ministra de defensa

Dolores de Cospedal, el premio a la fidelidad de la secretaria general

Finalmente, entra en el Gobierno como ministra. Eso sí, y como exigió, se mantiene como secretaria general para no quedar completamente bajo el mando de Sáenz de Santamaría

Foto: María Dolores de Cospedal y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (Reuters)
María Dolores de Cospedal y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (Reuters)

Dolores de Cospedal vuelve al Gobierno como ministra de Defensa sin dejar, de momento, la secretaría general del PP, una de las 'condiciones' que puso a Mariano Rajoy para no tener que quedar bajo el mando de su gran rival, Soraya Sáenz de Santamaría. Nacida el 13 de diciembre de 1965 y abogada del Estado, como la vicepresidenta, Cospedal comenzó su ascenso político a la sombra de Javier Arenas, como asesora del Gabinete del ministro de Trabajo y Asuntos Sociales en el primer año del Gobierno de José María Aznar (1996 a 1997).

Tras un breve paso por Washington como consejera laboral de la embajada de España, volvió al Ministerio de Trabajo como secretaria general técnica con el independiente Manuel Pîmentel. Con el segundo Gobierno de Aznar, pasó a ser subsecretaria de Administraciones Públicas con Jesús Posada hasta que, en 2002, tuvo su primer contacto con el Ministerio de Interior: fue subsecretaria con Ángel Acebes, hasta la derrota en las generales tras los atentados del 11-M. Aquellos fueron, sin duda, días que acabaron marcando a la hoy ministra.

Tras su 'aprendizaje' con Arenas, Posada o Acebes, Cospedal pasó a la sombra de otro peso pesado del PP: Esperanza Aguirre, que la incluyó en 2004 en su Gobierno de la Comunidad de Madrid como consejera de Transportes e Infraestructuras en sustitución, precisamente, de Francisco Granados, que pasó a ocupar la Consejería de Presidencia del Gobierno regional cuando todavía la 'lideresa' no había descubierto la Gürtel, como asegura en su libro, y seguía promocionando al político de Valdemoro hoy encarcelado.

Tras asumir en 2006 la presidencia del PP en Castilla-la Mancha, fue candidata a la presidencia de la Junta. Pese a recortar distancias con el PSOE, no logró en las elecciones autonómicas de 2007 ganar la presidencia autonómica, pero para entonces ya se había ganado el favor de un Mariano Rajoy que, tras la segunda derrota en las generales de 2008 ante Rodríguez Zapatero, afrontaba su prueba de fuego en el congreso del PP de Valencia frente, precisamente, a Esperanza Aguirre. De allí salió un nuevo PP, el de Mariano Rajoy, sin Acebes ni Zaplana y con Esperanza Aguirre derrotada, y con dos valores en alza: Soraya Sáenz de Santamaría al frente del Grupo Popular en el Congreso, y Dolores de Cospedal al frente del partido en la secretaría general. Y a partir de ahí comienza también a forjarse una eterna rivalidad que es un secreto a voces en el PP, por mucho que nadie quiera hablar de ella en voz alta.

El asalto a Castilla-La Mancha

Quizá para evitar tenerla por Madrid, Rajoy le encarga un segundo asalto a Castilla-La Mancha, y en mayo de 2011 logra por primera vez la mayoría absoluta para el PP en esa comunidad, convirtiéndose al tiempo en presidenta regional y secretaria general del PP, lo que le valdrá numerosas críticas dentro del partido (muchos la acusaron de abandonar las funciones de un verdadero secretario general) y en la oposición castellanomanchega, por no dedicarse a tiempo completo a la Junta.

La rivalidad con Sáenz de Santamaría se intensificó cuando, tras ganar Rajoy las elecciones de 2011, el marido de Cospedal —López del Hierro— tuvo que renunciar a un consejo en una empresa pública mientras que el de Sáenz de Santamaría, José Iván Rosa, era fichado por Telefónica. Precisamente, la personalidad de su marido y sus múltiples conexiones con el mundo empresarial y de la banca le han provocado más de un quebradero de cabeza y ha sido arma arrojadiza contra la carrera política de Cospedal. Ahora, tras perder en 2015 la presidencia de Castilla-La Mancha, por un puñado de votos, por el apoyo de Podemos al PSOE y por una reforma electoral que ella misma promovió, Rajoy ha vuelto a premiar la lealtad de Cospedal con una cartera ministerial. Eso sí, seguirá al frente de la secretaría general del PP... por lo menos de momento.

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