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José Antonio Griñán: el intelectual que se apagó con los ERE
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Condenado a seis años de cárcel

José Antonio Griñán: el intelectual que se apagó con los ERE

Sucedió a Manuel Chaves al frente de la Junta cuando ya lo había sido casi todo en política y se esforzó por renovar a un PSOE andaluz que todavía no se ha recuperado de la resaca de la corrupción

Foto: José Antonio Griñán a su llegada a los juzgados de Sevilla durante la vista oral de los ERE. (EFE/Raúl Caro)
José Antonio Griñán a su llegada a los juzgados de Sevilla durante la vista oral de los ERE. (EFE/Raúl Caro)
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"Sentí que el aire se adelgazaba y que el ruido de la sala enmudecía". Así relata el propio José Antonio Griñán (Madrid, 1946) cómo vivió la lectura de la sentencia de la pieza política de los ERE. Lo hace en el libro de memorias que publicó hace unos meses, 'Cuando ya nada se espera', un relato reflexivo sobre su vida política que pasa de puntillas por el caso de corrupción que ha sacudido la política andaluza y al partido que lo llevó en su seno, el PSOE de Andalucía.

El libro, que deja ver la faceta intelectual de este veterano político, pasa de puntillas por el asunto, pero es una respuesta del expresidente de la Junta y exministro de Felipe González a su hijo, que en una carta le expresó si fue un error entrar en política. Y el relato de este madrileño, que hizo en Sevilla su carrera política, niega la mayor y hace un viaje desde sus primeros pasos, en plena transición, hasta llegar al momento en el que se convierte en el sucesor de su entonces amigo Manuel Chaves en la Junta, en abril de 2009.

Foto:  Los expresidentes andaluces Manuel Chaves (i) y José Antonio Griñán (d) durante el juicio celebrado en 2018. (EFE)

El papel que jugó en la Presidencia, pero, sobre todo, en su etapa como consejero de Economía y Hacienda, lo va a llevar a la cárcel. La condena de seis años por el delito de malversación responde a esta etapa, ya que era el responsable de los presupuestos autonómicos que incluían las partidas por las cuales se pagaban esos ERE fraudulentos.

El abogado del expresidente, José María Calero, ha anunciado en los micrófonos de la Cadena SER que acudirá al Tribunal Constitucional y que se plantea ya pedir el indulto. Lo hace amparado en el voto particular de dos de las magistradas del Supremo que abogan por la absolución de Griñán. Calero ha defendido que "todo el mundo sabe que José Antonio Griñán jamás ha tocado un euro de dinero público" y ha abierto la puerta a solicitar el indulto para su representado. Griñán esperaba salir absuelto del fallo del Supremo en un proceso que se conoce al dedillo. Durante la instrucción, que fue en el alto tribunal por su condición de aforado, admitió que hubo "un gran fraude", pero no "un gran plan", eludiendo así el delito de malversación que va asociado a la pena de seis años de cárcel. El expresidente ha asegurado que no entiende la razón de su condena.

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El arrepentimiento de Griñán

Cuentan que Griñán se ha arrepentido muchas veces de aceptar la oferta de Chaves para presidir la Junta, pero el presidente andaluz más longevo lo tenía claro. Por un lado, confiaba en la capacidad de su consejero de Economía y Hacienda para capear el temporal de la crisis económica que se venía encima. También había un motivo orgánico, ya que Chaves pensaba que Griñán era el más adecuado para calmar las aguas del PSOE andaluz tras su marcha.

Griñán había sido ministro de Sanidad y Consumo entre 1992 y 1993 y, después, titular de Trabajo y Seguridad Social hasta 1996. Más tarde fue diputado en el Congreso hasta que Chaves lo incorporó a su Gobierno en 2004 como consejero de Hacienda. Se convirtió en uno de los pesos pesados del Ejecutivo, junto con el todopoderoso Gaspar Zarrías en Presidencia. El jiennense se fue con Chaves a Madrid cuando José Luis Rodríguez Zapatero lo llamó a capítulo para hacerlo vicepresidente del Gobierno y ministro de Política Territorial.

Foto: Momento en el que Griñán llega a la Audiencia de Sevilla para conocer la sentencia de los ERE. (EFE/Julio Muñoz) Opinión

El madrileño asumió el liderazgo del Gobierno y el partido, no sin complicaciones. Por el camino, Chaves y Griñán se dejaron una amistad de décadas, de salidas al cine con sus parejas. La sucesión comenzó con una bicefalia que el nuevo presidente no quería y acabó forzando para hacerse con el control del partido. Y después puso en marcha una renovación que se saltó una generación de dirigentes socialistas en ese intento por poner un cortafuegos entre la corrupción de los ERE y el PSOE andaluz.

No tuvo mucho éxito, pero en esa apuesta puso los cimientos de lo que fue después el PSOE andaluz. Se rodeó de tres jóvenes dirigentes: Susana Díaz, Mario Jiménez y Rafael Velasco. Velasco, cordobés, desapareció de la escena política por la relación de sus familiares con la gestión fraudulenta de los cursos de formación. Su salida dejó a los otros dos 'cachorros' como protagonistas del nuevo PSOE, ella como consejera de Presidencia y secretaria de Organización y él como portavoz en el Parlamento.

"Sentí que el aire se adelgazaba y que el ruido de la sala enmudecía". Así relata el propio José Antonio Griñán (Madrid, 1946) cómo vivió la lectura de la sentencia de la pieza política de los ERE. Lo hace en el libro de memorias que publicó hace unos meses, 'Cuando ya nada se espera', un relato reflexivo sobre su vida política que pasa de puntillas por el caso de corrupción que ha sacudido la política andaluza y al partido que lo llevó en su seno, el PSOE de Andalucía.

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