Ley seca en Andalucía: "Cortar a las seis no sirve de nada, ahora nos vamos de botellón"
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EN EL CENTRO DE MÁLAGA

Ley seca en Andalucía: "Cortar a las seis no sirve de nada, ahora nos vamos de botellón"

Andalucía ha convertido el horario de 18 a 20 horas en territorio vedado para servir alcohol... pero se puede comprar sin problema en las licorerías. Los jóvenes lo aprovechan

Foto: La Policía Local en la entrada de la calle Larios de Málaga. (Agustín Rivera)
La Policía Local en la entrada de la calle Larios de Málaga. (Agustín Rivera)

Andalucía ha convertido dos horas de la tarde en ley seca. Hay prisas por pedir la copa a las 17:55. El buen tiempo acompaña. Nadie se quiere ir del Centro de Málaga. Si no fuera porque los que no están en las terrazas van con mascarillas, esto parecería un tiempo precovid.

Las tres son empleadas en un hospital diferente. La tres son auxiliares de enfermería. Las tres están trabajando en una planta covid. Las tres son amigas. Las tres apuran la copa en una terraza de la calle Alcazabilla, a 50 metros de la casa natal de Picasso. Son Rocío Jiménez (42 años), Lorena Moreira (37) y Ana Esperanza Martín (30, "hoy es mi cumpleaños", acompañada de su perro, Victoria, de seis meses).

Foto: Plaza de Andalucía en Sierra Nevada, vacía.

"Valoro muy mal las medidas covid. Hay que tener sentido común. Cuando hay una aglomeración de personas sí estoy de acuerdo en que hay que ponerse el bozal, la mascarilla; pero al aire libre...", dice Rocío.

Ella no entiende la medida de que no se pueda servir alcohol durante dos horas. "¿Qué voy a hacer? Un ejemplo que cualquiera puede imaginar: si me 'pimplo' mis tres 'gin-tonics' antes de las seis de la tarde, aunque me tome mi café voy a estar igual de colocada. Me voy a quitar la mascarilla y si me tengo que abrazar lo voy a hacer…".

Tres amigas, ayer por la tarde, en la calle Alcazabilla de Málaga. (A. R.)
Tres amigas, ayer por la tarde, en la calle Alcazabilla de Málaga. (A. R.)

Plaza de Uncibay. La clasiquísima cafetería Doña Mariquita se ha transformado en Doña Lola desde diciembre del año pasado. ¿Las medidas? El encargado no quiere responder. Tienen entre 24 y 27 años. Dos chicas son de Jaén, uno de León y otro de Cádiz. Los cuatro viven en Málaga y trabajan en multinacionales del Parque Tecnológico de Andalucía.

"Son dos horas y en ese tiempo no creo que el virus cambie mucho. ¿Va a volver a las ocho?", dice uno de ellos. Una de las chicas, que al principio no le apetecía mucho hablar, cuenta: "Tengo amigos que tienen bares y es difícil que puedan estar abiertos porque es difícil que la clientela no se te vaya. Al final la gente joven que no tiene mucho dinero se va a hacer botellón, no va a volver a pagar copas".

"Ninguno tiene previsto pasar la Nochebuena al margen de su familia más directa. Nada de tíos, primos y abuelos"

Hablan de la necesidad de pasar a un plan de acción. Que si es verdad que cada uno tomaría una medida diferente o tendría una opinión, "pero la gente no tiene mucha conciencia", apunta una de las chicas jiennenses. "Yo todos los años me reunía con mi abuelo, pero este año no". Ninguno tiene previsto pasar la Nochebuena al margen de su familia más directa. Nada de tíos, primos y abuelos.

Tres treintañeros acaban de tomarse la última copa en los alrededores de la calle Beatas y se dirigen a la casa de uno de ellos. Antes tendrán otra parada. "¿Tú qué bebes?", le pregunta uno a la chica. "¡Cerveza!". "Ya, ya, digo de alcohol puro". Van a comprar provisiones en una licorería situada en la esquina de calle Comedias con Nosquera. Algunos portan botellas de whisky en la mano.

Foto: Dos carteles de la asociación de hosteleros de Málaga, reclamando ayudas, ayer, en la puerta del cerrado bar Negro. (Agustín Rivera)

El Ayuntamiento de Málaga ha desplegado ocho policías de paisano más otros 38 agentes con uniforme. El comercio se encuentra abierto hasta las 21 horas como está cualquier centro comercial supermercado, tienda... Lo que está prohibido es la venta de alcohol a menores. En la licorería piden el DNI, eso sí.

Una mujer de unos 40 años le dice a su marido que por qué no se toman algo en esa cafetería. "Te lo vuelvo a repetir: yo no me voy a sentar ahí dentro, donde está todo el mundo sin mascarilla". Se marchan. En la licorería hay cola para entrar. Otros treintañeros (es la franja de edad que más abunda) esperan su turno. Vienen ya 'cargados'. "Esto de cortar a las seis de la tarde no sirve de nada. Ahora nos vamos de botellón", dice uno del grupo, que se conoce desde la etapa del Instituto.

Terraza en la Plaza del Siglo de Málaga (EFE).
Terraza en la Plaza del Siglo de Málaga (EFE).

Entran en el local y llevan encima una decena de latas frías de cerveza. Otro amigo lo ve de manera diferente: "Bueno, yo sí veo que si pones un control eliminas que la gente se ponga 'ciega'". Llega una chica de unos 20 años, ve la licorería abierta, y dice: "Mira, aquí hay bebida. ¡Yo quiero beber! Tía, vamos a comprar". Otro del grupo de amigos lo tiene claro: "Lo que había es que cortar a las 5, pero ningún político es valiente para hacerlo".

Rafael Prado es el dueño del Café Central, en la Plaza de la Constitución, que este año ha cumplido 100 años. "Si no podemos prolongar los ERTE más allá de enero, tendríamos que cerrar. Ya me he quedado sin ahorros y tengo que estar pagando créditos ICO hasta 2023. ¿Y por qué la Seguridad Social nos ha sacado del sector turístico? Es algo que no logramos entender".

"¿Cómo está la cosa? De pena. La gente suele ir con mascarillas, pero no se guardan la distancias"

Prado es partidario de "perseguir el desmadre", "que no está aquí en los bares, sino fuera". "Aquí el problema son los jóvenes, que se creen inmortales. Los hosteleros nos hemos convertido en los chivos expiatorios". La ciudad no es lo que era. Lo ratifica una mujer de unos 50 años que va hablando con su amiga: "¿Te acuerdas de cuando venían los cruceros?". Hay ganas de que vuelvan los turistas, aunque si uno ve el público que se junta en la calle Larios el optimismo es evidente.

En la entrada de la calle Larios hay un furgón de la Policía Local que vigila por si hicera falta una reducción de aforo. Hace unos días hubo un simulacro. "¿Que cómo está la cosa? La veo de pena. La gente sí suele ir con mascarillas, pero no se guardan la distancias. Es un día muy complicado", dice un miembro de Protección Civil.

Con el alcohol, la gente se ha venido arriba. Los jóvenes buscan esquinas para sus botellones. Estos tiempos de ley seca.

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