reclaman una mejora de las condiciones

"Hago las camas supletorias de rodillas, en el suelo": así es la Feria de las 'kellys'

Las camareras de piso de Sevilla viajan a Madrid este jueves para reclamar mejoras de sus condiciones laborales en una iniciativa que el PSOE ha registrado en el Congreso

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Un grupo de camareras de piso de Sevilla agrupadas en la asociación Capise viajan con otras ‘kellys’ andaluzas este jueves al Congreso, donde el PSOE defenderá una iniciativa que reclama una mejora de sus condiciones laborales. “Las que veas con la camiseta verde y una fregona en medio somos nosotras”, cuentan un día de esta Feria de Abril de Sevilla, temporada alta y una de esas semanas de infierno para estas trabajadoras.

Si normalmente las condiciones laborales son muy duras y los salarios incumplen el convenio de hostelería, “en Feria todo empeora”, nos cuentan algunas de estas camareras, que piden guardar anonimato. Dolores de espalda, problemas músculo esqueléticos, dolores crónicos de muñecas y hombros por movimientos muy repetitivos durante la jornada de trabajo. Si la prevención de riesgos y el cumplimiento de las normas básicas de salud laboral brillan, para muchas camareras de piso, por su ausencia, en estos días es aún peor.

Nos sentamos con una trabajadora en unos apartamentos turísticos de Sevilla. Prefiere guardar el anonimato porque teme represalias. “Nos vigilan por las redes sociales. Algunas compañeras han tenido problemas porque han cogido pantallazos de su Facebook o las han visto en imágenes de las protestas y tienen problemas para encontrar trabajo o renovar sus contratos”, explica.

¿Cómo es la Feria para una camarera de piso? “La Feria no la piso, desde luego, estoy deseando llegar a casa y tomarme una pastilla para soportar el dolor de espalda”, cuenta. El sueldo de una auxiliar de piso, categoría de la mayoría de los contratos para evitar la nómina de camarera, asciende en el mejor de los casos a 789 euros con contrato indefinido. En el convenio de hostelería serían 1.200 euros, pero no se cumple. “Sale a 5,50 euros la hora y esa nómina es reina”, explica. Son contratos por jornadas de seis horas que realmente en semanas como estas no bajan de “ocho e incluso 10”. “Si el empresario tiene que hacer 10 contratos nuevos para atender semanas de ocupación total como esta, hace dos y el resto lo asumimos las trabajadoras como horas extra que nadie nos paga, y si te quejas, a la calle”, explica.

Las empresas de trabajo temporal que se encargan de suministrar estos servicios a hoteles y apartamentos turísticos pagan 1,16 euros por una habitación. “Mi contrato es de ocho horas, pero mi realidad es que tengo que hacer cada jornada 36 habitaciones. Si es una habitación que necesite mucho tiempo, serán 20 minutos máximo, lo normal son cuatro o cinco minutos por cada habitación, dime cómo se puede hacer bien en ese tiempo”, cuenta esta auxiliar.

En Feria empeoran los descansos, si obligatoriamente deben ser dos días continuos, ahora no ocurre así. O se suprimen descansos o se dan en días alternos. De seis horas se pasa a trabajar hasta nueve. Suben los contratos de una semana. Se incrementa el número de camas por habitación. “Es muy normal que ahora haya camas supletorias, y eso dificulta mucho el trabajo”, cuenta esta camarera de piso. “Yo hoy he tenido un apartamento donde había seis camas con tres supletorias. Hago las camas de rodillas, en el suelo, porque son más bajas y no se pueden hacer bien de otra manera”.

“Normalmente, el cliente que viene a la Feria se levanta tarde. Mi jornada comienza a las nueve, pero hasta las 11 no empiezo a poder hacer habitaciones y es a partir de la una cuando se agolpa todo el trabajo”. “He perdido la cuenta de cuántas camas he hecho de una a dos, con la gobernanta detrás pasando el dedo, y es imposible hacerlo bien. No da tiempo”, explica esta trabajadora. “Hay gobernantas que son consideradas, pero otras van a guillotinar a las compañeras”, asegura, “y vienen un paso por detrás pasando el dedo. Es mucha presión. Mucha exigencia”. “También hago tareas de mantenimiento, me subo a una escalera, por ejemplo, y cambio las bombillas”.

“Hoy no me ha dado tiempo de comer. Es lo normal en jornadas como estas de Feria. Si comes, pierdes tiempo para hacer tus habitaciones. Comeré cuando llegue a casa”, dice y son más de la cinco de la tarde. “Hoy es buena hora, hay días que como a las siete de la tarde”, dice sin perder el humor. “Tengo habitaciones en tres plantas distintas y eso me obliga a ir cargando con el cubo, los productos de limpieza, pierdo la cuenta de cuántas veces subo y bajo portando todo el material”.

“Si tienes un contrato de seis horas, trabajas ocho o nueve, y así, si hacen falta 15 mujeres más para estos días, cogen dos y ya está”, cuenta. “Y da igual cuántas camas haya, a ti te van a pagar lo mismo por habitación”. “Temporada alta en Sevilla es ya casi todo el año. La ocupación es muy alta, pero Semana Santa y Feria son dos semanas imposibles para nosotras”, según la experiencia de esta mujer que tiene tres niños y casi 40 años. “El contrato más ridículo que he visto es uno de cuatro horas”, asegura. “Nuestro problema es que hay mucho miedo, miedo a perder el contrato de trabajo, miedo a represalias, miedo a expresarnos libremente porque las gobernantas nos vigilan por orden de la empresa, pero con el miedo no se va a ninguna parte”.

La presidenta de la Junta, Susana Díaz, entregó a Mariano Rajoy en su visita del miércoles a La Moncloa las reivindicaciones de las ‘kellys’ andaluzas. El Parlamento aprobó una semana antes por unanimidad una iniciativa para pedir que se mejoren las condiciones de trabajo de las camareras de piso y limpiadoras de hoteles, reclamando más inspecciones, que las enfermedades sean reconocidas como laborales o la jubilación anticipada. También se reclama la derogación de la reforma laboral del Gobierno central, aunque este punto fue apoyado solo por PSOE, Podemos e IU, con el rechazo del PP y la abstención de Ciudadanos.

En Sevilla, la inspección de trabajo arrinconó a una empresa de trabajo temporal, Externa Team, con una multa de 2,6 millones de euros por fraude en los contratos y obligó a convertir en estables contratos de formación en cuatro hoteles de la ciudad, según informó hace un año ‘El País’. Durante tres años, la empresa se había ahorrado pagar las cotizaciones de la Seguridad Social de estas ‘kellys’, que desempeñaban el trabajo de camareras de piso bajo contratos de formación. Esa empresa, cuenta una trabajadora, “cambiará de nombre, subrogará los contratos y seguirá expandiéndose, ahora lo está haciendo por Portugal”.

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