tienen limitada su capacidad de actuación porque la parte afectada "no suele presentar denuncia". Es una dinámica extendida que se extiende por toda la Costa del Sol, y que —en parte— se ve favorecida por la distinta respuesta penal que tienen el allanamiento y la usurpación. Mientras el primero se recoge dentro de los delitos contra la intimidad, el segundo se agrupa con los que afectan a la propiedad. ¿Pero cuál es la diferencia entre dos figuras penales que se suelen confundir y cómo evitar que la okupación de su casa sea considerada una conducta leve? El subinspector de la Policía Local de Marbella detalla que el allanamiento se produce cuando "alguien entra en mi casa, en mi reducto", en la vivienda donde resido; mientras que en la usurpación se okupa un bien inmueble que tiene propietario, "pero que nunca va por allí", no es su hogar, ni tiene un vínculo. Es el caso, tanto de una esas construcciones semiabandonadas, como un domicilio empleado para alquiler vacacional, por ejemplo.

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Una promoción a medio construir en la que se instalaron okupas. (EC)

"Todo depende del uso de la vivienda", resume Iglesias, que recomienda "mantener las casas con vida, dejar fotografías y efectos personales" con los que se pueda remarcar el allanamiento. Una práctica que sobre todo se tiene que hacer extensible a las segundas residencias. Estas, al contrario de lo que piensa mucha gente, tienen la misma protección que el domicilio habitual, aunque el dueño decida tenerlo cerrado a cal y canto y únicamente resida en él durante unos días.

El tercer tipo de okupación que han detectado en Marbella es la que se produce en chalés propiedad de un residente extranjero que ha fallecido y cuya familia desconoce el deceso. Suelen ser conscientes de delito muy tarde y en ocasiones ni se plantean denunciar o acudir a la justicia porque nunca se han planteado trasladarse a vivir a la ciudad. Son contextos en los que el okupa tiene las de ganar y sabe que puede permanecer una larga temporada en el inmueble.

Protocolo y recomendaciones

"Lo ideal es que lleguemos cuando están entrando y se produzca un desalojo rápido". Aunque no siempre ocurre, y hay que comenzar a andar el camino más largo. El protocolo de actuación de los policías de la unidad está muy marcado en estos casos. Tras recibir la denuncia o tener constancia de una posible okupación, se desplazan al domicilio e identifican los moradores. Se les preguntan si tienen algún título de propiedad o alquiler y se les informa de que están cometiendo una okupación ilegal y de que tienen que abandonar la casa. Se realizan indagaciones en el padrón y en el catastro para confirmar el allanamiento y posteriormente intentan contactar con el propietario, para lo que a veces deben contar con la colaboración de traductores al ser extranjeras un porcentaje respetables de víctimas. La continuación del proceso dependerá finalmente de ellas, de si quieren emprender o no acciones legales.

placeholder El padrón y el catastro son herramientas claves para estos agentes. (P.D.A.)
El padrón y el catastro son herramientas claves para estos agentes. (P.D.A.)

Muchos de los okupas "conocen la normativa, pero nosotros también, y les explicamos que, tarde o temprano, van a ser desahuciados". Pueden abandonar la casa voluntariamente o por orden de un juez. La mediación es la principal herramienta de resolución de estos conflictos que emplean los efectivos del Grupo de Prevención y Administrativa, por eso la mayoría de los 25 desalojos que han llevado a cabo en estos dos años se han producido sin incidentes y con la colaboración de las personas que se encontraban en la vivienda. "Solo se actúa por la fuerza cuando lo ordena la autoridad judicial", recalca el subinspector.

Un número interesante de los 35 expedientes se abrieron gracias a las comunicaciones que llegaron al buzón electrónico —unidadadministrativa@marbella.es— que habilitó la Policía Local, cuerpo que mantiene reuniones periódicas con las comunidades de propietarios y las asociaciones de residentes foráneos para explicarles cómo actuar ante una okupación y mantener abierto una canal de información.

Foto: Dos policías frente a un edificio okupado de Madrid. (EFE/Javier López)

Iglesias explica que el grupo que lidera surgió de la "preocupación" que expresaron los políticos locales, y los resultados obtenidos desde octubre de 2020 demuestran que una ciudad como Marbella, destino turístico exclusivo, asociada al lujo, no está exenta de esta problemática. Y como saben que la rapidez de actuación es clave, no hay que bajar la guardia: "Siempre tenemos a gente de guardia. Al menos una o dos patrullas".

Un pico desorbitado en la factura de la luz alertó al propietario. Extranjero y residente fuera de España, hacía varios meses que no visitaba su chalé de Marbella, ubicado en la lujosa urbanización de El Rosario, donde fácilmente se encuentran villas por encima de los dos millones de euros. Como suele ocurrir en estas zonas de la Costa del Sol, los lazos vecinales no son estrechos, y nadie se mete en lo que pasa en la casa de enfrente. El hombre decidió llamar a la Policía Local y horas después acabaría sabiendo que era uno de los propietarios a los que le habían okupado su casa. Una problemática que no se circunscribe a barrios populosos y que se reproduce hasta en exclusivas zonas residenciales del país. Tanto, que hace dos años el consistorio marbellí creó una unidad antiokupas que en los últimos dos años ha realizado 25 desalojos: el Grupo de Prevención y Administrativa.

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