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Zoido, el juez convertido en popular alcalde de Sevilla

Juan Ignacio Zoido se afilió al PP en 2004 y durante años trabajó su marca personal al margen de las siglas, hasta que logró una histórica mayoría absoluta en la capital andaluza

Foto: Juan Ignacio Zoido. (EFE)
Juan Ignacio Zoido. (EFE)

Sobre Juan Ignacio Zoido se auguró que volvería a la judicatura tras perder en 2015 la alcaldía de Sevilla, pero en contra de estos pronósticos, el juez sevillano peleó con uñas y dientes ir de número uno al Congreso por su provincia y mantenerse en la oposición municipal preparando su camino como candidato de nuevo a la alcaldía. En este empeño, siempre ha tenido de su lado a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, con quien se le vio en actos íntimos como la boda de su hijo mayor en 2013, a la que también acudieron Arenas, Montoro, Cañete o Rajoy, o compartiendo la fe del dirigente popular en un balcón rezando a La Macarena.

Casi a la vez que Zoido afianzaba sus lazos con la líder castellana, se ajaba su amistad con Javier Arenas. A él le debe su entrada en política y un ascenso fulgurante en la vida orgánica e institucional del partido. Fue su mentor. Pero las diferencias entre ambos han ido en aumento, hasta el punto de que ahora mismo libran un pulso soterrado por controlar el PP de Sevilla, el único territorio que sigue siendo hostil al presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, dos años después de su aterrizaje, contra todo pronóstico, en Andalucía.

Zoido aceptó a regañadientes en julio de 2012 el encargo de relevar a Arenas al frente del PP andaluz después de que Cospedal convenciera a su mujer, Beatriz, de que “era cosa del presidente del Gobierno” y no podía decir que no. Rajoy se lo pidió en una breve conversación telefónica desde la escalerilla de un avión, y poco después acudió a clausurar el congreso regional que trataba de finiquitar la etapa Arenas tras su depresión por haber vencido en Andalucía pero sin posibilidad de llegar a San Telmo. Fue en Granada, era julio de 2012 y Rajoy adelantó en secreto la clausura un día para evitar las fuertes protestas convocadas por los recortes del Gobierno.

De la mano de Cospedal

El entonces alcalde de Sevilla nunca estuvo cómodo en ese cargo de presidente del PP andaluz y trabajó por su sucesión a manos de José Luis Sanz, alcalde de Tomares. Era el nombre que había pactado con Cospedal, pero entonces irrumpió Soraya Saénz de Santamaría, dicen que también Arenas, y el dedo de Rajoy señaló a Moreno Bonilla. Desde entonces, Zoido encadena una mala racha. Terminó por perder la alcaldía, se distanció definitivamente de Arenas, ha confrontado, con pases muy toreros, es verdad, con la actual cúpula del PP andaluz y se ha aferrado a su amistad con Cospedal y a su escaño en el Congreso para relanzar su marca política.

Fotografía de archivo de Juan Ignacio Zoido y María Dolores de Cospedal. (EFE)
Fotografía de archivo de Juan Ignacio Zoido y María Dolores de Cospedal. (EFE)

Juan Ignacio Zoido es un sevillano, nacido en Montellano en 1957 y criado en Fregenal de la Sierra, que solía declarar a las cámaras con campechanía que él no soñaba ni con ser presidente de su comunidad de vecinos. Su carrera política fue meteórica. Se afilió al PP en 2004 y poco después era secretario general del partido. La vida de Zoido está marcada por dos muertes. La de su padre y la de su hijo. La primera le pilló en el colegio y se convirtió, siendo muy joven, en el hermano mayor de cinco niños huérfanos. Su padre era muy emprendedor y tenía una pastelería en el pueblo que llegó a exportar dulces a Estados Unidos. Su futuro estaba en ese negocio familiar. Cada uno de los hermanos recibió un mono de trabajo de regalo. El suyo estaba señalado como Z1. El día que murió su padre, no hubo pasteles en el pueblo y cambió el futuro del ahora ministro. Su madre lo metió interno a estudiar y Zoido llegó a juez. La muerte de su hijo en 2003 a los 17 años en un accidente de tráfico fue la otra desgracia que marcó a fuego su vida. Se aferró al trabajo y a su fe, y cambió su perspectiva de las cosas. A los dos días estaba, como delegado del Gobierno en Andalucía, recibiendo a la Reina. Desde entonces, para Zoido no hay problemas. El único problema es ese, que se te muera un hijo. Cuatro años después de esta pérdida, nacería su cuarto hijo, Fernando, un gran conocido en la ciudad de Sevilla por su desparpajo junto a su padre cuando era alcalde.

Alto cargo en 1996

El juez de Fregenal entró en política en 1996 como director general de Justicia de su ministra, Margarita Mariscal de Gante, y dejó atrás su puesto como juez decano de Sevilla. Fue delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha y en Andalucía. De ahí saltó a la vida orgánica y en junio de 2006 se convirtió en aspirante a la alcaldía de Sevilla. Ganó, pero no gobernó, y buscó el efecto Zoido. Cuatro años en la calle, haciendo lo que su equipo llamó micropolítica, arreglando baches y visitando las casas de los vecinos. Sus adversarios políticos le tildaron de populista y de abrazafarolas, pero arrasó en las urnas, rompiendo las barreras del PP en Sevilla y haciéndose con 20 de los 33 concejales del consistorio. En 2015, ese efecto se desvaneció y su tercera victoria, con 12 concejales, dejó la alcaldía de la capital andaluza en manos del PSOE tras un pacto de investidura con IU y la marca blanca de Podemos.

Zoido fue quien impulsó la investigación del caso Mercasevilla, en la génesis del caso ERE. Durante toda la instrucción del macrofraude de las ayudas sociolaborales, se especuló mucho con la cercanía del entonces líder del PP y la jueza Mercedes Alaya. “Incluso hay una relación fuerte personal entre la jueza y el actual alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, que eran compañeros y dicen que algún expediente en común tuvieron”, dijo con lengua viperina el socialista Alfonso Guerra en 2011. La declaración le valió todo tipo de críticas por su ataque machista a la magistrada. Dicen que Zoido fue el juez decano que preservó a Alaya de un escándalo en los juzgados sevillanos.

La muerte de su padre cuando era solo un niño y la de su segundo hijo con 17 años en accidente de tráfico han marcado su vida. Él se aferra siempre a la fe

El exalcalde tiene un libro, 'Zoido destino Sevilla', del reconocido periodista sevillano Carlos Navarro Antolín con prólogo de Carlos Herrera, a cuya presentación acudió Mariano Rajoy, que confesó haberlo leído en 2010 entre el avión y Santiago de Compostela. No se sabe si entonces ya entró en sus quinielas de posibles ministros quien entonces aspiraba a presidente. Según este libro, el carácter campechano, la fe y la precocidad —fue joven para afrontar la muerte de su padre, sacar sus oposiciones o sufrir la pérdida de un hijo— se conjugan como ingredientes esenciales para entender a este juez que lleva ya años sin ejercer como tal. Antes de ser del PP, se relacionó también con dirigentes socialistas como María Teresa Fernández de la Vega, entonces directora general de Justicia, a la que convenció mediante fotos para que conociera la precariedad de los juzgados de Utrera cuando ocupaba plaza allí. Fue condecorado por el ministro socialista de Justicia Fernando Ledesma y convivió con José Bono como presidente cuando él fue delegado del Gobierno en esa comunidad.

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