detenido en diciembre como principal sospechoso del crimen

La carta que el presunto asesino de Laura Luelmo, Bernardo Montoya, quiere que leas

El próximo 4 de abril, Bernardo Montoya le contará al juez su nueva versión, pero, mientras, ha escrito una carta a su abogado en la que se declara inocente

Foto: Traslado de Bernardo Montoya de la comandancia de la Guardia Civil el pasado diciembre. (EFE)
Traslado de Bernardo Montoya de la comandancia de la Guardia Civil el pasado diciembre. (EFE)

Agentes de la UCO de la Guardia Civil detuvieron a Bernardo Montoya el pasado 18 de diciembre como principal sospechoso del asesinato de Laura Luelmo. El hombre confesó el crimen tanto ante los investigadores como ante la jueza de instrucción. Incluso llegó a pedir perdón a la familia de Laura a gritos antes de pasar a disposición judicial. Sin embargo, unas semanas después cambió de versión y acusó a una exnovia suya del crimen.

El próximo 4 de abril, Bernardo Montoya le contará al juez su nueva versión, pero, mientras, ha escrito una carta a su abogado, el prestigioso penalista sevillano Miguel Rivera Casado, que encabeza así: “A toda la sociedad española”. En tres folios manuscritos en letra mayúscula, Bernardo Montoya se declara inocente y cuenta con detalle qué ocurrió el día que falleció Laura.

Esta es la transcripción íntegra y literal:

“Yo Bernardo Montoya quiero decir a todos en general que no soy ningún monstruo. Que aunque no lo crean tengo mis sentimientos y que en los debates sepan que aquel miércoles 12 también fue trágico para mí por los hechos que acontecieron y además en mi casa. De lo único que tengo que arrepentirme es de haber participado en todo lo que vino después de la muerte de la pobre Laura como también me arrepiento de no haber dicho la verdad de lo que realmente pasó. Que nadie dude que si yo llego a figurarme lo que iba a ocurrir esa mujer que anda por ahí suelta no pone los pies en mi casa”. Se refiere a una tal Josefa, que fue novia suya y a la que acusa de tener celos de Laura y matarla por eso.

“Cuando todo pasó yo llevaba apenas 2 meses en libertad y nadie que no haya estado en prisión se puede hacer una idea de lo que se valora la libertad después de tanto tiempo privado de ella. Yo de ninguna manera intenté violarla (…). Yo no maté ni violé a la pobre Laura. Yo la veía y creía que estaba viendo a mi hija que tiene la misma edad. Los detalles de lo que ocurrió me ha pedido mi abogado que me los guarde para el día que tenga que prestar nueva declaración y no crear así juicios paralelos”.

Bernardo Montoya avisa que explicará por qué le dijo a la jueza que le dejase siempre en la cárcel porque lo volvería a hacer: “Aclararé eso y también por qué me inculpé, de lo cual me arrepiento porque hay por ahí suelta una persona que es la verdadera culpable. A la Guardia Civil le digo y le pido que en el Alfa Romeo negro tiene que haber sí o sí cinco o más huellas recientes de Josefa en la puerta del acompañante”. A partir de ahí enumera todos los lugares del vehículo donde deberían aparecer vestigios de la tal Josefa. "Donde va el freno de mano hay un pequeño cajón y tiene huellas de Josefa porque después de lo que hizo estaba muy nerviosa y no paraba de echarse colonia (…). La culpable está fuera y se llama Josefa (…)".

"Maldigo la hora en que participé en todo lo de después. En vez de haber llamado a la Guardia Civil desde el primer momento que es lo que tenía que haber hecho y a lo mejor la pobre Laura estaría ahora viva", prosigue la carta de Montoya, en la que asegura que "la única verdadera culpable confesará".

Este es el ejemplo de un texto alternativo

Andalucía
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